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Após vender unidade por R$ 115 millones para saldar deudas, fábrica tradicional de SC fundada en 1932 tiene nuevo plan de R$ 64,8 millones negado por la Justicia y mantiene a cerca de 690 trabajadores en Joinville.

Escrito por Carla Teles
Publicado el 02/06/2026 a las 21:37
Actualizado el 02/06/2026 a las 21:39
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La fábrica Wetzel, de Joinville, tuvo negada la solicitud de homologación de recuperación extrajudicial para deuda de R$ 64,8 millones. Fundada en 1932, la industria de Santa Catarina vendió unidad por R$ 115,245 millones y mantiene cerca de 690 trabajadores mientras evalúa una eventual medida judicial cabible contra la sentencia.

La fábrica tradicional Wetzel, fundada en 1932 y ubicada en Joinville, en el Norte de Santa Catarina, tuvo denegada por la Justicia la solicitud de homologación de un plan de recuperación extrajudicial que buscaba renegociar aproximadamente R$ 64,8 millones en deudas. La decisión fue comunicada al mercado por la compañía a finales de mayo de 2026.

Según el portal ND Mais, el nuevo capítulo financiero ocurre después de que la empresa vendiera, en 2024, su Unidad Productiva Aislada de Fundición de Hierro a Schulz por R$ 115,245 millones. Incluso después de la operación, utilizada para reorganizar obligaciones anteriores y fortalecer las unidades restantes, Wetzel informó enfrentar nueva presión de liquidez, mientras mantiene cerca de 690 trabajadores.

Justicia deniega plan de recuperación extrajudicial de Wetzel

La fábrica Wetzel, de Joinville, tiene recuperación extrajudicial para deuda de R$ 64,8 millones negada y evalúa recurso.
Imagen: Wetzel/Reproducción.

La solicitud presentada por Wetzel buscaba la homologación judicial de un plan de recuperación extrajudicial, modalidad utilizada por empresas que negocian directamente con parte de sus acreedores antes de buscar la validación de la Justicia. En el caso de la compañía de Joinville, el plan buscaba renegociar una deuda de R$ 64,8 millones junto a parte de los acreedores.

El Juzgado Regional de Quiebras, Recuperación Judicial y Extrajudicial de Jaraguá do Sul denegó la solicitud por “ausencia de presupuestos procesales”, según la comunicación hecha por la propia empresa a los accionistas. La expresión indica que el juez entendió que los requisitos necesarios para el avance de esa solicitud no estaban presentes.

La decisión no significa, por sí sola, el cierre de las operaciones de Wetzel ni una liquidación inmediata de la empresa. La compañía informó que analiza los fundamentos de la sentencia y evalúa medidas judiciales pertinentes, entre ellas la posibilidad de recurso.

Fábrica fundada en 1932 sigue con cerca de 690 trabajadores

Wetzel es una de las industrias tradicionales de Joinville y comenzó sus actividades en 1932. A lo largo de su trayectoria, la empresa ha operado en segmentos relacionados con componentes industriales, piezas para el sector automotriz y productos destinados a instalaciones eléctricas.

Actualmente, incluso después de la venta de una parte relevante de su estructura productiva, la fábrica mantiene cerca de 690 trabajadores. Este número amplía la relevancia económica de la decisión judicial, pues la discusión no involucra solo a acreedores y documentos financieros, sino también empleos y actividad industrial en una de las principales ciudades fabriles de Santa Catarina.

El mantenimiento de la operación se vuelve especialmente importante porque Joinville reúne una cadena industrial extensa, formada por proveedores, prestadores de servicio, trabajadores especializados y empresas dependientes de la actividad metalmecánica. Cuando una industria histórica enfrenta dificultades financieras, los reflejos pueden alcanzar una red mayor que la propia compañía.

Venta por R$ 115 millones involucró unidad de fundición de hierro

En 2024, Wetzel vendió a Schulz la UPI Fundición de Hierro, unidad que incluía una fábrica de piezas fundidas en hierro para sistemas de vehículos automotores, además de máquinas, equipos, instalaciones, terrenos y una subestación eléctrica.

La operación se realizó por R$ 115,245 millones e integró el proceso de recuperación judicial anterior de la compañía. La adjudicación fue homologada en diciembre de 2024, transfiriendo a Schulz una unidad industrial considerada compatible con su estrategia de expansión en el mercado de fundidos.

Para Wetzel, la venta representó un intento de reorganizar su balance y concentrar esfuerzos en las operaciones que permanecieron bajo su control. La negociación retiró de la empresa una unidad productiva relevante, pero también permitió anticipar pagos y reducir parte de las obligaciones acumuladas en el proceso anterior.

Recursos de la venta tuvieron diferentes destinos en la reestructuración

La fábrica Wetzel, de Joinville, tiene recuperación extrajudicial para deuda de R$ 64,8 millones negada y evalúa recurso.
Imagen: Wetzel/Reproducción.

El valor recibido por la enajenación de la UPI Ferro no fue destinado a un único propósito. Según la información divulgada por la propia compañía, los recursos permitieron liquidar anticipadamente cuotas remanentes de la recuperación judicial anterior, que aún se pagarían a lo largo de varios años.

El monto también fue dirigido al pago de indemnizaciones relacionadas con los empleados vinculados a la unidad vendida, a la cobertura de créditos extraconcursales, a la amortización de endeudamiento bancario y a la formación de capital de trabajo para inversiones necesarias para la continuidad de la empresa.

Esta destinación ayuda a explicar por qué la venta de una unidad por más de R$ 115 millones no elimina automáticamente todos los riesgos financieros de una compañía. Una fábrica puede vender activos valiosos, liquidar obligaciones relevantes y aun así continuar expuesta a costos operativos, intereses, caída de ingresos y nuevas necesidades de efectivo.

Wetzel ya había pasado por recuperación judicial anterior

Las dificultades actuales aparecen después de una trayectoria reciente marcada por reestructuración financiera. Wetzel ingresó en recuperación judicial en 2016, tras enfrentar impactos atribuidos a la recesión económica ocurrida entre 2014 y 2016.

El plan de aquella recuperación fue homologado en 2017, y el proceso fue cerrado en septiembre de 2022 tras el cumplimiento de las obligaciones previstas. Posteriormente, la venta de la UPI Fundición de Hierro permitió anticipar pagos remanentes vinculados a la recuperación anterior.

Aun así, la empresa afirma que volvió a enfrentar dificultades en un entorno económico marcado por pandemia, crisis global de semiconductores, conflictos internacionales, altos intereses y desaceleración del sector automotriz. El nuevo intento de renegociación muestra que superar un proceso anterior no impide que una industria vuelva a enfrentar presión financiera años después.

Plan buscaba reorganizar deuda de R$ 64,8 millones

El plan de recuperación extrajudicial presentado en 2026 tenía como objetivo renegociar una deuda de R$ 64,8 millones con parte de los acreedores y reorganizar el flujo financiero de la compañía.

A diferencia de la recuperación judicial tradicional, la recuperación extrajudicial parte de negociaciones con acreedores específicos y busca posterior homologación del acuerdo por el Poder Judicial. Wetzel informó anteriormente que había conducido tratativas con acreedores financieros y operacionales antes de llevar el plan a la Justicia.

El rechazo impide, en este momento, que la solicitud sea homologada en la forma presentada. Para la fábrica de Joinville, el desafío pasa a ser decidir si apelará la sentencia o si buscará otras alternativas para renegociar obligaciones y preservar su capacidad de operación.

Pérdida en 2025 reforzó presión sobre unidades remanentes

Tras la venta de la operación de fundición de hierro, Wetzel continuó operando con unidades remanentes. Sin embargo, según documentos presentados en el proceso e información divulgada sobre el caso, la compañía cerró 2025 con una pérdida neta de R$ 20,2 millones en las operaciones en continuidad.

La empresa también registró un resultado financiero negativo de R$ 35,5 millones, un indicador que ayuda a dimensionar la presión provocada por gastos financieros, endeudamiento y condiciones de crédito. En una industria dependiente de producción, materias primas, energía, mano de obra y demanda de clientes, este escenario puede limitar inversiones y aumentar la urgencia por renegociación.

La situación expone el contraste entre dos momentos de la compañía. En 2024, la venta de la unidad fue presentada como un hito para reestructurar compromisos y fortalecer el futuro de Wetzel. En 2026, la fábrica nuevamente busca alternativas para lidiar con dificultades financieras.

El caso muestra que una operación de venta relevante puede aliviar el pasivo, pero no necesariamente resolver presiones estructurales sobre facturación, costos y liquidez.

Crisis automotriz aparece entre factores citados por la compañía

Wetzel relacionó parte de sus dificultades al comportamiento del sector automotriz, uno de los mercados atendidos por la empresa. La desaceleración de esta cadena puede afectar pedidos, volumen de producción y márgenes de proveedores industriales ligados a la fabricación de componentes.

Además del mercado automotriz, la compañía mencionó impactos asociados a la pandemia, la escasez global de semiconductores, la guerra en Ucrania y el entorno de altos intereses. Estos factores fueron presentados por la empresa como elementos que contribuyeron a deteriorar su situación financiera tras la recuperación anterior.

La argumentación acompaña un problema enfrentado por diferentes fabricantes: las empresas industriales pueden tener costos fijos elevados y depender de volúmenes consistentes de pedidos para mantener eficiencia operativa. Cuando la demanda cae y el costo financiero aumenta, incluso una fábrica tradicional puede enfrentar dificultad para equilibrar producción, deuda y generación de caja.

Acuerdos con acreedores adherentes continúan válidos, dice Wetzel

A pesar del rechazo judicial de la solicitud de homologación, Wetzel informó que los acuerdos firmados con acreedores que se adhirieron al plan permanecen válidos. La compañía también declaró haber reestructurado su deuda financiera en negociaciones bilaterales con bancos acreedores que no estaban sujetos al plan presentado.

Según la administración, las negociaciones con los demás acreedores siguen en evolución. La empresa no detalló, en la comunicación divulgada, qué medida judicial será efectivamente adoptada ni presentó un nuevo calendario para un eventual recurso o reformulación de la estrategia de renegociación.

Esta indefinición mantiene la atención sobre los próximos pasos de la compañía. Mientras la Justicia no homologue el plan presentado, Wetzel necesita administrar sus negociaciones individuales, sostener las operaciones y preservar la confianza de trabajadores, proveedores, clientes y acreedores.

Situación de la fábrica tiene peso económico para Joinville

La fábrica Wetzel, de Joinville, tiene recuperación extrajudicial para deuda de R$ 64,8 millones negada y evalúa recurso.
Imagen: Wetzel/Reproducción.

Joinville posee una de las mayores concentraciones industriales de Santa Catarina, y empresas tradicionales forman parte de la identidad económica de la ciudad. Wetzel, con más de nueve décadas de actividad, ocupa un espacio relevante en esta historia por su relación con el sector metalmecánico y con la generación de empleos.

La presencia de cerca de 690 trabajadores hace que el futuro de la compañía sea una cuestión seguida no solo por inversores y acreedores, sino también por familias, proveedores y profesionales ligados a la industria local. Cada decisión sobre deuda, producción o reestructuración puede influir en expectativas dentro y fuera de las unidades de la empresa.

Al mismo tiempo, el caso evidencia el desafío de preservar industrias antiguas en mercados sometidos a cambios rápidos, competencia intensa y costos financieros elevados. Mantener una fábrica abierta después de décadas de actividad exige más que tradición: exige caja, demanda, negociación y capacidad de adaptación.

Wetzel evalúa próximos pasos tras nueva barrera judicial

Wetzel llegó a 2026 cargando el peso de una nueva renegociación financiera poco tiempo después de vender una unidad industrial relevante. La transacción de R$ 115,245 millones permitió saldar obligaciones antiguas y financiar etapas de la reestructuración, pero no impidió que la compañía presentara un nuevo plan para renegociar una deuda de R$ 64,8 millones.

Ahora, tras el rechazo del pedido de homologación, la empresa necesita definir cómo seguirá tratando su pasivo mientras mantiene su operación y cerca de 690 trabajadores en Joinville. El episodio reúne deuda, empleos, industria y el futuro de una marca fundada en 1932.

En su opinión, ¿la venta de unidades es un camino suficiente para preservar fábricas tradicionales en dificultades o empresas como Wetzel necesitan estrategias más amplias para mantener empleos y recuperar estabilidad? Comente.

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Carla Teles

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