Descubrimiento en cueva de Israel revela enterramientos humanos altamente organizados de aproximadamente 100 mil años, incluyendo uso de pigmentos, patrones corporales repetidos y evidencias de prácticas funerarias estructuradas, ampliando la comprensión sobre el comportamiento simbólico y social de poblaciones prehistóricas en el Levante.
Una cueva ubicada en el centro de Israel ha conservado enterramientos humanos datados de hace aproximadamente 100 mil a 110 mil años, con cuerpos posicionados en fosas y acompañados por materiales que indican prácticas funerarias organizadas en el período del Paleolítico Medio.
Conocida como cueva Tinshemet, el área reúne restos de al menos cinco individuos, incluyendo dos esqueletos casi completos y tres cráneos en diferentes estados de conservación, lo que amplía la posibilidad de un análisis detallado del contexto arqueológico.
Llama la atención de los investigadores la repetición de un patrón en la disposición de los cuerpos, sugiriendo que los enterramientos siguieron procedimientos específicos, en lugar de ocurrir de forma aleatoria o como resultado de procesos naturales dentro de la cavidad.
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Según un estudio publicado en 2025 en la revista Nature Human Behaviour, adultos y niños fueron enterrados de lado, con las piernas fuertemente flexionadas, los brazos hacia el tórax y el rostro inclinado hacia abajo, indicando un patrón recurrente.

Además, la preservación parcial de las articulaciones refuerza la hipótesis de que los cuerpos fueron depositados poco después de la muerte, descartando la posibilidad de acumulación casual de restos humanos a lo largo del tiempo dentro de la cueva.
Patrones de enterramiento en el Paleolítico Medio
Más que la presencia de huesos antiguos, lo que diferencia el sitio es la organización de los vestigios, que aparecen en fosas definidas, con posiciones corporales repetidas y señales claras de deposición intencional a lo largo del tiempo.
Este conjunto de evidencias permite clasificar a Tinshemet como uno de los registros más relevantes sobre prácticas funerarias en el Levante, región que ya ha revelado otros enterramientos antiguos, pero rara vez con este nivel de preservación y repetición de patrones.
Aunque sitios como Skhul y Qafzeh ya han proporcionado datos importantes, el nuevo hallazgo se destaca por la combinación de múltiples enterramientos, materiales asociados y contexto preservado, lo que permite una lectura más completa de las prácticas humanas.
La relevancia científica radica precisamente en la convergencia de estas evidencias que, analizadas en conjunto, ayudan a reconstruir comportamientos sociales ligados al tratamiento de los muertos en períodos muy antiguos de la historia humana.
Con base en el análisis de artefactos líticos y métodos de datación, los investigadores situaron la ocupación de la cueva entre aproximadamente 130 mil y 80 mil años atrás, con parte de los enterramientos concentrada entre 110 mil y 100 mil años.
Uso de ocre en rituales funerarios antiguos

Entre los elementos más significativos encontrados durante las excavaciones, el ocre se destaca por su cantidad y asociación directa con los enterramientos, indicando un posible papel simbólico en las prácticas funerarias de estos grupos humanos.
Se identificaron miles de fragmentos del pigmento, principalmente en tonos rojos y anaranjados, distribuidos de forma más intensa en las capas donde se encontraban los enterramientos, reforzando esta relación contextual.
En uno de los casos analizados, se encontró un bloque de ocre entre los huesos de las piernas de un individuo, evidencia que fortalece la interpretación de que el material formaba parte del ritual funerario.
Esta proximidad directa reforzó la interpretación de que el material formaba parte del contexto funerario.
Además, los análisis indican que parte de este ocre pudo haber sido obtenido en áreas distantes de la cueva, lo que implica desplazamiento y planificación para su recolección, aumentando su relevancia dentro de este contexto.
Cuando los materiales son transportados y asociados de forma consistente a los muertos, pasan a indicar prácticas sociales reconocidas y posiblemente compartidas entre diferentes miembros del grupo.
Junto al pigmento, también se registraron artefactos líticos, piedras de basalto y restos de animales, elementos que ayudan a componer el escenario arqueológico y ofrecen pistas adicionales sobre el uso del espacio.
Organización social y comportamiento simbólico
La interpretación del sitio va más allá de su función como refugio natural, ya que la organización de los enterramientos sugiere un uso social estructurado, ligado a prácticas colectivas relacionadas con la muerte y la memoria de los individuos.
La organización de los enterramientos sugiere una función social ligada a prácticas compartidas en torno a la muerte.
Este entendimiento se apoya en la repetición de los gestos funerarios, con cuerpos posicionados de manera similar y acompañados por elementos específicos, indicando un procedimiento reconocible y posiblemente transmitido entre generaciones.
Aún no hay consenso definitivo sobre la identificación de los grupos humanos responsables de los enterramientos, con hipótesis que incluyen Homo sapiens, neandertales u otras poblaciones presentes en la región durante el Paleolítico Medio.
Aun así, la importancia del sitio no depende de esta definición, ya que el conjunto de evidencias revela comportamientos complejos y compartidos entre grupos humanos antiguos que habitaban el Levante.
Preservación arqueológica rara en cueva
La calidad de la preservación es uno de los factores que más contribuyen al valor científico de Tinshemet, ya que los procesos naturales frecuentemente comprometen la integridad de los sitios arqueológicos a lo largo de miles de años.
En muchos casos, el agua, la erosión, la acción de animales e intervenciones posteriores alteran la posición original de los vestigios, dificultando la interpretación precisa de las prácticas humanas registradas en estos lugares.
En la cueva estudiada, sin embargo, la disposición de los cuerpos y la asociación con materiales se mantuvieron de forma suficientemente clara, permitiendo un análisis detallado del contexto original de los enterramientos.
Este nivel de preservación es inusual en registros tan antiguos.
Las excavaciones continúan en curso e indican que nuevas capas aún pueden revelar más evidencias, ampliando el conocimiento sobre las relaciones entre enterramientos, uso de pigmentos y dinámica de los grupos humanos en la región.
Con ello, Tinshemet se consolida como uno de los principales sitios para el estudio de los primeros cementerios y de las prácticas simbólicas asociadas a la muerte a lo largo de la prehistoria humana.

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