El municipio paraense posee el mayor rebaño bovino del país, con más de 2,4 millones de cabezas, pero enfrenta graves desafíos socioambientales ligados a la expansión de la ganadería.
São Félix do Xingu, en el estado de Pará, se consolida como la capital de la ganadería de carne de Brasil. Con el mayor rebaño bovino municipal del país, el notable éxito económico de la región contrasta con desafíos alarmantes. El municipio es un epicentro de deforestación, conflictos de tierras violentos y presión sobre territorios indígenas y áreas de conservación. Este artículo analiza la dualidad de un gigante del agronegocio ubicado en la frontera de la Amazonía.
La escala de la ganadería en São Félix do Xingu
La posición de São Félix do Xingu como líder de la ganadería nacional es indiscutible. En 2023, el municipio mantuvo el liderazgo con un rebaño de 2,452 millones de cabezas de ganado, lo que representa más del 10% de todo el rebaño de Pará. Este efectivo supera el total de diez otros estados brasileños y resulta en la impresionante proporción de hasta 37 cabezas de ganado por cada habitante.
La historia local está marcada por ciclos económicos extractivistas, como el del caucho y la castaña, pero a partir de la década de 1990, la ganadería se expandió de forma avasalladora, transformando su identidad económica.
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Geográficamente, el municipio es uno de los mayores de Brasil, con un territorio superior al de países como Irlanda. El paradoja es que más del 70% de esta vasta área está compuesta por Tierras Indígenas y Unidades de Conservación, generando una tensión estructural con la expansión agropecuaria.
La economía movida por la ganadería
La ganadería es la espina dorsal de la economía local, con el sector agropecuario responsable del 46,6% del Producto Interno Bruto (PIB) municipal, que totaliza cerca de R$ 2 mil millones. La actividad de cría de bovinos para carne está entre las que más generan empleos formales, siendo el sector el segundo mayor empleador, detrás solo de la administración pública.
El modelo de producción predominante es la ganadería extensiva, que utiliza vastas áreas de pastoreo sumando aproximadamente 20.000 km², con dominio de la raza Nelore. Ya existe un movimiento hacia sistemas más intensivos, enfocados en la recuperación de pasturas degradadas.
En medio de esta hegemonía del ganado, la cacaocultura surge como la principal alternativa para la diversificación económica, con el cultivo de cacao en sistemas agroforestales siendo visto como una opción viable para recuperar áreas y generar ingresos.
Hacia una agricultura más sostenible
A pesar de los problemas, iniciativas buscan un futuro más sostenible para la ganadería local. São Félix do Xingu fue pionero al crear un comité municipal del Plan ABC (Agricultura de Baja Emisión de Carbono) y cuenta con programas estatales como el «Territorios Sostenibles» para apoyar la recuperación de pasturas.
La iniciativa más transformadora es el Sistema de Trazabilidad Bovina Individual de Pará (SRBIPA), que pretende rastrear el 100% del rebaño para garantizar una cadena productiva libre de deforestación y otras ilegalidades. Casos de éxito ya existen, con productores que aumentaron la productividad de sus tierras y cooperativas que prosperan con el cacao en áreas antes degradadas por la ganadería.


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