El petróleo de Brasil debe liderar el crecimiento de la producción en América Latina en 2026, con nuevos proyectos del pré-sal, plataformas FPSO e inversiones multimillonarias en offshore.
El petróleo brasileño está a punto de vivir uno de los momentos más decisivos de su historia. Según datos de la consultoría Rystad Energy, Brasil debe liderar el crecimiento de la producción de petróleo en toda América Latina en 2026.
La previsión indica que el país puede superar la marca de 4,2 millones de barriles por día, algo que cambia las reglas del juego en la región y llama la atención del mercado internacional.
Mientras tanto, el escenario global está pasando por una reorganización. Los países que no forman parte de la Opep+ ganan más espacio. Y, en este nuevo tablero, Brasil aparece como una pieza clave.
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El petróleo brasileño avanza mientras América Latina cambia de cara
De acuerdo con Rystad Energy, América Latina ya no se comporta como un bloque uniforme. Ahora, pocos países concentran los grandes proyectos y las inversiones significativas.
En este contexto, el petróleo de Brasil gana protagonismo porque combina escala, costo competitivo y capacidad técnica.
Además, la consultoría señala que la producción total de la región debe superar 8,8 millones de barriles por día en 2026. Sin embargo, gran parte de este crecimiento vendrá de solo tres países: Brasil, Argentina y Guayana. Juntos, deben añadir más de 700 mil barriles por día al mercado.
A pesar de la posible vuelta de parte del petróleo de Venezuela, estimada en hasta 300 mil barriles diarios, el impacto aún es limitado.
Esto ocurre porque el país enfrenta problemas de infraestructura, reglas inestables y dificultades para atraer capital.
El pré-sal empuja el petróleo de Brasil hacia arriba
El motor de este crecimiento está en el pré-sal. La producción de petróleo en Brasil ha ido en aumento con la llegada de nuevas plataformas flotantes, conocidas como FPSOs. En 2025, Petrobras puso tres unidades en operación. Dos en el campo de Búzios y una en el campo de Mero, ambos en la Cuenca de Santos.
Además, la noruega Equinor comenzó a producir en el campo de Bacalhau. Este movimiento refuerza el papel de Brasil como uno de los destinos más atractivos para inversiones en aguas profundas.
Según Rystad, estos proyectos tienen bajos costos de producción. Esto permite que sigan operando incluso cuando el precio del petróleo oscila. Es decir, el riesgo financiero es menor.
Mientras Brasil acelera, otros productores de América Latina se quedan atrás.
Países como Venezuela enfrentan barreras políticas y técnicas. Mientras tanto, Argentina apuesta por el campo de Vaca Muerta, que utiliza petróleo de esquisto. Sin embargo, este modelo requiere ciclos rápidos y más inversiones en logística.
Aún así, el informe indica que la jerarquía ya está definida. A medio plazo, el petróleo de Brasil seguirá por delante de Venezuela, Argentina y Guayana.
Además, los proyectos offshore brasileños tienen plazos largos y alta previsibilidad. Esto garantiza estabilidad y atrae a inversores globales que buscan seguridad.


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