Resultados de la misión DART de 2022 y de experimentos del CERN con haces de protones de 440 GeV indican que asteroides metálicos pueden resistir a explosiones nucleares, manteniendo la posibilidad de desvío controlado en escenarios extremos de defensa planetaria con poco tiempo de respuesta
La primera prueba de defensa planetaria en el espacio, realizada en 2022, mostró que la colisión deliberada de una nave espacial puede alterar la trayectoria de un asteroide, mientras que nuevos experimentos del CERN indican que, en escenarios extremos, el desvío nuclear puede ser más eficaz de lo que se suponía.
La misión DART y la prueba directa de desvío orbital
La misión DART, conducida por la NASA, marcó la primera prueba práctica de defensa planetaria al enviar una nave espacial para colisionar con un asteroide en 2022. El objetivo fue evaluar si un impacto cinético sería capaz de alterar su trayectoria.
La prueba fue considerada un éxito porque demostró que, en un escenario hipotético de colisión inminente con la Tierra, una intervención directa podría modificar el camino de un cuerpo celeste de grandes dimensiones.
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Los científicos evalúan este enfoque como más favorable que el uso inmediato de armas nucleares, ya que la explosión podría fragmentar el asteroide en varios pedazos más pequeños que continuarían en ruta peligrosa.
El desvío nuclear como último recurso científico
A pesar de las ventajas del impacto cinético, el desvío nuclear permanece como una alternativa de emergencia para situaciones extremas. En este contexto, un equipo ligado al Super Síncrotron de Protones del CERN llevó a cabo una nueva investigación sobre la resistencia de materiales de asteroides.
El estudio indica que algunos tipos de rocas espaciales, especialmente las ricas en metales, pueden ser más resistentes a explosiones nucleares de lo que se imaginaba anteriormente. Esto reduce el riesgo de fragmentación descontrolada.
Según los investigadores, comprender la composición del asteroide es una de las variables más críticas en cualquier misión de defensa planetaria, sea ella basada en impacto directo o en explosión nuclear controlada.
Modelado avanzado y publicación científica
Los resultados fueron detallados en un artículo publicado en la revista Nature Communications, en el cual el equipo describe el uso de modelos avanzados para evaluar la eficacia de la deflexión nuclear.
Karl-Georg Schlesinger, cofundador de OuSoCo, explicó en una entrevista al CERN Courier que la defensa planetaria representa un desafío científico singular, ya que no es posible realizar pruebas reales con antelación.
Según él, el mundo necesita tener la capacidad de ejecutar una misión de desvío nuclear con un alto grado de confianza, incluso sin la posibilidad de experimentación en condiciones reales, lo que impone exigencias extraordinarias sobre datos de materiales y física.
Experimentos con haz de protones de 440 GeV
Para lidiar con estas incertidumbres, el equipo realizó experimentos en las instalaciones HiRadMat del CERN, en colaboración con Fireball y la Universidad de Oxford. Se dispararon 27 pulsos cortos e intensos de un haz de protones de 440 GeV.
Los pulsos alcanzaron una muestra del meteorito Campo del Cielo, simulando en laboratorio algunos efectos de una detonación nuclear, sin la necesidad de explotar un arma de destrucción masiva real.
Melanie Bochmann, cofundadora y co-líder del equipo, afirmó que el material se volvió más resistente después de los impactos, con aumento de la resistencia al escoamento y comportamiento de amortiguación autoestabilizador.
Implicaciones para escenarios de emergencia
Los experimentos indican que, al menos para materiales metálicos de asteroides, un dispositivo nuclear mayor de lo que se había considerado previamente podría ser utilizado sin causar daños catastróficos a la estructura del cuerpo celeste.
Para los investigadores, esto es una constatación positiva, ya que sugiere que un arma nuclear potente podría desviar un asteroide sin fragmentarlo en múltiples pedazos más pequeños y igualmente peligrosos.
Bochmann explicó que esta posibilidad mantiene abierta una opción de emergencia para situaciones que involucren objetos muy grandes o tiempos de aviso extremadamente cortos, cuando métodos no nucleares resultarían insuficientes.
En esos casos, los modelos actuales, que suponen la fragmentación como factor limitante, pueden necesitar ser revisados a la luz de los nuevos datos experimentales obtenidos en el laboratorio.

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