Compuesto producido por bacteria marina encontrada en ascidia antártica mostró acción selectiva contra células de melanoma en investigación de la Universidad del Sur de Florida.
Un descubrimiento científico hecho a partir de organismos marinos de la Antártida volvió a ganar destaque internacional.
Investigadores de la Universidad del Sur de Florida, en Estados Unidos, estudian una bacteria encontrada en una ascidia, pequeño invertebrado marino que vive adherido a rocas y superficies sumergidas.
Esta ascidia alberga una bacteria capaz de producir un compuesto tóxico con potencial para eliminar células de melanoma, una de las formas más agresivas de cáncer de piel.
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El punto más relevante de la investigación está en la selectividad observada.
Según los científicos, el compuesto demostró capacidad de atacar células cancerígenas sin perjudicar células humanas saludables.
Investigación reaviva investigación científica contra melanoma
El descubrimiento ganó nuevo impulso tras una expedición científica de seis semanas, realizada en 2026, en una de las regiones más remotas del planeta.
De acuerdo con la Universidad del Sur de Florida, la misión profundizó el estudio sobre la bacteria y su relación con la ascidia hospedera.
Según repercutido por la revista Galileu, el foco de la investigación está en el compuesto producido por esta bacteria marina rara.
Para el profesor de química Bill Baker, responsable del estudio, la selectividad es un factor crucial en el desarrollo de medicamentos.
Este tipo de acción selectiva despierta interés porque el objetivo de una terapia es combatir la enfermedad sin causar daños innecesarios al paciente.
A pesar del resultado prometedor, los científicos refuerzan que el descubrimiento aún no representa un medicamento disponible.
La investigación, por lo tanto, debe ser vista como una etapa inicial, pero relevante, en la búsqueda de nuevas posibilidades contra el cáncer de piel.

La Antártida funciona como laboratorio natural para la ciencia
El interés científico por la Antártida va mucho más allá del frío extremo.
Durante millones de años, el continente permaneció aislado geográfica y ambientalmente.
Esta condición permitió que varias especies evolucionaran de manera única, sin contacto con muchos organismos encontrados en otras regiones del planeta.
Esta trayectoria transformó a la Antártida en una especie de laboratorio natural para el descubrimiento de moléculas inéditas.
En el ambiente marino, muchos invertebrados producen sustancias químicas para defenderse de depredadores o competir por espacio.
Estos compuestos, por eso, despiertan un interés creciente en investigaciones farmacéuticas.
Según Bill Baker, las ascidias estudiadas están altamente adaptadas al ambiente antártico y no se encuentran en otros lugares.
Investigación técnica busca entender la bacteria
Aunque el compuesto ya era conocido por los investigadores, la nueva expedición tuvo objetivos más específicos.
El equipo buscó descubrir dónde ocurre la bacteria y cómo se distribuye a lo largo de la Península Antártica.
Los científicos también analizaron cómo vive dentro de la ascidia hospedera.
Según el investigador de posdoctorado Sam Afoullouss, la misión investigó cómo esta relación biológica está conectada a los compuestos estudiados contra el melanoma.
Estas respuestas pueden ayudar a comprender mejor cómo se produce la sustancia en la naturaleza.
A partir de esto, los investigadores quieren evaluar si podrá ser reproducida en el futuro en una escala adecuada para aplicaciones médicas.

Inmersiones extremas marcaron la recolección de las muestras
La recolección de las muestras ocurrió en condiciones difíciles.
Las ascidias suelen vivir en laderas submarinas con corrientes marítimas intensas.
Generalmente, estos organismos aparecen entre 18 y 24 metros de profundidad.
Además de las inmersiones realizadas por los investigadores, se utilizaron vehículos operados remotamente para explorar áreas más profundas.
Según Ben Meister, oficial de seguridad de buceo de la Universidad del Sur de Florida, las inmersiones duraban entre 25 y 35 minutos.
La profundidad máxima alcanzó los 40 metros.
La Antártida impone riesgos adicionales, como hielo, focas leopardo, mares inestables y baja visibilidad.
Por este motivo, cada inmersión requirió una planificación cuidadosa para equilibrar la recolección científica y la seguridad del equipo.
Después de la recolección, las muestras fueron preservadas para evitar alteraciones que perjudicaran los análisis posteriores.
Los próximos pasos pueden durar años
Con el fin de la expedición, los investigadores inician una nueva fase del trabajo científico.
El material recolectado será analizado por diferentes grupos, con estudios en las áreas de genética, química y biología.
La eficacia del compuesto aún necesita ser comprobada por nuevas investigaciones.
Los científicos destacan que no hay previsión para uso clínico en pacientes.
Aun así, el descubrimiento amplía el conocimiento sobre moléculas producidas por organismos antárticos.
La investigación también refuerza cómo ambientes extremos pueden revelar caminos importantes para la ciencia médica.
¿Qué puede significar el descubrimiento?
La bacteria encontrada en la ascidia antártica no debe ser tratada como cura inmediata para el cáncer de piel.
Su acción selectiva contra células de melanoma, sin embargo, representa una pista científica relevante.
Ahora, el desafío será entender mejor la producción natural del compuesto, probar su eficacia y evaluar su seguridad en etapas futuras.
Mientras tanto, la Antártida sigue revelando organismos raros que pueden ayudar a la ciencia a buscar nuevas respuestas para enfermedades complejas.
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