Entre ellos se encuentran la definición de normas específicas, la disponibilidad de embarcaciones especializadas y la adaptación de la infraestructura existente. El Mar del Norte puede transformarse de uno de los mayores polos petroleros del mundo en una de las principales bases de producción de energía limpia.
En su opinión, ¿esta transición podrá ocurrir a la velocidad necesaria o los desafíos técnicos y económicos aún son demasiado grandes?
El Mar del Norte podría convertirse en el mayor centro de hidrógeno verde de Europa con plantas offshore y reutilización de gasoductos.
Según el consorcio AquaVentus, el Mar del Norte está dejando de ser solo el mayor campo petrolífero de Europa para transformarse también en uno de los principales centros de producción de hidrógeno verde del continente. La iniciativa reúne a más de cien empresas, institutos de investigación y operadores de infraestructura energética, incluyendo Shell, RWE, Gasunie y Equinor. El plan prevé la instalación de hasta 10 gigavatios de capacidad de electrólisis offshore entre la isla de Helgoland y el Banco Dogger hasta 2035.
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La producción estimada es de hasta 1 millón de toneladas de hidrógeno verde por año, con transporte hasta el continente europeo por medio de un ducto dedicado denominado AquaDuctus, aprobado en octubre de 2024 por la Agencia Federal de Redes de Alemania como parte de la futura red nacional de hidrógeno.
El exceso de viento en el Mar del Norte impulsa la producción de energía y crea cuellos de botella en la transmisión eléctrica
El Mar del Norte presenta una de las mayores disponibilidades de viento del planeta en regiones con profundidad adecuada para la instalación de turbinas eólicas offshore.
Esta combinación permite la generación de grandes volúmenes de electricidad, pero crea un problema estructural: en determinados momentos, la producción supera la capacidad de transmisión de la red eléctrica europea.
Los cables submarinos tienen limitaciones técnicas y económicas. Los proyectos de líneas de alta tensión con cientos de kilómetros exigen inversiones elevadas y enfrentan barreras regulatorias complejas.
El transporte de energía por hidrógeno a través de ductos puede ser hasta cinco veces más eficiente que los cables eléctricos
La conversión de la electricidad en hidrógeno por medio de la electrólisis permite transportar energía de forma alternativa.
Según estudios citados en el proyecto, transportar energía en forma de hidrógeno por gasoductos puede ser entre tres y cinco veces más barato que utilizar cables de alta tensión en largas distancias.
Un único ducto puede transportar el equivalente energético de varios parques eólicos offshore, reduciendo la necesidad de infraestructura eléctrica adicional.
La infraestructura de petróleo y gas en el Mar del Norte puede ser reutilizada para hidrógeno verde
El Mar del Norte posee una extensa red de gasoductos construida a lo largo de más de cincuenta años de exploración de petróleo y gas.
Esta infraestructura conecta campos offshore en los sectores británico, noruego, danés, alemán y holandés con terminales continentales.
Con el agotamiento de los campos petrolíferos, muchos de estos ductos están siendo desmantelados, creando una oportunidad para su reutilización en el transporte de hidrógeno.
Los desafíos técnicos incluyen la adaptación de ductos para el transporte de hidrógeno en alta concentración
A pesar de la compatibilidad parcial, el transporte de hidrógeno presenta desafíos técnicos relevantes. La molécula de hidrógeno es menor que la del metano y puede provocar fragilización en determinados tipos de acero, exigiendo una evaluación detallada de la integridad de los ductos.
Las mezclas con hasta un 20% de hidrógeno pueden transportarse sin grandes adaptaciones, pero el uso de hidrógeno puro demanda un análisis técnico específico.

La conversión de plataformas offshore desmanteladas en unidades de producción de hidrógeno representa una alternativa al desmantelamiento.
Desmontar una plataforma puede costar entre 500 millones y 2 mil millones de dólares. En lugar de retirar estas estructuras, el proyecto propone transformarlas en hubs de electrólisis.
Estas plataformas ya cuentan con cimientos, alojamientos, sistemas de soporte y conexión con ductos, lo que reduce los costos de implementación.
La electrólisis offshore utiliza energía eólica para producir hidrógeno directamente en el mar
El proceso de electrólisis separa hidrógeno y oxígeno del agua utilizando electricidad. En el modelo offshore, la energía es generada por turbinas eólicas cercanas a las plataformas, reduciendo las pérdidas de transmisión.
El agua de mar pasa por un proceso de desalinización antes de entrar en los electrolizadores, tecnología ya consolidada en operaciones marítimas.
La empresa francesa Lhyfe demostró la viabilidad del concepto en 2023 con el proyecto SeaHyfe. El sistema utilizó una plataforma flotante equipada con un electrolizador conectado a una turbina eólica offshore, produciendo hidrógeno a partir de agua desalinizada.
Incluso en condiciones adversas, con olas de hasta 13 metros, el sistema operó con éxito tras adaptaciones en los sensores y en los procesos de tratamiento de agua.
AquaDuctus será la espina dorsal del transporte de hidrógeno con más de 400 kilómetros de extensión
El proyecto AquaDuctus prevé un ducto con más de 400 kilómetros de extensión para transportar hidrógeno desde el Mar del Norte hasta el continente europeo.
La capacidad estimada es equivalente a 20 gigavatios, reemplazando económicamente varias líneas de transmisión eléctrica de alta tensión.
El proyecto fue clasificado como de Interés Común Europeo, lo que facilita la financiación y la integración con las políticas energéticas del bloque.
Noruega lidera estudios sobre almacenamiento de hidrógeno en reservorios submarinos
Noruega posee ventajas estratégicas en esta transición energética. Instituciones como el NORCE estudian el almacenamiento de hidrógeno en formaciones geológicas submarinas, incluyendo cavernas salinas y reservorios porosos.
Estas estructuras ya han sido utilizadas para el almacenamiento de gas natural y pueden desempeñar un papel importante en la estabilización del suministro de energía.
A pesar de los avances tecnológicos, el costo de producción sigue siendo elevado. Las estimaciones de BloombergNEF indican valores en torno a los US$ 7 por kilogramo en 2025, con una proyección de caída a alrededor de US$ 1 por kilogramo para 2050.
La viabilidad económica depende de subsidios, incentivos regulatorios y la reducción de costos tecnológicos.
La transición energética europea depende de la escala industrial y la superación de barreras regulatorias
La implementación a gran escala del hidrógeno offshore aún enfrenta desafíos regulatorios, logísticos y técnicos.
Entre ellos se encuentran la definición de normas específicas, la disponibilidad de embarcaciones especializadas y la adaptación de la infraestructura existente. El Mar del Norte puede transformarse de uno de los mayores polos petroleros del mundo en una de las principales bases de producción de energía limpia.
En su opinión, ¿esta transición podrá ocurrir a la velocidad necesaria o los desafíos técnicos y económicos aún son demasiado grandes?

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