La comunidad andina de Chullpia, en Perú, comenzó a usar paneles solares flotantes para bombear agua e irrigar pastizales en una región afectada por sequía, heladas y falta de infraestructura eléctrica. El sistema instalado en una laguna de altitud ayuda a las familias rurales a mantener rebaños, reducir pérdidas y enfrentar períodos de lluvia irregular.
En los Andes peruanos, los habitantes de Chullpia, en la región de Puno, comenzaron a usar paneles solares flotantes para bombear agua de una laguna e irrigar pastizales en un área marcada por sequía, heladas, suelo desgastado y acceso limitado a la electricidad.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la instalación reúne 34 módulos solares montados sobre una estructura de metal y caucho reciclado, responsable de captar energía suficiente para abastecer el sistema de bombeo utilizado diariamente por la comunidad.
Durante el día, la electricidad generada por los paneles alimenta un motor que envía agua a 11 reservorios utilizados en la irrigación de las áreas de pastizales, reduciendo la dependencia de las lluvias en una región marcada por períodos prolongados de sequía.
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A unos 4 mil metros de altitud, la laguna de Chullpia ya formaba parte de la rutina de los habitantes desde hace décadas, aunque faltaba infraestructura capaz de transformar ese volumen de agua en una fuente regular de irrigación agrícola.
Sin acceso fácil a la red eléctrica convencional y enfrentando costos elevados con combustibles, las familias locales necesitaban encontrar una alternativa que permitiera distribuir agua a las áreas productivas incluso durante los períodos más secos del año.
La irrigación solar ayuda a pastizales y rebaños en los Andes
El agua retirada de la laguna se usa principalmente en la recuperación de pastizales destinados a la alimentación de alpacas, llamas y vicuñas, animales que siguen en el centro de la economía rural en diversas áreas de altitud del sur de Perú.
Además de garantizar fibras utilizadas en la producción textil, los rebaños sustentan actividades tradicionales que forman parte de los ingresos y la permanencia de las familias en el territorio andino, donde la agricultura sigue siendo altamente dependiente de las condiciones climáticas.
Cuando la lluvia disminuye por largos períodos, los pastizales se secan rápidamente, el suelo pierde capacidad productiva y los animales enfrentan dificultades de alimentación, provocando impactos directos en la producción rural y en el sustento comunitario.
En este escenario, la irrigación movida a energía solar comenzó a funcionar como una herramienta de adaptación climática, permitiendo que parte de las áreas verdes permanezcan productivas incluso en períodos de sequía más intensa.
En la práctica, el sistema opera de manera relativamente simple, ya que los módulos instalados sobre la laguna captan radiación solar durante el día y transforman esa energía en electricidad para accionar el bombeo del agua.
Después de pasar por los reservorios construidos por la comunidad, el agua sigue hasta las áreas de pastoreo y ayuda a mantener la vegetación en períodos en los que las lluvias dejan de ser suficientes para sustentar el suelo productivo.
Proyecto de energía solar surgió de necesidad local
La iniciativa surgió a partir de la propuesta de Juansergio Castro, residente de Chullpia formado en Ciencias Agropecuarias por la Universidad del Altiplano, que buscaba una forma de usar la laguna local para enfrentar la degradación de los pastizales.
En relato al PNUD, Castro explicó que la comunidad siempre contó con agua acumulada en la laguna, aunque faltaba un sistema capaz de extraer y distribuir ese recurso de manera eficiente para riego.
Para poner el proyecto en funcionamiento, los residentes participaron en la instalación de las tuberías y la construcción de los reservorios, en un proceso que exigió trabajo colectivo y adaptación a las condiciones severas de la región andina.
De acuerdo con el relato divulgado por el PNUD, la comunidad también enfrentó dificultades durante la implementación, incluyendo daños causados por lluvias intensas que afectaron parte de la estructura antes de la conclusión definitiva del sistema.
Con los paneles en operación, la laguna pasó a integrar la rutina productiva.
La opción por módulos flotantes también evita ocupar áreas en tierra que pueden ser usadas para pastoreo u otras actividades agrícolas, un punto relevante en regiones donde cada área productiva tiene peso económico.
Tecnología renovable avanza en áreas rurales de Perú
La experiencia de Chullpia pasó a llamar la atención justamente por mostrar una aplicación directa de la energía solar en una comunidad rural aislada, conectando tecnología renovable a una necesidad concreta ligada a la supervivencia económica local.
En lugar de operar como una gran planta distante de la realidad de los residentes, el sistema fue incorporado al cotidiano de la comunidad para bombear agua y preservar áreas de pastoreo esenciales para los rebaños.
Al mismo tiempo, la propuesta reduce la dependencia de motores movidos a diésel, cuyo abastecimiento suele ser caro y logísticamente complejo en localidades alejadas de los grandes centros urbanos.
También disminuye la vulnerabilidad de las familias ante fallas en el suministro eléctrico o la ausencia de infraestructura convencional, situación aún común en diferentes regiones rurales de altitud en Perú.
El PNUD afirma que la región ya siente efectos asociados al cambio climático, como sequías, heladas y tormentas más imprevisibles.
En ese contexto, sistemas de riego confiables ayudan a proteger la producción rural y a reducir pérdidas en períodos de mayor inestabilidad.
Comunidad mantiene tradición con apoyo de la irrigación
Incluso con el avance tecnológico, el manejo tradicional sigue en el centro de la recuperación de las áreas productivas, ya que la irrigación depende directamente de la distribución correcta del agua y del cuidado continuo con el suelo.
A lo largo de generaciones, los habitantes han acumulado conocimiento sobre el clima, el comportamiento de los pastizales y la cría de animales en altitud, experiencia que sigue siendo fundamental para el funcionamiento del sistema.
Según el PNUD, la combinación entre tecnología solar y conocimiento comunitario permite mantener áreas verdes incluso durante la estación seca, período en el que la vegetación normalmente sufre pérdidas aceleradas en la región.
Con mayor disponibilidad de alimento en los pastos, los animales encuentran condiciones más estables de alimentación, factor considerado importante para reducir pérdidas asociadas a los períodos prolongados de sequía.
La experiencia ganó destaque por transformar una laguna de altitud en parte activa de la producción rural.
Para familias que antes dependían casi exclusivamente de la lluvia, el bombeo solar amplió la previsibilidad del trabajo en el campo.
El proyecto no resuelve por sí solo problemas estructurales como pobreza rural, aislamiento y vulnerabilidad climática.
Aun así, ofrece una herramienta concreta de adaptación para comunidades que necesitan mantener animales alimentados, suelo productivo y acceso regular al agua.

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