Científicos alertan que organismos microscópicos resistentes al calor y al cloro pueden propagar enfermedades graves y desafiar sistemas de tratamiento de agua
Las amebas de vida libre, organismos microscópicos presentes en el suelo y en el agua, se están propagando por el mundo a un ritmo preocupante. Aunque muchas especies son inofensivas, algunas pueden causar infecciones graves e incluso fatales. Además, los expertos afirman que el escenario tiende a empeorar.
La información fue divulgada por “Galileu”, con base en un artículo publicado en la revista Biocontaminant en diciembre. Según investigadores ambientales y autoridades de salud pública, los cambios climáticos, la deterioración de los sistemas hídricos y la monitorización limitada favorecen esta expansión. Por lo tanto, el riesgo ya no puede ser ignorado.
Con el aumento de las temperaturas globales, las amebas adaptadas al calor encuentran condiciones ideales para multiplicarse. Como resultado, regiones anteriormente consideradas seguras comienzan a registrar casos inesperados. En ese sentido, el calentamiento global actúa como un catalizador biológico.
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Naegleria fowleri y la infección cerebral casi siempre mortal
Entre las especies más peligrosas está la Naegleria fowleri, conocida como “ameba come cerebros”. Esta especie puede causar una infección cerebral rara, pero casi siempre mortal. La contaminación ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz durante actividades como nadar.
Hasta ahora, más de 33 países han reportado aproximadamente 500 casos. La mayoría ocurrieron en Estados Unidos, México, Australia y Pakistán. Además, en 2025, un brote en India mató a 19 personas y afectó a otras 69. Así, el problema adquirió proporciones internacionales.
Otra especie preocupante es la Balamuthia mandrillaris. Esta ameba puede provocar Encefalitis Amebiana Granulomatosa (GAE), una infección grave del cerebro y de la médula espinal. Aunque rara, la enfermedad presenta alta letalidad. Por lo tanto, incluso unos pocos casos encienden la alarma sanitaria.
Según Longfei Shu, de la Universidad Sun Yat-sen, en China, estos organismos sobreviven a condiciones extremas. Toleran altas temperaturas y resisten desinfectantes fuertes, como el cloro. Además, logran vivir dentro de sistemas de distribución de agua considerados seguros. De esta manera, se vuelven aún más difíciles de eliminar.
Efecto “caballo de Troya” amplía amenaza invisible
Además del riesgo directo de infección, los investigadores destacan el llamado “efecto caballo de Troya”. En este fenómeno, virus y bacterias sobreviven dentro de las amebas. Así, quedan protegidos de los procesos de desinfección convencionales.
Como resultado, sistemas de agua potable pueden convertirse en vectores indirectos de patógenos. Al mismo tiempo, esta interacción puede favorecer el aumento de la resistencia a antibióticos. Por lo tanto, el impacto supera el riesgo individual y afecta la salud pública global.
Aunque la mayoría de las amebas son inofensivas, el número creciente de casos graves preocupa a los expertos. Por eso, los científicos abogan por inversiones urgentes en vigilancia ambiental. Además, recomiendan tecnologías avanzadas de tratamiento de agua.
Según los autores, combatir el problema exige integración entre salud pública, investigación ambiental y gestión hídrica. En este contexto, soluciones aisladas no serán suficientes. Por el contrario, será necesario un esfuerzo coordinado.
“Las amebas no son solo un problema médico o ambiental”, afirmó Shu. “Están en la intersección de ambos.” Por lo tanto, enfrentarlas exige estrategias integradas que protejan la salud pública desde el origen.
Frente a este escenario, la pregunta que permanece es: ¿estamos preparados para enfrentar amenazas microscópicas que se fortalecen con el calentamiento del planeta?
¿Alguna vez imaginaste que un organismo microscópico presente en el agua podría representar un riesgo tan silencioso? ¿crees que Brasil está preparado para enfrentar este desafío?


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