Descubrimiento realizado por arqueólogos australianos en el norte de Laos muestra huesos humanos organizados dentro del Jarro 1 y refuerza el uso funerario de los vasos antiguos de la misteriosa Llanura de los Jarros
Uno de los mayores vasos de la Llanura de los Jarros, en Laos, guardaba restos mortales de varias generaciones que vivieron hace cerca de 1.200 años, según descubrimiento publicado este martes, 19, en la revista Antiquity.
Hallazgo amplía el enigma de la Llanura de los Jarros
El recipiente recibió el nombre de “Jar 1” y fue localizado por arqueólogos australianos en el gran sitio arqueológico de la provincia de Xieng Khouang, en el norte de Laos. El área es conocida por reunir más de dos mil vasos antiguos.
Estos vasos son estudiados periódicamente por investigadores, pero aún dejan pocas pistas sobre su origen y sobre la civilización que los produjo. El nuevo hallazgo llama la atención por el tamaño del recipiente y por el contenido encontrado en su interior.
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Huesos humanos estaban organizados dentro del Jarro 1
El Jarro 1 estaba lleno de huesos humanos. Dentro de él, los restos mortales aparecían separados de manera específica, con cráneos en las esquinas y huesos de los brazos y piernas agrupados en otra parte.
Para los arqueólogos, esta organización indica que el vaso no fue el principal lugar de entierro de los cuerpos. La disposición de los huesos sugiere una etapa posterior de un rito funerario más complejo, aún poco comprendido.
Investigación confirma uso funerario de los vasos
La comunidad científica ya sospechaba que los vasos de la Llanura de los Jarros estaban ligados a algún tipo de rito funerario. La nueva investigación, citada por LiveScience, es tratada como la primera en confirmar este uso.
Las evidencias apuntan que el espacio puede haber funcionado como un tipo de mortuorio colectivo, usado de forma repetida por diversas generaciones.
Esta hipótesis ayuda a explicar la presencia de huesos de diferentes personas dentro del mismo recipiente.

Vasos estaban cerca de rutas comerciales antiguas
Según los científicos, las formaciones se usaban en ritos funerarios hace cerca de un milenio. Fueron construidas próximas a rutas de intercambio comercial, fuertemente usadas entre 500 a.C y 500 b.C.
La ubicación refuerza el valor arqueológico de la región, que permanece rodeada de preguntas sobre sus prácticas mortuorias y su organización social.
Aún no se sabe qué población usaba este método de entierro ni el motivo de la elección.
A pesar del avance, los investigadores afirman que serán necesarias nuevas investigaciones para entender el orden de los ritos funerarios y la civilización ligada a los vasos. El Jar 1 se convierte, así, en una pieza importante en este misterio arqueológico.
Con información de Veja.
