La Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT) anunció recientemente la actualización de la tabla del piso mínimo de flete terrestre, con reducciones que varían del 2,34% al 3,21% para todos los tipos de operación.
El cambio del órgano regulador consideró el valor final del Diésel S10 en las bombas. Aunque la ANTT declaró que las reducciones en los valores beneficiarían a los camioneros y transportistas, ese no es el escenario de la realidad.
El piso mínimo de flete terrestre es una tabla de referencia que determina el valor mínimo a ser pagado a los camioneros para transportar cargas en todo el territorio brasileño. El objetivo es garantizar a los trabajadores lo mínimo necesario para cubrir los costos de operación de los vehículos, como combustible, mantenimiento, entre otros.
¿Cuál es la situación actual del piso mínimo de flete terrestre?
Desde la huelga de los camioneros en 2018, el gobierno federal sancionó la ley del piso mínimo de flete terrestre con el objetivo de traer más equilibrio en la relación entre camioneros y empresas que contratan sus servicios. Sin embargo, la realidad muestra que los cambios realizados por la ANTT no han sido tan beneficiosos como aparentan.
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Aunque la ANTT ha reducido los valores de la tabla del piso mínimo de flete, debido a la disminución en el precio del Diésel S10, este reajuste no refleja la realidad del mercado. Con la depreciación del real, los precios de los insumos, principalmente diésel y neumáticos, han aumentado a un ritmo acelerado, lo que encarece el costo de la operación.
Otro factor que influye en esta situación es la alta demanda de camiones, llevando a la sobrecarga en los vehículos y, consecuentemente, a la necesidad de mantenimientos frecuentes. Ante este panorama, los camioneros han estado sufriendo con la dificultad de mantener el equilibrio financiero y la calidad de vida, y muchos terminan atrapados en deudas.
Según entidades representativas de los camioneros, la ANTT debería haber hecho un reajuste positivo en los valores de la tabla del piso mínimo de flete, considerando el aumento de los costos de operación. Además, la sobrevaloración de los fletes no es beneficiosa para ninguna de las partes, pues eleva los precios de los productos para el consumidor final – situación que impacta negativamente en la economía del país.
