Planalto Bioenergia invierte R$ 1,8 mil millones en plantas de etanol de maíz en Goiás, impulsando la producción sostenible en Brasil.
Planalto Bioenergia, una empresa formada por productores rurales del Centro-Oeste, anunció una inversión de R$ 1,8 mil millones en la construcción de dos plantas de etanol de maíz en Goiás. La decisión llegó después de casi tres años de estudios y análisis, con el objetivo de expandir la producción de biocombustibles en el estado. Las nuevas plantas se construirán en las ciudades de Formosa y Cristalina, regiones estratégicas para el cultivo de maíz y sorgo. Las plantas contarán con tecnología y ya tienen licencias previas aprobadas. La previsión es que las obras comiencen en 2025, con el inicio de las operaciones esperado para 2026.
Inversiones en plantas de etanol de maíz en Brasil
El etanol de maíz ha ganado espacio en la matriz energética brasileña en los últimos años.
Planalto Bioenergia está apostando en el crecimiento de esta modalidad de biocombustible con las dos nuevas plantas, que tendrán capacidad inicial para procesar 1,5 mil toneladas diarias de maíz. Esto permitirá la producción anual de 200 millones de litros de etanol.
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Además del etanol, estas plantas también producirán 140 mil toneladas de DDG (concentrado de proteína vegetal para nutrición animal) y 9 mil toneladas de aceite de maíz, productos que tienen mercado interno y externo garantizado.
Otra ventaja de estas plantas es la generación de 36,8 gigavatios-hora de energía por año, un subproducto de la producción de etanol.
La empresa prevé que las plantas serán ampliadas en los próximos años para duplicar la capacidad de procesamiento, dependiendo del desempeño del mercado y de la oferta de materia prima, como maíz y sorgo.
Ubicación Estratégica de las Plantas de Etanol
La elección de las ciudades de Formosa y Cristalina no fue por casualidad. Estas regiones se destacan por la producción de granos, como maíz y sorgo, además de contar con buena oferta de biomasa para la generación de energía.
Otro factor importante fue la oferta de incentivos fiscales por el estado de Goiás, que ha demostrado ser un ambiente favorable para la instalación de nuevas plantas de biocombustibles.
Rangel destacó la importancia de la ubicación estratégica de las plantas para el proyecto de inversión. Goiás está en el centro del país, facilitando el desalojo de la producción hacia diferentes mercados.
Cristalina, por ejemplo, tiene fácil acceso al Sudeste, que es una de las mayores regiones consumidoras de etanol, mientras que Formosa puede atender al Arco Norte, región estratégica para la exportación.
Además, la logística para el transporte del etanol y sus subproductos también se ve facilitada por la proximidad de carreteras y puertos, permitiendo que el producto llegue más rápidamente a los mercados consumidores.
Mirando Hacia el Futuro del Combustible Sostenible
Planalto Bioenergia está alineada con las tendencias del mercado global de biocombustibles.
La empresa espera beneficiarse de los cambios regulatorios y los incentivos dirigidos al Combustible del Futuro, un proyecto de ley que busca estimular la producción de combustibles más sostenibles en Brasil.
El etanol de maíz se ve como un producto de bajo impacto ambiental, especialmente en términos de emisiones de carbono.
Además, la empresa ya está evaluando el potencial de diversificación de la producción, con el uso de sorgo en las plantas, lo que puede ayudar a garantizar la consistencia de la operación a lo largo del año.
El sorgo es un cultivo que ha ido creciendo en Brasil y puede ser una alternativa al maíz en algunas cosechas.
Otro aspecto innovador que Planalto planea introducir es la utilización de energía fotovoltaica en las plantas.
La tecnología CSP (Concentrated Solar Power) fue una inversión que utiliza espejos para concentrar la energía solar en una torre central, que puede aplicarse en una segunda fase del proyecto, reduciendo la dependencia de biomasa para la generación de energía y disminuyendo aún más la huella de carbono de las operaciones.
Rangel también menciona que la empresa está atenta a las oportunidades de proporcionar etanol para la producción de combustible sostenible de aviación (SAF, en inglés), un mercado que ha ido creciendo con la demanda de soluciones energéticas más limpias en el sector aéreo.

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