El Departamento de Estado de los Estados Unidos confirmó este martes (28) que el nuevo pasaporte americano traerá el rostro y la firma de Donald Trump en la portada interna. El documento es parte de las celebraciones del 250º aniversario de la independencia del país, que ocurre en julio, y comenzará a emitirse en el verano de 2026. La validez permanece en 10 años, y el diseño contará con arte personalizado e imágenes mejoradas, según el portavoz Tommy Pigott.
Los Estados Unidos van a colocar el rostro de Donald Trump en uno de los documentos más reconocidos del mundo. El nuevo pasaporte americano, confirmado por el Departamento de Estado, traerá la cara y la firma del presidente en la portada interna del libreto como parte de las celebraciones del 250º aniversario de la independencia del país. La medida transforma un documento de identificación internacional en pieza conmemorativa que será llevada por millones de ciudadanos americanos en las próximas décadas, ya que la validez estándar es de 10 años.
La decisión es inédita en la historia reciente de los pasaportes americanos y ya genera debate dentro y fuera de los Estados Unidos. A diferencia de monedas conmemorativas o sellos postales, que se guardan en colecciones, el pasaporte se presenta en fronteras, aeropuertos y consulados alrededor del mundo. Incluir la imagen de un presidente en ejercicio en un documento con validez de una década significa que el rostro de Trump será visto por agentes de inmigración de decenas de países hasta al menos 2036, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca en los próximos mandatos.
Lo que se sabe sobre el diseño del nuevo pasaporte

Según información divulgada por el portal ndmais, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, afirmó que los nuevos pasaportes presentarán «arte personalizado e imágenes mejoradas». La cara y la firma de Trump deben aparecer en la portada interna del libreto, conforme maquetas oficiales reveladas inicialmente por el portal The Bulwark y publicadas por Fox News. El diseño es descrito como exclusivo para las celebraciones del jubileo de cuarto de milenio de la nación.
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A pesar de los cambios visuales, el documento mantendrá todos los recursos de seguridad actuales. Pigott resaltó que el nuevo pasaporte preservará su reputación como uno de los más seguros del mundo, con las mismas protecciones contra falsificación y adulteración que caracterizan el documento americano. La emisión de los nuevos libretos está prevista para el verano de 2026, coincidiendo con el período de las celebraciones oficiales del 250º aniversario.
Las celebraciones de los 250 años de independencia que motivan el cambio
La inclusión de Trump en el pasaporte forma parte de un conjunto más amplio de homenajes planeados para el aniversario de 250 años de la independencia americana, celebrado oficialmente el 4 de julio de 2026. La Comisión de Bellas Artes aprobó una moneda conmemorativa que también trae el rostro del presidente, y el Departamento del Interior anunció nuevos diseños para los pases de acceso a los parques nacionales.
Uno de esos pases, titulado «America the Beautiful», presenta el rostro de Trump al lado de George Washington. El secretario del Interior, Doug Burgum, destacó que los homenajes buscan honrar a las generaciones que protegieron las tierras americanas. El nombre del presidente también fue asociado a instituciones como el Kennedy Center y el Instituto de la Paz de los Estados Unidos en el último año, consolidando una estrategia de vincular la imagen presidencial a las celebraciones del jubileo.
Lo que cambia en la práctica para quien solicita el pasaporte americano
Todavía no está claro si los ciudadanos estadounidenses necesitarán solicitar específicamente el modelo conmemorativo o si se distribuirá automáticamente en las nuevas emisiones. El Departamento de Estado debe divulgar directrices adicionales en las próximas semanas, incluyendo información sobre el volumen total de unidades que se producirán y si habrá un período de transición entre el modelo actual y el nuevo pasaporte.
Lo que se sabe es que la validez permanece en 10 años y que el documento continuará funcionando normalmente en todos los países que reconocen el pasaporte estadounidense. Para los cerca de 160 millones de estadounidenses que poseen pasaporte válido, la renovación seguirá el calendario individual de cada titular, y quien renueve a partir del verano de 2026 recibirá el modelo con el rostro de Trump. Quien ya posee documento vigente no estará obligado a cambiarlo.
El debate que la decisión provoca en los Estados Unidos y en el mundo
La inclusión de la imagen de un presidente en ejercicio en un documento oficial con validez de 10 años divide opiniones. Partidarios de Trump consideran la medida un homenaje legítimo dentro de las celebraciones del aniversario de la independencia, mientras que críticos argumentan que asociar el rostro de un líder político a un documento de identificación internacional puede crear incomodidad para ciudadanos que se oponen al presidente.
La comparación más cercana son las monedas conmemorativas, que históricamente traen rostros de presidentes. Pero la diferencia es que una moneda puede ser guardada en un cajón, mientras que el pasaporte necesita ser presentado personalmente en fronteras y consulados. Para estadounidenses que viajan a países con relaciones tensas con la administración Trump, portar un documento con el rostro del presidente puede generar situaciones incómodas que no existirían con el modelo anterior.
El precedente histórico y lo que puede venir después
La práctica de incluir imágenes presidenciales en documentos oficiales no es totalmente nueva en los Estados Unidos, pero nunca había sido aplicada al pasaporte con esta prominencia. Versiones anteriores del documento ya incluían citas de presidentes e imágenes temáticas de monumentos estadounidenses, pero el rostro de un presidente en ejercicio en la portada interna representa una escalada en el uso del documento como vehículo de mensaje político y patriótico.
La cuestión que permanece es si la práctica se convertirá en estándar para futuros presidentes o si quedará restringida a las celebraciones del 250º aniversario. Si cada administración pasa a incluir su propio rostro en el pasaporte, el documento se transformará en registro visual de la alternancia de poder en los Estados Unidos, algo que puede fortalecer o debilitar la percepción del pasaporte estadounidense como documento de Estado, no de gobierno.
¿Crees que tiene sentido poner el rostro de un presidente en ejercicio en el pasaporte, o el documento debería ser neutro y apartidista? Cuéntanos en los comentarios qué piensas sobre la decisión y si crees que otros países podrían adoptar una práctica similar.

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