Aprobación del plan de Petrobras para fauna oleada genera crisis en el IBAMA, con críticas de servidores y acusación de interferencia política en la decisión técnica
La aprobación del nuevo Plan de Protección y Atención a la Fauna Oleada (PPAF), presentado por Petrobras, causó reacción inmediata dentro del Instituto Brasileiro do Meio Ambiente (IBAMA).
La decisión del presidente del órgano, Rodrigo Agostinho, contrarió el parecer técnico y abrió camino para la perforación de un pozo en la desembocadura del río Amazonas.
La medida fue duramente criticada por la Asociación Nacional de Servidores de la Carrera de Especialista en Medio Ambiente (ASCEMA).
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La entidad divulgó una nota pública de protesta, clasificando el acto como una ruptura con los pareceres técnicos del propio órgano. Para los servidores, se trata de un “grave retroceso institucional”.
Según la ASCEMA, el equipo técnico del IBAMA ya se había posicionado en contra de la liberación de la explotación en el bloque FZA-M-59. En octubre del año pasado, los analistas recomendaron el archivo definitivo del proceso de licenciamiento ambiental.
Aun así, el nuevo parecer fue ignorado por Agostinho, lo que generó indignación entre los profesionales del área.
En el despacho que aprobó el plan de Petrobras, Agostinho afirmó que no había “mayores cuestionamientos” sobre los recursos para el rescate de la fauna afectada.
Sin embargo, el parecer técnico de febrero presentaba críticas más contundentes. El documento afirmaba que, en lugar de corregir fallas, Petrobras prefirió destacar la supuesta excelencia del proyecto.
La ASCEMA también afirmó que Agostinho intentó dar un “barniz técnico” a su decisión, buscando disfrazar una motivación política.
Según la asociación, esta presión ha sido ejercida por miembros del gobierno favorables a la expansión de la explotación de petróleo, como el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, y la presidenta de Petrobras, Magda Chambriard.
El grupo cuenta además con el apoyo del presidente del Senado, Davi Alcolumbre (União Brasil/AP), y del propio presidente Lula. Para los servidores, decisiones de este tipo debilitan la credibilidad del IBAMA y ponen en riesgo la protección ambiental en el país.
«Expedientes similares fueron empleados en el pasado para la emisión de licencias ambientales controversiales y que se revelaron catastróficas cuando se implementaron los emprendimientos. La sustitución del conocimiento técnico por decisiones de índole política o administrativa debilita la credibilidad institucional del IBAMA y representa un grave retroceso en la protección socioambiental del país”, destacó la ASCEMA.
Con información de Racismo Ambiental.

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