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Brasil podría entrar en una era de calor incapacitante en el trabajo al aire libre, con pérdidas de productividad superiores al 90% en el Norte hasta finales de siglo y un impacto que amenaza la agricultura, la construcción y la economía a escala nacional.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 24/04/2026 a las 17:03
Actualizado el 24/04/2026 a las 17:05
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Estudio proyecta calor extremo en Brasil con pérdidas de productividad superiores al 90% en el Norte hasta 2100, afectando trabajo, economía y salud.

El 13 de noviembre de 2025, un estudio publicado en Scientific Reports encendió una alerta directa sobre el futuro del clima y el trabajo en Brasil: el avance del calor extremo puede comprometer de forma creciente la realización de actividades al aire libre, sobre todo en las regiones Norte, Nordeste y Centro-Oeste del país.

La investigación, firmada por Leydson Galvíncio Dantas y otros autores, utilizó proyecciones climáticas del CMIP6 en los escenarios SSP2-4.5 y SSP5-8.5 y adoptó como referencia el índice WBGT (Wet Bulb Globe Temperature), que combina temperatura del aire, humedad, radiación solar y velocidad del viento para estimar la carga real de calor impuesta al cuerpo humano durante el trabajo externo.

Los resultados muestran que, en el escenario de emisiones más altas, partes de Brasil pueden registrar WBGT por encima de 34 °C, un nivel tratado en el estudio como crítico para la seguridad ocupacional, lo que tiende a dificultar mucho más el trabajo físico externo en las condiciones actuales. Según los autores, las pérdidas de productividad en sectores como la agricultura y la construcción civil pueden alcanzar el 90%, con impactos directos sobre la salud de los trabajadores y sobre la economía

El dato más crítico del estudio señala que las pérdidas de productividad pueden superar el 90% en partes del Norte brasileño hasta finales de siglo, especialmente en actividades realizadas al aire libre.

El índice WBGT muestra que el problema no es solo la temperatura, sino la combinación con la humedad

El uso del índice WBGT es central para entender la gravedad del escenario proyectado. A diferencia de la temperatura convencional, el WBGT considera el efecto combinado de factores ambientales que influyen en la capacidad del cuerpo humano para disipar el calor. En regiones tropicales como Brasil, la alta humedad dificulta la evaporación del sudor, que es el principal mecanismo de enfriamiento del cuerpo.

Esto significa que, incluso con temperaturas aparentemente soportables, el cuerpo puede alcanzar niveles peligrosos de estrés térmico.

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Cuando el WBGT supera ciertos límites, el riesgo de agotamiento por calor, golpe de calor e incluso la muerte aumenta significativamente, especialmente en actividades que requieren esfuerzo físico continuo.

El Norte de Brasil concentra el escenario más crítico con riesgo de colapso de la productividad al aire libre

Las proyecciones indican que el Norte de Brasil será la región más impactada. Los estados de la Amazonía Legal presentan una combinación de calor elevado y humedad intensa, creando condiciones ideales para el aumento del estrés térmico.

En escenarios futuros de altas emisiones, el estudio señala que los trabajadores expuestos al ambiente externo pueden enfrentar niveles de calor que hacen que la actividad sea prácticamente inviable durante gran parte del día.

Pérdidas de productividad superiores al 90% significan, en la práctica, que jornadas completas de trabajo pueden volverse imposibles en determinados períodos, especialmente en actividades como la agricultura, la construcción civil y la logística.

El Nordeste y el Centro-Oeste también entran en la zona de riesgo con pérdidas relevantes

Aunque el Norte concentra los escenarios más extremos, otras regiones del país también aparecen con proyecciones preocupantes.

El Nordeste y el Centro-Oeste deben registrar un aumento significativo de días con estrés térmico elevado, con impactos relevantes en la productividad, aunque en niveles menores que en el Norte.

Estas regiones ya enfrentan episodios de calor intenso y variabilidad climática, y el aumento proyectado tiende a ampliar la frecuencia y la duración de estos eventos.

El resultado es una expansión gradual de la zona de riesgo térmico en el territorio brasileño, afectando diferentes sectores de la economía.

La agricultura, la construcción y el trabajo informal se encuentran entre los sectores más vulnerables

El impacto del calor extremo no se distribuirá de forma uniforme entre los sectores económicos. Las actividades que dependen del trabajo al aire libre son las más expuestas, especialmente aquellas con menor nivel de mecanización o protección ambiental.

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En Brasil, esto incluye:

  • Agricultura, especialmente en pequeñas propiedades
  • Construcción civil, con gran número de trabajadores expuestos
  • Transporte y logística en áreas abiertas
  • Trabajo informal en centros urbanos

Estos sectores concentran millones de trabajadores y son fundamentales para la economía, lo que amplía el impacto potencial del aumento del estrés térmico.

El riesgo va más allá de la productividad y afecta directamente la salud de la población

El estudio también destaca que el problema no se limita a la productividad. El aumento del estrés térmico eleva el riesgo de condiciones médicas graves, como agotamiento por calor, deshidratación severa e insolación.

En situaciones extremas, el cuerpo humano puede perder la capacidad de regular su temperatura, lo que lleva a fallas sistémicas.

Este tipo de riesgo es especialmente elevado para trabajadores más vulnerables, como personas mayores, personas con enfermedades crónicas y aquellos sin acceso a condiciones adecuadas de descanso e hidratación.

La urbanización y las islas de calor pueden agravar aún más el escenario

Otro factor que puede intensificar el problema es el efecto de las llamadas islas de calor urbanas. Las ciudades con alta densidad de hormigón y baja cobertura vegetal tienden a retener más calor, elevando la temperatura local en relación con las áreas rurales.

Este fenómeno puede aumentar aún más los niveles de estrés térmico en entornos urbanos, donde vive gran parte de la población brasileña.

La combinación entre el calentamiento global y la urbanización desordenada puede crear condiciones aún más severas para la población urbana.

Las proyecciones dependen de escenarios de emisión y pueden variar según las políticas climáticas

Los resultados del estudio se basan en escenarios de emisión de gases de efecto invernadero. En el escenario más extremo, conocido como SSP5-8.5, las emisiones continúan en niveles elevados a lo largo del siglo, lo que lleva a los impactos más severos proyectados.

En escenarios más moderados, con reducción de emisiones, los efectos aún ocurren, pero con menor intensidad.

Esto significa que el futuro proyectado no es fijo, sino que depende directamente de las decisiones tomadas en relación con la política climática global.

La adaptación exige cambios en la forma de trabajo e inversión en infraestructura

Ante este escenario, los expertos señalan que la adaptación será esencial. Esto puede incluir cambios en la jornada laboral, con actividades concentradas en horarios más suaves, además del uso de equipos de protección e infraestructura adecuada.

Las inversiones en áreas sombreadas, acceso a agua y sistemas de enfriamiento también se consideran importantes para reducir riesgos.

Sin estas adaptaciones, el impacto del calor extremo puede traducirse en pérdidas económicas y un aumento de los problemas de salud a gran escala.

Brasil podría enfrentar impactos económicos significativos con la reducción de la productividad

La reducción de la capacidad de trabajo al aire libre tiene implicaciones directas para la economía. Menor productividad significa menor producción, aumento de costos y posible impacto en las cadenas de suministro.

En el caso de la agricultura, esto puede afectar la producción de alimentos. En la construcción, puede retrasar obras y elevar costos. En el sector informal, puede reducir los ingresos de millones de trabajadores.

Estos efectos combinados pueden generar un impacto económico significativo, especialmente en regiones más vulnerables.

Ante este escenario, el calor extremo podría redefinir la forma en que Brasil trabaja en las próximas décadas

Las proyecciones presentadas por el estudio indican que el aumento del estrés térmico no es un evento aislado, sino parte de una transformación climática más amplia.

A medida que el calor extremo se vuelve más frecuente e intenso, la forma en que se organiza el trabajo podría necesitar ser revisada.

Si las actividades al aire libre se vuelven inviables durante gran parte del día en algunas regiones, el impacto no será solo climático, sino estructural para la economía y la sociedad.

Ante este panorama, surge una pregunta central: ¿hasta qué punto está Brasil preparado para adaptar su forma de trabajo y proteger a millones de personas de un escenario en el que el calor deja de ser una molestia y pasa a ser un límite físico para la actividad humana?

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Valdemar Medeiros

Formado em Jornalismo e Marketing, é autor de mais de 20 mil artigos que já alcançaram milhões de leitores no Brasil e no exterior. Já escreveu para marcas e veículos como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon e outros. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras (empregabilidade e cursos), Economia e outros temas. Contato e sugestões de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. Não aceitamos currículos!

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