La startup americana Venus Aerospace dice que su motor hipersónico de detonación rotativa puede llevar el avión Stargazer a Mach 9, cruzando el planeta en poco más de una hora. Pero el vuelo que hizo historia, en mayo de 2025, solo se acercó a la velocidad del sonido, mostrando que la promesa aún está en el prototipo.
El titular es impresionante: un nuevo motor hipersónico que promete destruir los motores a reacción convencionales, volar a Mach 9 y cruzar océanos en poco más de una hora. La tecnología detrás de esta audacia es la detonación rotativa, y quien está al frente del proyecto es Venus Aerospace, startup con sede en Houston, Estados Unidos, que sueña con poner pasajeros a la velocidad que hoy solo alcanzan los misiles.
Solo que existe un detalle que separa la promesa de la realidad. El vuelo que la empresa celebró como histórico, realizado el 14 de mayo de 2025, no llegó ni cerca de Mach 9. Según Live Science, el aparato de prueba solo se acercó a la velocidad del sonido, es decir, aún en el campo subsónico. El motor hipersónico que va a equipar el Stargazer existe, pero el salto hasta la velocidad prometida es gigantesco.
Lo que el motor de detonación rotativa promete

En lugar de la combustión continua y relativamente estable de los motores comunes, el llamado RDRE, sigla en inglés para motor de cohete de detonación rotativa, genera empuje a partir de una onda de detonación continua que circula dentro de una cámara en forma de anillo, como detalló Olhar Digital.
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Esta arquitectura tiene una ventaja práctica que explica el entusiasmo. Al trabajar con presión más alta, el motor hipersónico entrega más empuje gastando menos combustible, y además prescinde de las piezas giratorias sometidas a calor y presión extremos que limitan los jets tradicionales. Es esta eficiencia la que, en teoría, abre camino para el vuelo a velocidades que antes parecían imposibles para una aeronave de pasajeros.
El objetivo final es el Stargazer, el avión que Venus Aerospace quiere llevar a Mach 9, cerca de 11 mil kilómetros por hora. A esta velocidad, viajes que hoy duran un día entero se reducirían a poco más de una hora. Por ahora, el modelo más cercano a hacerse realidad es el Stargazer M4, una versión reutilizable diseñada para Mach 4, aún lejos del número que da titulares, pero ya muy por encima de cualquier avión comercial actual.
Por qué la detonación cambia el juego
Para entender la magnitud de la apuesta, vale la pena desglosar la diferencia entre detonar y quemar. Los motores convencionales usan deflagración, una combustión que avanza a velocidad subsónica y se considera estable y predecible. La detonación rotativa, por otro lado, es una explosión continua y autosostenida que se propaga por ondas de choque supersónicas dentro del anillo del motor.
La ganancia está precisamente en esta violencia controlada. Cuando la explosión se domina de la manera correcta, rinde más energía con menos propulsor, lo que para un motor hipersónico significa cargar menos peso y volar más lejos. El concepto no es nuevo en el papel, pero transformarlo en un motor que funcione de manera confiable es lo que Venus Aerospace dice haber comenzado a demostrar.
Aún hay un truco de ingeniería en el diseño del Stargazer. La idea es combinar el cohete de detonación rotativa con un ramjet, un motor que utiliza el propio aire como comburente a alta velocidad. Así, en parte del vuelo la aeronave ahorra el oxidante que lleva a bordo, reservando este recurso precioso para las fases en las que el cohete es indispensable. Es un matrimonio de tecnologías pensado para estirar al máximo cada kilo de combustible.
El giro inesperado: el vuelo histórico fue a Mach 0,9
Aquí la emoción encuentra el suelo. La prueba del 14 de mayo de 2025, realizada en el Spaceport America, en Nuevo México, fue de hecho un hito, por ser el primer vuelo de un motor de detonación rotativa en los Estados Unidos, según Olhar Digital. La propia dirección de Venus Aerospace trató el logro como un punto de inflexión.
«Este es el momento por el cual hemos trabajado en los últimos cinco años», celebró Sassie Duggleby, presidenta ejecutiva de la empresa. El cofundador y director de tecnología, Andrew Duggleby, reforzó el tono al decir que «construimos un motor que no solo funciona, sino que opera de manera confiable». Las declaraciones muestran orgullo, y con razón, porque hacer que este tipo de motor vuele ya es difícil.
El problema es la distancia entre este vuelo y la promesa. El aparato apenas superó la velocidad del sonido, mientras que el Stargazer necesita llegar a Mach 9 para cumplir lo que el titular promete. En otras palabras, el motor hipersónico dio su primer paso, pero aún faltan los pasos más difíciles, precisamente los que separan un prototipo subsónico de una aeronave que cruza el planeta en una hora.
Por qué aún falta mucho para el sueño
El vuelo hipersónico de pasajeros es un sueño antiguo que ya ha frustrado a demasiada gente. El Concorde, símbolo de la era supersónica, voló durante décadas y fue retirado por costo y ruido, y ningún sucesor comercial ha despegado desde entonces. Saltar de lo supersónico a lo hipersónico, por encima de Mach 5, multiplica los desafíos de calor, ruido y materiales.
Por eso, la historia de Venus Aerospace debe leerse con entusiasmo y cautela en igual medida. La tecnología de detonación rotativa es real y acaba de demostrar que vuela, lo cual por sí solo ya es notable. Pero transformar una prueba que se acercó a la velocidad del sonido en un Stargazer de Mach 9 lleno de pasajeros es un camino de años, con obstáculos de ingeniería que nadie ha resuelto por completo hasta hoy.
Al final, lo que existe es una promesa poderosa respaldada por un primer resultado concreto, y no un avión listo para embarque. El motor hipersónico de Venus Aerospace puede realmente rediseñar la aviación del futuro, pero, por ahora, el futuro aún está a muchos Mach de distancia.
La historia del motor hipersónico de detonación rotativa de Venus Aerospace es un retrato perfecto de la innovación de punta: una promesa gigante, Mach 9 y el mundo en una hora, basada en un primer vuelo que apenas superó la velocidad del sonido. El Stargazer existe en el papel y el motor existe en el banco de pruebas, pero la aviación hipersónica de pasajeros aún es más expectativa que boleto comprado.
¿Y tú, crees que vivirás para embarcarte en un avión a Mach 9, o piensas que esta promesa se quedará en el prototipo como tantas otras? Cuéntanos en los comentarios.

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