Investigación liderada por la Universidad de Zúrich acompañó a 12 personas durante diez meses en la Estación Concordia, en la Antártida, e indica que el contacto físico constante, en ambientes aislados, puede ampliar conflictos, desconfianza y fragmentación social en equipos sometidos a misiones largas.
Estudio internacional liderado por investigadores de la Universidad de Zúrich acompañó a 12 tripulantes durante diez meses en la Estación Concordia, en la Antártida, y mostró que, en misiones aisladas, la proximidad física constante puede aumentar conflictos, desconfianza y caída en el rendimiento percibido.
La Antártida muestra límites de la convivencia extrema
La investigación investigó cómo los equipos continúan funcionando cuando viven juntos por largos períodos, con poca privacidad y contacto limitado con el exterior. El trabajo fue conducido por Jan Schmutz, de la Universidad de Zúrich, y Andrea Cantisani, de la Universidad de Berna.
La Estación Concordia fue utilizada como modelo para misiones a la Luna o Marte. En invierno, el lugar registra temperaturas de menos 80 °C, condición que refuerza su papel como ambiente extremo.
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Más contacto no significó apoyo
Durante la misión, los participantes respondieron a cuestionarios en cuatro momentos. También utilizaron sensores vestibles, capaces de registrar cuándo y por cuánto tiempo estaban cerca de miembros del equipo.
Los datos indicaron que el contacto frecuente no trajo integración. Tripulantes cercanos físicamente reportaron conflictos, aumento de la desconfianza y reducción del rendimiento percibido.
Schmutz afirmó que, en equipos pequeños y bajo condiciones extremas, más contacto no equivale automáticamente a apoyo social y puede ampliar tensiones. Los análisis son correlacionales y no permiten concluir causa y efecto.
Subgrupos crecieron en la misión
Los sensores también revelaron formación gradual de subgrupos. Con el tiempo, los tripulantes buscaron personas del mismo idioma o de la misma nacionalidad, patrón que puede ofrecer apoyo en situaciones estresantes.
Este movimiento puede elevar el riesgo de fragmentación social y debilitar la cohesión en equipos multiculturales. Para misiones largas, el hallazgo refuerza la importancia de identificar cambios sociales desde el inicio.
Las conclusiones interesan a programas espaciales, submarinos, plataformas offshore y estaciones remotas. El estudio mostró que sensores de proximidad funcionan en condiciones extremas y pueden acompañar rutinas sin interferencia significativa.
Los hallazgos son publicados en el diario Proceedings of the National Academy of Sciences.

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