La Comunidad Denuncia Presión Indebida e Impactos a la Salud
Desde 2011, el proyecto de torres eólicas en Tiririca de Cima (BA) ha generado tensión.
Ana Paula dos Santos, agricultora quilombola en contra de la energía eólica, lidera la resistencia desde 2014.
Regresó de São Paulo a la comunidad y comenzó a posicionarse en contra de los impactos del proyecto.
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Denuncia falta de transparencia desde el inicio de los estudios de viento.
En 2023, los impactos ambientales y las presiones sobre los residentes aumentaron considerablemente.
Con aprobación parcial del Inema en 2024, el complejo avanzó sobre áreas sensibles de la región quilombola.
El proyecto prevé la instalación de 176 torres eólicas en la comunidad.
Se espera que el emprendimiento genere hasta 739 megavatios de potencia en el lugar.
La CER Energía comenzó a ofrecer contratos de arrendamiento para los residentes de la región.
Los pagos iniciales son de R$10 por hectárea, con un futuro desembolso del 1% de los ingresos de la energía.
La oferta es válida solo para quienes acepten adherirse al proyecto y firmar los contratos.
Propuestas Fueron Rechazadas por Falta de Diálogo Colectivo
La presidenta de la asociación comunitaria, elegida en marzo de 2025, interrumpió todas las visitas no autorizadas de los representantes de la empresa.
También denunció intentos de negociación individual con residentes vulnerables, sin ningún tipo de mediación colectiva o consulta previa.
Según Ana Paula, no hubo consulta previa, libre e informada a la comunidad, como exige la Convención 169 de la OIT.
Este tratado internacional fue ratificado por Brasil y determina que los pueblos tradicionales deben ser escuchados antes de cualquier intervención.
A pesar de que los proyectos han sido aceptados en comunidades vecinas, Tiririca de Cima sigue dividida y con baja adhesión al plan.
Aun así, legalmente, la ausencia de consenso colectivo puede inviabilizar el emprendimiento en áreas reconocidas como territorios tradicionales.
En especial, porque el territorio es reconocido como remanente de quilombo por la Fundación Cultural Palmares desde 2007.
Impactos a la Salud y al Medio Ambiente Son Principales Alertas
Además de las cláusulas contractuales polémicas, los residentes alertan sobre posibles daños a la salud con la instalación de las torres eólicas.
Estudios realizados por la Universidad de Pernambuco y por la Fiocruz en comunidades afectadas por turbinas eólicas.
Entre los síntomas registrados están insomnio, ansiedad e irritabilidad, asociados a la llamada “síndrome de la turbina eólica” en áreas rurales.
Aún más grave es el temor sobre la disminución del volumen de manantiales en la región, utilizados para la agricultura familiar.
Los manantiales abastecen cultivos y criaderos locales, sustentando la producción rural de la comunidad quilombola desde hace décadas.
El propio proyecto se superpone a más de 92 mil hectáreas de vegetación nativa con presencia de biomas frágiles.
De esta manera, las consecuencias pueden afectar directamente el modo de vida tradicional y los sistemas ecológicos locales.
Cláusulas Abusivas Intensifican Clima de Amenaza y Miedo
Los contratos presentados por la empresa responsable contienen cláusulas que renuncian al derecho de impugnar judicialmente cualquier daño presente o futuro.
Los responsables instruyen a los residentes a firmar sin leer. Hacen promesas vagas y no ofrecen asesoría jurídica.
En una de las reuniones, el responsable fundiario de la empresa habría dicho que la firma era solo “pro forma” y sin valor legal.
Sin embargo, la negativa resultaría en la exclusión de beneficios prometidos verbalmente y corte de acceso a los recursos comunitarios.
Ana Paula también denunció que, en uno de los documentos, constaba un ítem llamado “cláusula cala-boca”, exigiendo silencio absoluto tras el acuerdo.
La Empresa Niega Irregularidades y Asegura Respetar Derechos
Aunque la tensión sigue alta, el conflicto aún permanece sin resolución, según señalan relatos recogidos en campo por organizaciones sociales y comunitarias.
Mientras tanto, un grupo de ciudadanos ha denunciado al Ministerio Público de Bahia y, por lo tanto, ha solicitado una investigación sobre abusos contractuales y violaciones de derechos humanos.
Por otro lado, la situación sigue en análisis y, por consiguiente, recibe atención constante de la prensa nacional, además de entidades ambientales y defensoras de los pueblos tradicionales.

