Sistema Aquífero Grande Amazônia, mayor reservorio subterráneo de agua dulce jamás mapeado, supera al Aquífero Guaraní y reaviva el debate sobre clima, agronegocio y explotación sostenible
La confirmación de la dimensión del Sistema Aquífero Grande Amazônia (SAGA) vuelve a colocar a Brasil en el centro del mapa hídrico mundial. Bajo la selva amazónica, los investigadores identificaron un verdadero océano subterráneo de agua dulce, con un volumen muy superior al del conocido Aquífero Guaraní.
Ubicado en capas profundas de sedimentos que se extienden desde Ecuador hasta Pará, este sistema de acuíferos ha estado siendo estudiado durante al menos una década, pero solo recientemente se han consolidado y divulgado sus cifras al público.
Reportajes publicados en 2025 indican que el SAGA puede almacenar más de 150 cuatrillones de litros de agua, un volumen suficiente para abastecer a toda la población mundial durante aproximadamente 250 años, en un escenario teórico de uso controlado.
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El descubrimiento, liderado por investigadores del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de Pará (UFPA), no solo es motivo de orgullo científico. Plantea cuestiones sobre la gestión del agua, la preservación de la Amazonía y las posibles presiones económicas y geopolíticas sobre una de las mayores riquezas naturales del planeta.
Qué es el Sistema Aquífero Grande Amazônia y por qué supera al Aquífero Guaraní
El SAGA es un enorme sistema de aguas subterráneas que ocupa cuencas sedimentarias como Acre, Solimões, Amazonas y Marajó, a profundidades que pueden llegar a cientos de metros. En términos simples, se trata de una gigantesca esponja geológica capaz de almacenar y conducir agua dulce bajo la selva.
Según estudios presentados en congresos y proyectos coordinados por la UFPA desde 2013, el sistema fue rediseñado a partir de revisiones geológicas que mostraron que el antiguo Aquífero Alter do Chão era, en realidad, parte de una estructura mucho más grande. A partir de ahí, se consolidó la denominación Sistema Aquífero Grande Amazônia.
Mientras que el Aquífero Guaraní, que se extiende por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, era considerado uno de los mayores reservorios subterráneos del mundo, nuevas mediciones indican que el SAGA es al menos cuatro veces más voluminoso. Por eso, ha pasado a ser descrito en reportajes y estudios como el mayor acuífero del planeta entre los ya conocidos.
Volumen de agua, extensión del SAGA y comparación con otros acuíferos del mundo
Según un resumen divulgado por medios como Agencia Brasil, portales académicos y reportajes especializados, el SAGA tiene un volumen estimado en cerca de 162 mil kilómetros cúbicos de agua dulce subterránea. En otras palabras, un stock de agua considerado suficiente para mantener el abastecimiento global por aproximadamente dos siglos y medio, en caso de que fuera posible acceder a él de forma totalmente eficiente.
Su área estimada es de alrededor de 1,3 millón de kilómetros cuadrados, con la mayor parte ubicada en territorio brasileño, aunque el sistema se extiende por otros países amazónicos. Comparado con el Guaraní, que posee algo en torno a 45 mil kilómetros cúbicos, el SAGA coloca a Brasil en una posición aún más estratégica en los debates sobre seguridad hídrica, cambios climáticos y conflictos futuros por agua dulce.
Relación entre el acuífero de la Amazonía, los ríos voladores y la crisis hídrica en Brasil
La existencia de un océano subterráneo bajo la Amazonía está ligada a un ciclo de agua mucho más amplio, que incluye ríos, suelo, atmósfera y vegetación. Estudios de climatología muestran que la selva amazónica funciona como una especie de bomba de agua, capaz de enviar a la atmósfera alrededor de 20 billones de litros de agua por día por evapotranspiración.
Ese vapor forma los llamados ríos voladores, grandes flujos de humedad que viajan por miles de kilómetros y ayudan a llevar lluvia a las regiones Centro-Oeste, Sudeste y Sur de Brasil. Reportajes de entidades como WWF, instituciones de investigación y medios de divulgación científica explican que el caudal de esos ríos aéreos puede ser comparable al del propio Río Amazonas.
En la práctica, esto significa que el agua que circula en los acuíferos de la Amazonía, en las raíces y en las copas de los árboles, influye directamente en la producción de alimentos en estados como Mato Grosso, São Paulo y Rio Grande do Sul. Sin la selva en pie, el ciclo de recarga de acuíferos y la formación de estos ríos de vapor se ven comprometidos, lo que aumenta el riesgo de crisis hídricas como las ya vividas en grandes regiones metropolitanas.
Expertos consultados en programas de TV científica, como el Boletín Ciencia de Fiocruz, y en estudios del INPE, advierten que la destrucción de la vegetación amazónica puede literalmente «romper» esta bomba natural. Menos árboles significan menos agua siendo bombeada del suelo al aire, menos lluvia sobre el interior del continente y más vulnerabilidad para ciudades, industrias y para el propio agronegocio brasileño.
Por eso, el descubrimiento de que el mayor acuífero del mundo está bajo la Amazonía refuerza la idea de que preservar la selva no es solo una agenda ambiental. También es una política de infraestructura hídrica y de garantía de futuro para la economía que depende de lluvia, energía y abastecimiento urbano.
Uso sostenible, riesgos de explotación y disputas por el agua en el futuro
A pesar del potencial gigantesco del SAGA, los investigadores recuerdan que se trata de una reserva aún poco estudiada en términos de calidad del agua, dinámica de recarga y posibles impactos de una explotación intensiva. Textos técnicos y reportajes científicos refuerzan que drenar este stock sin planificación podría generar un descenso de niveles, contaminación y conflictos entre diferentes usos.
El ejemplo del Aquífero Guaraní es frecuentemente citado como advertencia. En varias regiones, el uso desordenado, la falta de saneamiento y la perforación de pozos sin control han generado riesgos de contaminación y debates sobre la privatización o concesión del uso del agua. Expertos en derecho ambiental y recursos hídricos defienden que el SAGA necesita ser protegido por reglas claras, monitoreo público y transparencia, evitando que intereses económicos inmediatos decidan por sí solos el destino de esta riqueza.
Al mismo tiempo, la confirmación de la dimensión del SAGA reaviva discusiones sobre soberanía y geopolítica del agua. En un escenario de cambio climático, sequías más frecuentes y crecimiento poblacional, grandes reservas hídricas empiezan a ser vistas como activos estratégicos, capaces de atraer tanto inversiones como presiones externas. Investigadores sugieren que el tema sea incorporado a la diplomacia brasileña y a las negociaciones sobre clima y biodiversidad.
En este contexto, el desafío es conciliar tres agendas que no siempre caminan juntas: la preservación de la selva, la seguridad hídrica a largo plazo y el desarrollo económico de la región amazónica. Cualquier propuesta de uso del SAGA que ignore una de estas dimensiones tiende a generar desequilibrios difíciles de revertir, especialmente en sistemas geológicos que llevaron millones de años en formarse.
Para Brasil, no basta con tener el mayor reservorio de agua dulce del mundo bajo los pies si la superficie está siendo deforestada, incendiada y ocupada sin planificación. El futuro del SAGA y del agua que llega a los grifos en las ciudades depende, en gran parte, de las decisiones tomadas hoy sobre la Amazonía.
Al saber que Brasil alberga un acuífero capaz de abastecer al planeta durante siglos, ¿crees que el país debe priorizar la preservación absoluta de la Amazonía o consideras legítimo usar parte de esa agua para expandir el agronegocio y la industria? Deja tu opinión en los comentarios, di si confías en la gestión brasileña de los recursos hídricos y si temes que intereses privados o extranjeros terminen prevaleciendo sobre el interés público en esta nueva frontera del agua dulce.

Pior e estamos poluindo as águas de superfície, mas cidades da Amazônia todos igarapés já estão mortos.
Não tem base científica comprovada.
É só uma tese com base em leituras de temperatura e nas perfurações de poços petrolíferos.
Descoberta muito importante, não no sentido de crescimento e sim de conscientização de que não apenas devemos, mas sim temos a obrigação de preservar de mãos dadas com nossa mãe natureza!