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Una pareja del interior de São Paulo lo dejó todo y salió en una Kombi adaptada con cocina, baño, nevera y placa solar; ya ha atravesado 13 países, ha recorrido más de 10 mil kilómetros, llegó a Times Square y aún le quedan 7 mil kilómetros hasta Alaska.

Publicado el 11/05/2026 a las 18:31
Actualizado el 11/05/2026 a las 18:33
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Según el G1, una pareja de Brodowski, en el interior de São Paulo, lleva casi seis meses viajando en una Kombi adaptada con cocina, baño, nevera, cama y placa solar rumbo a Alaska. Nivaldo y Sueli Machado ya han cruzado 13 países, recorrido más de 10 mil kilómetros, llegaron a Times Square en Nueva York y aún necesitan conducir otros 7 mil kilómetros hasta el destino final.

La pareja Nivaldo y Sueli Machado cambió la rutina de una inmobiliaria en Brodowski, ciudad de poco más de 20 mil habitantes en el interior de São Paulo, por un viaje en Kombi que pretende cruzar el continente americano de punta a punta. Nivaldo tiene 65 años, Sueli tiene 64, y ambos partieron el 13 de noviembre de 2025 con un destino fijo en el horizonte: Alaska. Casi seis meses después, ya han cruzado 13 países, superaron los 10 mil kilómetros recorridos y llegaron a Times Square, el cruce más famoso de Nueva York, pero el viaje aún está lejos de terminar.

La historia de esta pareja comienza en 2018, cuando el estrés acumulado del trabajo en la inmobiliaria llevó a Nivaldo a proponer una pausa. El plan original era partir en febrero de 2020, pero la pandemia de Covid-19 lo pospuso todo. Cuando la situación sanitaria se calmó, Nivaldo sufrió dos accidentes que le desplazaron la retina y requirieron cirugías. El viaje fue pospuesto año tras año hasta que, en 2025, él decidió que no esperaría más. Marcó la fecha del 13 de noviembre y avisó: si fuera el día 14, ya no iría. El día señalado, la pareja arrancó la Kombi y salió de Brodowski rumbo al norte.

La Kombi que se convirtió en casa sobre ruedas

Kombi fue modificada por Nivaldo para el viaje — Imagen: G1


Para cruzar un continente entero en una furgoneta de los años 70, fue necesario transformar el vehículo en una vivienda. Nivaldo adaptó la Kombi solo, sin experiencia previa en carpintería o mecánica de interiores. Construyó los muebles, instaló cocina, baño, nevera y una cama desmontable. En el techo, una placa de energía solar alimenta los equipos eléctricos y garantiza autonomía para acampar en lugares sin infraestructura. El resultado es una casa sobre ruedas compacta, funcional y sorprendentemente completa para el tamaño del vehículo.

La elección de la Kombi no fue solo práctica. Para la pareja, el vehículo tiene un factor simbólico que ninguna autocaravana moderna ofrecería. Nivaldo explica que la Kombi llama la atención por donde pasa, abre puertas para conversaciones con desconocidos y se ha convertido en un personaje del viaje tanto como los propios tripulantes. El canal de YouTube donde la pareja documenta la jornada ya superó los 2 millones de visualizaciones, con seguidores acompañando cada etapa de la travesía continental. Viajar en coche, según Nivaldo, da la libertad de ir a donde quieras y quedarte el tiempo que quieras, algo que él considera inestimable.

13 países en seis meses

El itinerario recorrido por la pareja hasta ahora incluye la travesía de América del Sur, el paso por América Central y la subida hasta Estados Unidos. Son 13 países cruzados en poco menos de seis meses, cada uno con sus desafíos de frontera, carretera y cultura. La Kombi pasó por carreteras en los Andes, playas en América Central, ciudades coloniales y autopistas norteamericanas antes de estacionar frente a los letreros luminosos de Times Square.

La diversidad de experiencias acumuladas a lo largo de esos 10 mil kilómetros es lo que da sustancia al viaje de la pareja. Desde aldeas aisladas en Perú a casi 5 mil metros de altitud hasta los rascacielos de Manhattan, Nivaldo y Sueli enfrentaron realidades radicalmente diferentes cada semana. En Pampamarco, Perú, la pareja durmió en un pueblo de casas de barro y piedra habitado solo por nativos y despertó con alpacas caminando junto a la Kombi. Nivaldo dice que quiere volver allí algún día.

El tramo más difícil: de Colombia a Panamá

Vehículo fue colocado dentro de un contenedor para la travesía entre Colombia y Panamá —IMAGEN: G1

Todo viaje terrestre por las Américas se topa con el mismo obstáculo: no existe una carretera que conecte Colombia con Panamá. El Tapón del Darién, una densa selva tropical que separa los dos países, impide el paso por tierra y obliga a todos los viajeros motorizados a embarcar sus vehículos en Cartagena y recuperarlos en el lado panameño. Para la pareja, este tramo representó uno de los mayores desafíos logísticos y financieros del viaje.

Nivaldo cuenta que tuvieron suerte de encontrar a otra persona para dividir el costo del transporte de la Kombi, porque hacer la travesía solo sale muy caro. Además del costo, está la logística de preparar el vehículo para el embarque en contenedor, acompañar la documentación aduanera de ambos lados y lidiar con la incertidumbre de los plazos. Para viajeros independientes como la pareja de Brodowski, cada etapa burocrática exige paciencia e improvisación, habilidades que seis meses de carretera enseñan mejor que cualquier curso.

Los Andes: precipicios sin protección

Las carreteras de la Cordillera de los Andes entre Perú y Bolivia fueron otro punto crítico del viaje de la pareja. Nivaldo describe tramos con curvas tan cerradas que, mirando por el retrovisor, era posible ver la propia matrícula trasera de la Kombi. No había señalización, no había guardarraíl y no había margen de error. De un lado, la pared de roca. Del otro, precipicios cuya profundidad el conductor preferiría no calcular.

Para un vehículo con la potencia y el peso de una Kombi, estas carreteras exigen atención total a cada metro recorrido. El motor refrigerado por aire, la suspensión de otra época y la dirección sin asistencia transforman cada subida en una prueba de resistencia mecánica y cada bajada en un ejercicio de control. Pero la pareja atravesó los Andes sin incidentes graves, demostrando que la combinación entre la cautela del conductor y la robustez del vehículo puede vencer tramos que intimidarían a vehículos mucho más modernos.

Todavía faltan 7 mil kilómetros hasta Alaska

La llegada a Times Square fue un hito simbólico, pero el destino final del viaje de la pareja aún está a miles de kilómetros de distancia. Desde Nueva York hasta Alaska, hay aproximadamente 7 mil kilómetros de carretera, cruzando los Estados Unidos de este a noroeste y entrando en Canadá antes de alcanzar el territorio más septentrional de las Américas. Nivaldo estableció agosto como plazo máximo para llegar, porque después de ese mes el hielo comienza a apoderarse de las carreteras de Alaska y la permanencia se vuelve arriesgada.

Después de Alaska, el plan de la pareja es regresar a Brasil por una ruta diferente a la que hicieron de ida. La vuelta será por la costa del Pacífico, pasando por las líneas de Nazca sin cruzar nuevamente la Cordillera de los Andes, siguiendo hacia Chile, atravesando el desierto de Atacama y, si el ánimo lo permite, bajando hasta Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, antes de volver a Brodowski. Si completan este itinerario, habrán recorrido casi todo el continente americano, de punta a punta y de vuelta.

Brodowski espera, pero la carretera enseña

Para la pareja, el viaje en la Kombi es más que turismo. Nivaldo describe la experiencia como una transformación en el modo de vivir: el cerebro trabaja 24 horas cuando estás en la carretera, aprendiendo, conociendo culturas diferentes y preparándose para lo inesperado. En casa, según él, la rutina adormece la mente. En la carretera, cada día trae algo nuevo que los mantiene alertas y presentes.

La nostalgia de Brodowski existe, pero no compite con la intensidad de lo que la pareja vive a cada kilómetro. Nivaldo bromea que cuando regresen, a fin de año, hay dos posibilidades: o los reciben con camisa de fuerza, o organizan una fiesta. Él apuesta por la segunda opción. Mientras tanto, sigue documentando cada tramo en YouTube, demostrando que la edad no es un límite y que una Kombi adaptada puede llevar a dos jubilados del interior de São Paulo hasta la cima del continente.

¿Te atreverías a hacer un viaje así en una Kombi? Cuéntanos en los comentarios qué fue lo que más te impresionó de esta historia: los 13 países, la travesía de los Andes, el Tapón del Darién o el hecho de que la pareja tenga más de 60 años y siga firme en la carretera. Si tienes un sueño de viaje guardado, ¿qué te falta para hacerlo realidad?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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