La tecnología de EE. UU. utiliza carbono y oxígeno para almacenar energía durante más de 100 horas y surge como alternativa a las baterías de litio a gran escala.
En 2026, la empresa estadounidense Noon Energy comenzó a divulgar avances de una tecnología creada para enfrentar uno de los mayores desafíos de la transición energética: cómo almacenar energía renovable durante varios días sin depender de metales críticos. Según la empresa, su sistema utiliza una batería de ultralarga duración basada en medios de almacenamiento a base de carbono y en el uso de oxígeno del aire, con la propuesta de mantener el suministro eléctrico incluso cuando la solar y la eólica dejan de generar durante períodos prolongados.
De acuerdo con la propia Noon Energy y con informes de medios especializados como Latitude Media y pv magazine, el sistema ya ha operado durante miles de horas en pruebas piloto y ha demostrado más de 100 horas continuas de almacenamiento, llegando a más de 200 horas de capacidad en demostraciones. Este nivel coloca la tecnología por encima de las baterías convencionales de iones de litio utilizadas para almacenamiento de pocas horas y refuerza la apuesta de la empresa en soluciones para brechas energéticas de varios días.
La tecnología de almacenamiento de energía basada en carbono y oxígeno gana protagonismo en Silicon Valley
El concepto desarrollado por Noon Energy se basa en lo que la empresa describe como “electrocombustibles reversibles”, es decir, un proceso electroquímico reversible que permite convertir electricidad en una forma estable de almacenamiento químico y luego reconvertirla en energía eléctrica cuando sea necesario.
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En la práctica, cuando hay un exceso de generación renovable, como en momentos de alta producción solar o eólica, la electricidad se utiliza para transformar insumos basados en carbono y oxígeno en un estado energético almacenado. Cuando la red necesita energía, el proceso se invierte y la electricidad se libera nuevamente.
El punto central de este enfoque está en la elección de los materiales. A diferencia de las baterías tradicionales, que dependen de cadenas complejas de minería y refinación de metales críticos, el sistema apuesta por elementos abundantes y ampliamente disponibles, lo que puede reducir costos y riesgos geopolíticos asociados a la producción de baterías a gran escala.
La limitación de las baterías de litio impulsa la búsqueda de soluciones de larga duración como el modelo que usa carbono y oxígeno para almacenar energía
La relevancia de la tecnología propuesta por Noon Energy está directamente relacionada con un problema estructural de la transición energética: la intermitencia de las fuentes renovables.
La energía solar y eólica no producen electricidad de forma constante. En períodos de baja generación, como días nublados o semanas con poco viento, los sistemas eléctricos dependen de reservas de energía para mantener el suministro. Hoy, la mayor parte de esta función aún es desempeñada por plantas térmicas a gas o carbón.
Las baterías de iones de litio, a pesar de ser ampliamente utilizadas, presentan limitaciones claras en este contexto. Son eficientes para almacenamiento de corta duración, generalmente entre 2 y 8 horas, pero se vuelven económicamente inviables cuando se intenta extender ese tiempo a decenas o cientos de horas.
Es en este espacio donde entran las llamadas soluciones de almacenamiento de larga duración, frecuentemente definidas como aquellas capaces de proporcionar energía por más de 10 horas continuas. En el caso de la tecnología de Noon Energy, el objetivo es superar este límite de forma significativa.
Sistema químico reversible puede permitir almacenamiento por varios días consecutivos
El diferencial técnico de la propuesta radica en la posibilidad de almacenar energía por períodos mucho más largos sin pérdidas significativas. Según la empresa, el sistema fue diseñado para operar en ciclos que pueden superar 100 horas de descarga continua, lo equivalente a más de cuatro días proporcionando electricidad sin interrupción.
Este tipo de capacidad es considerado estratégico por expertos del sector energético, ya que permite cubrir eventos conocidos como “dunkelflaute”, término utilizado en Europa para describir períodos prolongados con baja generación de energía solar y eólica.
Además, el uso de un sistema químico basado en carbono permite mayor estabilidad de almacenamiento en comparación con baterías electroquímicas convencionales, que tienden a sufrir degradación más acelerada a lo largo del tiempo.
La reducción de la dependencia de metales críticos puede cambiar la geopolítica de las baterías
Otro punto relevante es el impacto potencial de esta tecnología en la cadena global de producción de energía. Actualmente, la fabricación de baterías de iones de litio depende fuertemente de recursos concentrados en pocos países, como litio en América del Sur, cobalto en la República Democrática del Congo y procesamiento en China. Esta concentración crea riesgos de abastecimiento y volatilidad de precios.
Al proponer un sistema basado en carbono y oxígeno, la Noon Energy intenta sortear esta dependencia. Esto abre camino para una expansión más descentralizada de la infraestructura de almacenamiento energético, potencialmente reduciendo cuellos de botella logísticos y presiones sobre cadenas de suministro globales.
La escalabilidad y el costo siguen siendo los principales desafíos de la tecnología
A pesar del potencial, la tecnología aún enfrenta importantes desafíos antes de alcanzar una adopción a gran escala. El primero de ellos es la escalabilidad industrial. Los sistemas de almacenamiento de larga duración necesitan operar en niveles de decenas o cientos de megavatios para ser económicamente viables en redes eléctricas nacionales o regionales.
Otro factor crítico es el costo por megavatio-hora almacenado. Aunque la propuesta de usar materiales abundantes sugiere una reducción de costos a largo plazo, aún no hay datos públicos consolidados sobre el costo final de la tecnología a escala comercial.
Además, la eficiencia energética del ciclo completo — es decir, la cantidad de energía recuperada en relación con la energía almacenada — será un factor decisivo para la competitividad del sistema frente a otras soluciones emergentes, como baterías de hierro-aire, almacenamiento térmico y sistemas gravitacionales.
Avances operacionales indican evolución, pero la adopción comercial aún depende de validación a escala
La Noon Energy afirma haber realizado pruebas operacionales por miles de horas, lo que indica un avance en el nivel de madurez de la tecnología. Sin embargo, la transición de prototipos a proyectos comerciales a gran escala sigue siendo un proceso complejo que involucra financiamiento, regulación e integración con redes eléctricas existentes.
Históricamente, muchas tecnologías prometedoras de almacenamiento han enfrentado dificultades en esta etapa, especialmente debido a la necesidad de inversiones elevadas y plazos largos para el retorno financiero.
Aun así, el creciente interés de inversores y del sector energético en soluciones de larga duración indica que tecnologías como esta pueden ganar espacio en los próximos años, especialmente a medida que la participación de energías renovables sigue aumentando en la matriz global.
¿Qué opinas de esta nueva generación de baterías que promete almacenar energía por días enteros?
La propuesta de transformar carbono y oxígeno en un sistema de almacenamiento energético de larga duración representa un cambio significativo en la forma en que la energía puede ser almacenada y utilizada en el futuro. Si la tecnología logra superar los desafíos de costo y escala, puede alterar profundamente la infraestructura energética global, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y de materiales críticos.
¿Cree que soluciones como esta pueden reemplazar las baterías tradicionales y las plantas térmicas en los próximos años, o aún hay barreras técnicas y económicas difíciles de superar?

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