Australia avanza en el programa AUKUS, planea operar hasta 8 submarinos nucleares y construye una nueva industria naval millonaria.
Australia está llevando a cabo la mayor transformación militar de su historia moderna. Tras décadas operando solo submarinos convencionales impulsados por diésel y electricidad, el país ha iniciado un programa estratégico que pretende colocarlo entre las pocas naciones del planeta capaces de construir y operar submarinos de propulsión nuclear.
El proyecto integra el acuerdo AUKUS, firmado entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos, y prevé la adquisición de una flota de hasta ocho submarinos nucleares armados convencionalmente, capaces de permanecer sumergidos durante meses, navegar por enormes distancias y ampliar significativamente la presencia australiana en una de las regiones más disputadas del planeta: el Indo-Pacífico.
Australia quiere operar hasta ocho submarinos nucleares y cambiar su capacidad de patrullaje en el Indo-Pacífico
Actualmente, Australia opera la clase Collins, compuesta por submarinos convencionales diésel-eléctricos en servicio desde la década de 1990. Con el AUKUS, el objetivo es dar un salto tecnológico sin precedentes.
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Según la Australian Submarine Agency, Australia pretende operar una flota de submarinos de propulsión nuclear que sustituirá progresivamente a la clase Collins, permitiendo misiones de mucho mayor duración y alcance.

De acuerdo con documentos oficiales del acuerdo AUKUS, la meta australiana es poseer al menos ocho submarinos nucleares armados convencionalmente, ampliando la capacidad de disuasión marítima del país y fortaleciendo su presencia estratégica en el Indo-Pacífico.
A diferencia de los submarinos convencionales, que necesitan emerger o utilizar snorkel periódicamente para recargar baterías, las embarcaciones nucleares pueden permanecer sumergidas por períodos mucho más largos, limitadas principalmente por factores logísticos, abastecimiento de alimentos y necesidades de la tripulación.
Primeros submarinos australianos serán construidos en Adelaide y deben entrar en servicio a inicios de la década de 2040
Según la Australian Submarine Agency, la construcción del primer submarino australiano de la futura clase SSN-AUKUS debería comenzar en Adelaide, en el estado de Australia del Sur, antes del fin de esta década.
El gobierno australiano prevé que la primera unidad construida localmente sea entregada a la Royal Australian Navy a principios de los años 2040.
La nueva infraestructura será instalada en Osborne, región que está siendo transformada en un gigantesco complejo industrial naval.
Documentos divulgados por el gobierno australiano muestran que la expansión del astillero integra una inversión estimada en decenas de miles de millones de dólares australianos, creando miles de empleos altamente especializados ligados a la industria naval y nuclear.
Según informaciones divulgadas por la prensa australiana, el complejo de Osborne debería emplear cerca de 4 mil trabajadores directamente, pudiendo alcanzar aproximadamente 5,5 mil personas durante los períodos de pico de las obras.
El programa AUKUS prevé submarinos americanos antes de la llegada de la nueva generación SSN-AUKUS
El plan australiano tiene etapas intermedias. Según el acuerdo anunciado por la Australian Submarine Agency en 2023, Australia debería recibir inicialmente tres submarinos de la clase Virginia, fabricados en Estados Unidos, con posibilidad de adquisición de dos unidades más, dependiendo de aprobaciones futuras.
Estas embarcaciones funcionarían como una solución de transición hasta la llegada de los submarinos SSN-AUKUS producidos en territorio australiano.
El proyecto SSN-AUKUS utilizará tecnología británica y norteamericana, incorporando sistemas de combate de Estados Unidos y propulsión nuclear desarrollada por Rolls-Royce Submarines, según informaciones oficiales divulgadas por el gobierno británico y la Australian Submarine Agency. Los expertos consideran esta una de las iniciativas industriales más complejas jamás asumidas por Australia.
Los submarinos nucleares representan un salto gigantesco en autonomía y permanencia en el mar
La principal diferencia entre submarinos convencionales y nucleares está en la forma de generación de energía. Mientras que las embarcaciones diésel-eléctricas dependen de combustible y recarga de baterías, los submarinos nucleares utilizan reactores capaces de producir energía continuamente durante décadas.
Según informaciones técnicas del programa SSN-AUKUS, los futuros submarinos australianos utilizarán reactores diseñados para operar durante toda la vida útil de la embarcación sin necesidad de reabastecimiento nuclear.
Esta característica permite viajes extremadamente largos, patrullas prolongadas y mayor capacidad de respuesta en regiones alejadas del territorio nacional.
En un área marítima marcada por la creciente competencia estratégica entre Estados Unidos y China, la capacidad de permanecer sumergido por meses es vista por muchos analistas como un importante diferencial militar.
El AUKUS transformó a Australia en uno de los mayores proyectos industriales del siglo XXI
El programa submarino australiano también tiene dimensión económica. Según estimaciones divulgadas por la ABC Australia, el costo total asociado al AUKUS puede alcanzar 368 mil millones de dólares australianos a lo largo de aproximadamente tres décadas, convirtiéndose en una de las mayores inversiones industriales y militares jamás realizadas por el país.
La iniciativa involucra entrenamiento de personal, infraestructura nuclear, expansión de astilleros, cadenas de suministro, formación de ingenieros especializados y desarrollo de capacidades industriales inéditas para Australia.
El gobierno australiano considera el programa una inversión estratégica a largo plazo, mientras que los críticos cuestionan plazos, costos y la capacidad del país para sostener una industria tan compleja.
Independientemente del debate político, una transformación ya está en marcha. Por primera vez en su historia, Australia avanza para integrar un grupo extremadamente restringido de países capaces de operar submarinos impulsados por energía nuclear, máquinas que pueden cruzar océanos enteros en silencio y permanecer ocultas bajo la superficie durante meses.

