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En un barco de apenas 1,19 metros, más pequeño que muchos kayaks, el británico Andrew Bedwell quiere cruzar solo casi 3 mil kilómetros del Atlántico Norte y pasar más de dos meses sin poder acostarse ni ponerse de pie, todo para batir un récord y homenajear a las víctimas del cáncer.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 25/05/2026 a las 21:09
Actualizado el 25/05/2026 a las 21:10
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El nombre de la embarcación, Big C, es jerga inglesa para cáncer, enfermedad que mató al padre, la madre y el amigo que diseñó el casco. El primer intento naufragó en 2023, dos días después de que el padre muriera. Ahora, en un barco más pequeño que la distancia de un paso humano, intenta de nuevo la hazaña que ya ha quitado la vida a quienes soñaron con ella antes.

En un barco de apenas 1,19 metros de largo, más pequeño que muchos kayaks de recreo, el británico Andrew Bedwell quiere cruzar solo casi 3 mil kilómetros del Atlántico Norte y pasar más de dos meses en el mar sin poder acostarse ni ponerse de pie. La meta es doble: batir el récord mundial de la embarcación más pequeña en completar la travesía del océano y, al mismo tiempo, rendir un homenaje conmovedor a las víctimas del cáncer, enfermedad que marcó profundamente su vida.

La partida está prevista para las próximas semanas, dependiendo de una ventana climática segura, desde St. John’s, en la provincia canadiense de Terranova y Labrador, en el este de Canadá. El destino es la costa sur de Inglaterra, tras unas 1.900 millas, el equivalente a aproximadamente 3 mil kilómetros, por el impredecible y peligroso Atlántico Norte. La travesía debe durar cerca de 60 días, pero el barco fue abastecido para hasta 90 días, en caso de ser necesario.

Un barco del tamaño de un paso

Num barco de 1,19 m, o britânico Andrew Bedwell quer cruzar o Atlântico sozinho para bater um recorde e homenagear vítimas do câncer. Conheça essa história.
Big C

El Big C, como fue bautizado el barco, es poco más grande que una bañera y más corto que muchos kayaks recreativos, siendo comparado por medios británicos a un contenedor de basura con ruedas. Con cerca de 1,19 metros de largo, la embarcación es tan pequeña que Bedwell, que mide aproximadamente 1,80 metros de altura, no puede ponerse de pie ni acostarse totalmente en su interior, teniendo que descansar sentado o encogido.

A pesar del tamaño minúsculo, el barco es una obra de ingeniería pensada para la supervivencia. Cuenta con cerca de una docena de compartimentos estancos para garantizar la flotación y la seguridad, además de un mástil en forma de A, dos timones en caso de rotura de uno de ellos y flotadores laterales para dar estabilidad. La quilla llega a almacenar agua potable, y el navegante revisó los sistemas de estabilidad y de almacenamiento tras los problemas del primer viaje.

La versión 2, reconstruida desde cero

Num barco de 1,19 m, o britânico Andrew Bedwell quer cruzar o Atlântico sozinho para bater um recorde e homenagear vítimas do câncer. Conheça essa história.
Big C V2

El barco actual es una segunda versión, bautizada como Big C V2, reconstruida tras el fracaso del primer intento. El cambio más importante fue en el material: la versión original estaba hecha de fibra de vidrio, mientras que la nueva pasó a ser de aluminio, con refuerzos internos y alteraciones en el diseño del casco. Cerca del 70% del concepto original, sin embargo, se mantuvo en la nueva embarcación.

Vale una aclaración de precisión: aunque Bedwell aún no puede acostarse por completo, la versión de aluminio ganó cerca de 90 milímetros más de espacio interno en relación a la primera. Esta diferencia, que parece pequeña, es significativa en un barco tan estrecho, pues ahora permite que al menos pueda estirar las piernas, algo imposible en la versión anterior. Cada centímetro fue calculado para economizar espacio y peso.

La historia detrás del nombre Big C

Video de YouTube

El nombre del barco esconde la parte más emocionante y dolorosa de esta historia. Big C es una expresión usada en inglés para referirse al cáncer, y también funciona como un juego de palabras sonoro con Big Sea, o gran mar. La elección no es coincidencia: se trata de un homenaje al navegante Tom McNally, de Liverpool, quien diseñó el barco original y fue quien inspiró todo el proyecto.

McNally llegó a tener el récord de la embarcación más pequeña en cruzar el Atlántico en 1993, pero lo perdió pocos meses después. Planeaba reconquistar el título con el Big C, pero murió de cáncer en 2017, sin realizar el sueño. Bedwell, que es constructor y reparador de barcos, obtuvo el permiso de la familia de McNally para retomar el proyecto, transformando la travesía en una forma de honrar la memoria del amigo y de llevar adelante un sueño interrumpido por la enfermedad.

El duelo que atraviesa la travesía

La conexión de Bedwell con el cáncer, lamentablemente, va mucho más allá del amigo. Tanto su padre como su madre también murieron de la enfermedad, lo que convierte la expedición en un homenaje profundamente personal. El episodio más doloroso ocurrió en 2023: el padre del navegante, Tony, murió solo dos días antes del primer intento de travesía, y él admite que eso lo dejó emocionalmente afectado y desenfocado en el momento de la partida.

Quizás por eso el primer intento, en mayo de 2023, terminó de manera frustrante. Poco después de dejar el puerto canadiense, Bedwell se dio cuenta de que había entrada de agua en el casco y se vio obligado a regresar a tierra firme. Como si no fuera suficiente, al ser retirada del mar, la embarcación cayó de una grúa en el muelle y quedó completamente destruida. El navegante llegó a pensar que ese era el fin del proyecto, pero decidió que su historia con el desafío aún no había terminado.

El récord que él quiere romper

El récord que Bedwell intenta superar pertenece al estadounidense Hugo Vihlen, quien en 1993 cruzó el Atlántico en una embarcación de cerca de 1,62 metro, bautizada como Father’s Day. La travesía de Vihlen, hecha también desde Terranova hacia Inglaterra, duró más de cien días y permanece, hasta hoy, como la marca oficial reconocida de la menor embarcación en completar el logro.

Desde entonces, varios intentos de superar ese récord han fracasado, víctimas de problemas estructurales, tormentas y de las limitaciones físicas impuestas por el espacio reducido. Cruzar el Atlántico Norte en un barco diminuto es extremadamente peligroso, ya que el océano es conocido por su clima impredecible y por mares agitados, lo que exige preparación física y psicológica fuera de lo común, además de una enorme dosis de coraje y, claro, de suerte con el tiempo.

La vida dentro de un espacio mínimo

La rutina a bordo del Big C será de privación extrema. Sin baño convencional y sin un área separada para provisiones, cada detalle fue pensado para economizar espacio. La alimentación, por ejemplo, fue planeada para ocupar lo mínimo posible, con parte de la comida moldeada en compartimentos improvisados dentro del casco y una dieta basada en alimentos altamente calóricos, capaces de resistir la humedad y las variaciones de temperatura del mar.

Para Bedwell, el confort nunca fue el objetivo. Según él, el barco existe solo para sobrevivir a la travesía, y todo a bordo fue pensado para ahorrar centímetros y kilos, enseñándole a distinguir rápidamente lo que es esencial de lo que es superfluo. Navegante experimentado, ya ha circunnavegado Gran Bretaña solo y llegó a navegar hasta el Círculo Polar Ártico, lo que muestra que, a pesar de la apariencia casi suicida del desafío, hay mucha experiencia detrás de la osadía.

El nuevo intento de Andrew Bedwell de cruzar el Atlántico en el diminuto barco Big C es mucho más que una aventura en busca de un récord. Es una historia de duelo, superación y homenaje, en la que cada metro navegado lleva la memoria de un padre, una madre y un amigo llevados por el cáncer. Mientras espera la ventana climática ideal para zarpar de Canadá, el navegante británico se prepara para enfrentar el océano en nombre de quienes ya se han ido y de quienes aún luchan contra la enfermedad.

¿Tendrías el valor de enfrentar el Océano Atlántico solo en un barco donde ni siquiera puedes acostarte o ponerte de pie? ¿Qué te impresiona más de esta historia: la audacia de la hazaña o el homenaje a las víctimas del cáncer? Deja tu comentario, cuéntanos qué opinas de la aventura de Andrew Bedwell y comparte el artículo con quienes admiran historias de coraje, superación y grandes desafíos.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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