Una estrategia australiana contra gatos salvajes combina ciencia, tecnología y control ambiental en áreas remotas, mientras reaviva el debate sobre biodiversidad, especies invasoras y los límites de las acciones usadas para proteger animales nativos amenazados.
Australia utiliza cebos tóxicos en forma de pequeñas salchichas de carne como una de las herramientas de control contra gatos salvajes, animales invasores que viven y se reproducen en la naturaleza.
La medida integra una estrategia nacional para reducir la presión de estos depredadores sobre especies nativas, especialmente en áreas extensas y de difícil manejo, donde trampas, cercas y equipos en campo tienen alcance limitado.
El caso ganó repercusión internacional en abril de 2019, cuando la CBS News informó sobre el uso de cebos envenenados lanzados en regiones remotas para combatir la población de gatos salvajes.
-
Rover de la NASA captura una «cara cansada» en Marte, revelando cómo el cerebro humano percibe figuras en formaciones rocosas.
-
La ciudad de piedra que sustentaba a 30,000 personas en el desierto, con 800 monumentos tallados en roca, sigue intrigando a la ciencia moderna sobre cómo los nabateos dominaron el agua hace 2,000 años.
-
Reaparece un pez que se creía extinto junto con los dinosaurios, dejando a la comunidad científica perpleja
-
India deploys giant fabric tubes filled with sand 6 meters deep to create an invisible sea barrier, aiming to reduce wave force and restore eroding beaches.
En 2026, el tema recibió nuevas actualizaciones en fuentes oficiales: la página de la Feral Cat Taskforce, grupo que coordina acciones contra gatos salvajes en Australia, fue actualizada el 03 de junio, y el gobierno de Tasmania informó en el mismo mes que Little Dog Island fue declarada libre de estos depredadores tras un proyecto de erradicación y monitoreo ambiental.
De acuerdo con el Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Australia, los gatos salvajes matan más de 1,5 mil millones de mamíferos, aves, reptiles y ranas nativas por año.
El organismo también estima la muerte anual de 1,1 mil millones de invertebrados y reconoce la depredación por estos felinos como amenaza a más de 200 especies nacionales amenazadas y a 37 especies migratorias listadas.
El mismo departamento afirma que los gatos salvajes contribuyeron a la extinción de más de 20 especies de mamíferos australianos.
Entre los grupos afectados están animales terrestres amenazados, como bilbies, bandicoots, bettongs y numbats, citados en documentos oficiales como ejemplos de especies presionadas por la presencia de estos depredadores.
Cómo funcionan los cebos contra gatos salvajes en Australia
El cebo Curiosity® fue desarrollado como una pequeña salchicha de carne con un pellet rígido de plástico en el interior.
Este pellet encapsula una toxina y fue diseñado para explotar diferencias en el modo en que gatos y parte de los animales nativos consumen alimento.
Según el gobierno australiano, la propuesta es reducir el riesgo de envenenamiento de especies no objetivo, ya que muchos animales nativos tienden a masticar y rechazar partes rígidas del cebo.

La toxina usada en Curiosity® es el PAPP, sigla en inglés para para-aminopropiofenona.
En términos simples, la sustancia interfiere en el transporte de oxígeno por la sangre.
El producto, de acuerdo con la información oficial, exige evaluación ambiental, autorización de uso y aplicación dentro de reglas definidas para control de especies invasoras.
También está el Eradicat®, cebo utilizado en Australia Occidental.
El producto tiene un formato similar, pero usa el 1080, una toxina sintética relacionada con compuestos que ocurren naturalmente en algunas plantas de la región.
Como parte de la fauna local tiene mayor tolerancia a esta sustancia, el uso puede ser considerado en contextos específicos, aunque el gobierno advierte que cebos tóxicos pueden representar riesgo a especies no objetivo en determinadas áreas.
Por qué los gatos ferales amenazan la fauna nativa
Los gatos ferales son de la misma especie que los gatos domésticos, pero viven sin depender de tutores, cazan para sobrevivir y ocupan diferentes ambientes.
En Australia, aparecen en bosques, campos, áreas húmedas, regiones áridas y zonas costeras, lo que hace el control más complejo y caro.

La dificultad no está solo en la cantidad de animales.
Los gatos ferales suelen ser solitarios, activos principalmente por la noche y encontrados en bajas densidades distribuidas por grandes áreas.
Esta combinación reduce la eficiencia de métodos como captura manual y búsqueda directa, según el gobierno australiano.
El impacto ambiental ocurre porque muchas especies nativas australianas evolucionaron sin contacto con depredadores felinos.
Pequeños mamíferos, aves que anidan en el suelo, reptiles y anfibios pueden ser más vulnerables a la caza.
Además, los gatos ferales pueden transmitir enfermedades infecciosas a animales nativos, rebaños domésticos y seres humanos, de acuerdo con el departamento ambiental australiano.
En la legislación federal, la depredación por gatos ferales está clasificada como un proceso amenazante clave.
Esa categoría, prevista en la Ley de Protección Ambiental y Conservación de la Biodiversidad de 1999, permite la elaboración de planes nacionales para reducir amenazas a la supervivencia, abundancia o evolución de especies y comunidades ecológicas nativas.
Plan nacional coordina acciones contra especies invasoras
El Plan de Reducción de Amenazas de 2024 para la depredación por gatos ferales sustituyó la versión de 2015 y pasó a orientar la respuesta nacional al problema.
El documento fue elaborado con base en revisión del plan anterior, evidencias científicas recientes y una consulta pública realizada entre septiembre y diciembre de 2023, que recibió 1.628 respuestas.
Por primera vez, un plan de este tipo fue producido en conjunto por el gobierno federal y por estados y territorios.
Nueva Gales del Sur, Tasmania, Australia Occidental, Victoria, Australia del Sur, Territorio del Norte y Territorio de la Capital Australiana se unieron a la iniciativa, según el departamento federal.
La política también cuenta con la Feral Cat Taskforce, creada para apoyar la coordinación de acciones, compartir información y promover buenas prácticas de manejo.
La página oficial de la fuerza de tarea fue actualizada el 03 de junio de 2026 e informa que el grupo actúa en apoyo al Comisionado de Especies Amenazadas, a los gobiernos australianos y a organizaciones involucradas en la protección de la biodiversidad.
El control no depende solo de las cebos.
Las herramientas citadas por el gobierno incluyen trampas, abatimiento por tiro, cercas a prueba de depredadores, áreas de refugio para especies amenazadas, erradicación en islas y equipos automatizados.

En grandes áreas, el envenenamiento por cebos es descrito por el órgano ambiental como la forma más efectiva de control, siempre que se aplique de acuerdo con reglas y evaluaciones de riesgo.
Little Dog Island muestra resultado de manejo ambiental
Una actualización relevante ocurrió en Little Dog Island, isla de 83 hectáreas en el Estrecho de Bass, al noreste de Tasmania.
El gobierno de Tasmania informó en junio de 2026 que el proyecto para erradicar gatos ferales de la isla fue considerado exitoso.
El área integra el grupo Furneaux y alberga colonias de aves marinas, incluyendo shearwaters y pequeños pingüinos en retorno.
Las acciones de control ocurrieron durante los inviernos de 2022 y 2023.
Después de la retirada de los animales, equipos realizaron monitoreo con cámaras de sensor de movimiento, perros rastreadores, búsquedas en campo, iluminación nocturna e imágenes térmicas por drones.
Tras más de dos años sin registros de gatos ferales, la isla fue declarada libre de esos depredadores.
A ABC News, la bióloga Sue Robinson, de Biosecurity Tasmania, afirmó que 21 gatos fueron capturados y sometidos a eutanasia humanitaria durante el período de control.
“En 83 hectáreas, eso es mucho gato”, dijo.
La investigadora también declaró que los animales probablemente causaban daños significativos a la fauna local, evaluación hecha con base en la densidad de gatos encontrada en la isla.
El caso de Little Dog Island ayuda a entender por qué las islas reciben atención en programas de manejo.
En estos ambientes, la remoción de depredadores invasores puede ser monitoreada con más precisión que en áreas continentales abiertas.
Aun así, operaciones de este tipo dependen de seguimiento posterior, ya que la recolonización por especies invasoras y cambios en el equilibrio local necesitan ser evaluados a lo largo del tiempo.
Tecnología aplicada al control de gatos invasores
La imagen de las salchichas tóxicas llama la atención porque resume una elección de manejo considerada sensible por involucrar el abatimiento de animales invasores.
Desde el punto de vista de las autoridades australianas, la medida busca reducir la mortalidad de especies nativas amenazadas.
Entidades de protección animal, por otro lado, suelen cuestionar métodos con veneno y defienden alternativas consideradas menos letales.
El desarrollo de los cebos también muestra el intento de hacer el control más selectivo.
En el caso del Curiosity®, la cápsula rígida fue pensada para disminuir la ingestión por animales nativos.
Ya el Felixer™, otro equipo citado por el gobierno australiano, utiliza identificación automatizada para reconocer gatos y zorros antes de liberar una dosis medida de gel tóxico.
El manejo de los gatos ferales, por lo tanto, reúne datos ambientales, legislación, tecnología y debate público.
Australia trata a estos felinos como una amenaza establecida a la biodiversidad y mantiene acciones para reducir sus impactos, pero el tema sigue rodeado de controversias sobre bienestar animal, eficacia de los métodos y protección de especies nativas.
