Lesoto exporta agua a Sudáfrica con presas, túneles y obras a 2.000 m de altitud en uno de los mayores proyectos hídricos del mundo.
En 2026, el Lesotho Highlands Water Project (LHWP) volvió al centro de atención con la inauguración del Puente Senqu el 22 de abril y el avance de la Fase II, que incluye la presa de Polihali y un túnel de transferencia de unos 38 kilómetros hasta Katse. Según la Associated Press, en un reportaje del 23 de abril, y la Lesotho Highlands Development Authority, el proyecto utiliza la geografía montañosa de Lesoto para transferir agua por gravedad al sistema hídrico de Sudáfrica, abasteciendo a Gauteng, provincia donde se encuentra Johannesburgo.
La escala expone una dependencia rara: la AP informó que, en Gauteng, hay un 60% de probabilidad de que el agua consumida provenga de Lesoto, mientras que la nueva fase debe elevar las exportaciones de agua de 780 millones a más de 1,27 mil millones de metros cúbicos por año. Datos de la LHDA actualizados el 4 de marzo de 2026 indicaban la presa de Polihali con un 44% de avance y el túnel de transferencia con un 51%, consolidando a Lesoto como una especie de caja de agua de la mayor economía industrial del continente.
La lógica es directa y al mismo tiempo inusual: un país montañoso exporta agua a escala nacional para sostener la mayor economía del continente.
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El sistema combina presas gigantes, túneles de decenas de kilómetros y estructuras en áreas remotas
El LHWP está formado por un conjunto de obras que incluye grandes presas, embalses y túneles excavados a través de formaciones montañosas. En la primera fase, estructuras como la presa de Katse ya habían demostrado la viabilidad del proyecto, con embalses en áreas elevadas que permiten el flujo natural del agua.
La segunda fase amplía significativamente esta capacidad con la construcción de la presa de Polihali y un nuevo túnel de aproximadamente 38 kilómetros, diseñado para interconectar los embalses y aumentar el volumen de agua transferido.
Además, obras complementarias como puentes y accesos fueron necesarias para viabilizar la construcción en regiones de difícil acceso, incluyendo un puente de unos 825 metros de longitud y 90 metros de altura, construido para atravesar valles profundos.
La complejidad de la ingeniería refleja el desafío de operar en uno de los terrenos más difíciles del continente africano.
El volumen exportado del Lesotho Highlands Water Project puede superar los 1,27 mil millones de metros cúbicos por año
Con la expansión de la segunda fase, la capacidad total del sistema debe alcanzar más de 1,27 mil millones de metros cúbicos de agua por año, un aumento significativo en relación con la fase inicial, que ya transfería unos 780 millones de m³ anuales.
Este volumen es suficiente para abastecer a millones de personas, además de sostener actividades industriales y comerciales en una de las regiones más pobladas y económicamente activas de África.
El proyecto transforma el agua en un recurso estratégico de escala nacional, con impacto directo en la economía sudafricana.
La diferencia de altitud permite el transporte por gravedad sin necesidad de bombeo constante
Uno de los aspectos más eficientes del proyecto es el uso de la propia geografía para transportar agua. Como Lesoto se encuentra en una región montañosa elevada, el agua puede ser dirigida hacia Sudáfrica utilizando el desnivel natural del terreno.
Este sistema reduce la necesidad de bombeo continuo, disminuyendo los costos operativos y el consumo de energía a lo largo del tiempo.
La ingeniería aprovecha la altitud como una ventaja natural, haciendo el sistema más sostenible desde el punto de vista energético.
Johannesburgo depende directamente del sistema para el abastecimiento urbano e industrial
La ciudad de Johannesburgo y toda la región de Gauteng concentran una parte significativa de la población y la actividad económica de Sudáfrica. El suministro de agua en esta área es un desafío constante debido a la alta demanda.
El LHWP se ha convertido en una pieza fundamental para garantizar este suministro, especialmente en períodos de sequía o aumento del consumo.
Sin el sistema, la presión sobre los recursos hídricos locales sería mucho mayor, elevando el riesgo de escasez. La dependencia de una infraestructura externa muestra el grado de integración entre los dos países.
Lesoto transforma el agua en ingresos y activo estratégico nacional
Para Lesoto, el proyecto representa una de las principales fuentes de ingresos externos. El agua exportada genera regalías pagadas por Sudáfrica, contribuyendo a la economía del país.
Este modelo transforma un recurso natural en un activo económico, permitiendo al país aprovechar su geografía para generar ingresos.
Sin embargo, esta dependencia también plantea cuestiones sobre la sostenibilidad y la gestión de los recursos a largo plazo. El agua deja de ser solo un recurso natural y pasa a ser un producto exportable.
La construcción en regiones remotas exige una logística compleja y una inversión elevada
La ejecución de las obras del LHWP implica desafíos logísticos significativos. Muchas de las áreas donde se construyen las presas y túneles se encuentran en regiones remotas, con acceso limitado.
Esto exige el transporte de materiales, equipos y mano de obra en condiciones difíciles, además de una planificación detallada para evitar retrasos y garantizar la seguridad de las operaciones.
Los costos totales del proyecto son elevados, lo que refleja la escala y la complejidad de la infraestructura. La construcción en un entorno extremo aumenta el nivel de dificultad y la inversión necesaria.
Los impactos ambientales y sociales acompañan a las grandes obras de infraestructura
Como cualquier megaproyecto, el LHWP también genera impactos ambientales y sociales. La construcción de presas puede alterar ecosistemas, modificar cursos de agua y afectar a comunidades locales.
En algunos casos, las poblaciones fueron desplazadas para permitir la construcción de las estructuras, lo que exige programas de compensación y reasentamiento.
Estos aspectos forman parte del debate sobre los costos y beneficios de los grandes proyectos de ingeniería. El equilibrio entre desarrollo e impacto ambiental sigue siendo un desafío constante.
El proyecto se convierte en un referente global en la gestión del agua entre países
El LHWP es frecuentemente citado como ejemplo de cooperación internacional en la gestión de recursos hídricos. La asociación entre Lesoto y Sudáfrica demuestra cómo los países pueden compartir recursos de forma estratégica.
Este tipo de modelo puede replicarse en otras regiones donde existe un desequilibrio en la distribución del agua. La experiencia demuestra que la infraestructura puede utilizarse como herramienta de integración regional.
El crecimiento del proyecto refuerza una tendencia global: el agua se convierte cada vez más en un recurso estratégico, comparable a la energía y los minerales.
A medida que la demanda crece y la disponibilidad varía entre regiones, los sistemas de transferencia de agua cobran importancia. Esto puede influir en las relaciones entre países y en las decisiones de inversión en infraestructura. El agua pasa a ocupar un papel central en la geopolítica contemporánea.
Un país pequeño abasteciendo a una potencia económica plantea interrogantes sobre el futuro del agua
El caso de Lesoto y Sudáfrica muestra cómo la geografía puede redefinir el papel de un país en el escenario regional. Un territorio pequeño y montañoso se vuelve esencial para el funcionamiento de una gran economía.
Al mismo tiempo, el modelo plantea cuestiones sobre la dependencia, la sostenibilidad y la gestión a largo plazo. Lo que está en juego no es solo el suministro, sino el control de un recurso cada vez más valioso.
Con miles de millones de metros cúbicos de agua cruzando fronteras cada año y una capital económica entera dependiendo de este flujo, ¿cree usted que proyectos como este pueden volverse comunes en un mundo cada vez más presionado por los recursos naturales?

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