Nuevo modelo de exportación militar reposiciona a Brasil en el mercado global al combinar diplomacia, industria y garantías estatales en contratos internacionales de defensa, ampliando alcance comercial y creando una estructura inédita para negociaciones entre gobiernos y empresas brasileñas.
El Ministerio de Defensa ha comenzado a operar con un rito formal para exportaciones de productos de defensa en el modelo gobierno a gobierno, conocido por la sigla G2G, y ha abierto un nuevo frente para negocios internacionales de la industria brasileña.
El cambio fue consolidado por la Portaria GM-MD nº 1.456, de 12 de marzo de 2026, publicada el 18 de marzo, que regula cómo la cartera puede actuar, a través de empresas estatales vinculadas, en operaciones comerciales de exportación y en servicios de intervención técnica relacionados con productos fabricados en Brasil.
En la práctica, la norma crea el camino administrativo para que un organismo público extranjero busque al gobierno brasileño y exprese interés en importar un producto de defensa nacional.
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Este contacto puede hacerse por oficio, carta, correo electrónico u otro medio formal equivalente, siempre que esté firmado por una autoridad competente y dirigido al secretario de Productos de Defensa.
A partir de ahí, el ministerio puede indicar una empresa estatal vinculada para participar en la operación o recibir del propio país interesado la indicación de qué estatal pretende utilizar en el arreglo.
Cómo funciona el modelo G2G en la práctica
El punto central de la portaria es la separación entre el canal institucional de la negociación y quién efectivamente fabrica o proporciona el producto.
Según el texto oficial, la operación se realiza a través de una empresa estatal vinculada al Ministerio de Defensa, pero la definición de intervención técnica prevé el acompañamiento, a favor del comprador extranjero, de contratos firmados entre este ente público y una empresa brasileña de la Base Industrial de Defensa.

En otras palabras, la estatal puede actuar como puente institucional de la relación intergubernamental, mientras que el proveedor sigue siendo una compañía privada nacional.
Este formato acerca a Brasil a una práctica consolidada entre grandes exportadores del sector militar, donde el ambiente estatal sirve como fiador político, diplomático y operativo de la negociación, incluso cuando el producto sale de la línea de producción de empresas privadas.
El modelo se adopta en mercados sensibles, en los cuales la previsibilidad contractual, la interlocución directa entre gobiernos y la confianza sobre la entrega y el soporte pesan tanto como el precio y la tecnología.
La propia experiencia brasileña con el programa Gripen muestra cómo este tipo de relación suele estructurarse.
El contrato de 2014 para el desarrollo y la producción de 36 cazas fue firmado entre Saab y el gobierno brasileño, a través del Comando de la Aeronáutica.
La etapa siguiente incluyó un acuerdo entre los gobiernos de Brasil y Suecia, formalizado en 2015.
El caso se cita con frecuencia porque combina industria privada, compromisos estatales y transferencia de tecnología en una negociación de alta sensibilidad estratégica.
Reglas, límites y garantías del nuevo sistema
Aunque fortalece la presencia del gobierno en las exportaciones de defensa, la normativa también impone restricciones.
El texto establece que la indicación de una estatal por el secretario de Productos de Defensa no es vinculante para el ente público extranjero y no condiciona la realización del negocio.
Además, esta indicación no representa orden ni recomendación obligatoria a la empresa estatal, cuya autonomía administrativa, operativa y financiera debe ser preservada.
La participación solo puede ocurrir con la anuencia de la propia estatal.
Hay aún una salvaguarda fiscal expresa.
Por la norma, la indicación de la estatal no puede ser utilizada para justificar pedido de reembolso, reembolso, coste o cualquier otro pago por parte del erario debido a eventual gasto o perjuicio sufrido.
Con esto, el ministerio intenta ampliar la seguridad jurídica del modelo sin transformar a la Unión en absorbente automática de pérdidas comerciales derivadas de estas operaciones.
Otro trecho relevante atribuye al secretario de Productos de Defensa la competencia para firmar memorandos de entendimiento con estatales vinculadas, fijando principios generales de cooperación para estas operaciones.
Ya el Departamento de Promoción Comercial de la cartera puede subsidiar el proceso de indicación, articularse con estatales y potenciales proveedoras y hasta auxiliar diálogos con socios nacionales e internacionales.
Este diseño muestra que la estrategia no se limita a una autorización genérica, sino que estructura un engranaje permanente para apoyar ventas externas.
Fidae marca avance en la estrategia de exportación
La regulación salió del papel pocos días antes de que el Ministerio de Defensa avanzara a la etapa siguiente.
El 7 de abril de 2026, durante la Fidae, en Chile, la cartera firmó memorandos de entendimiento con Alada, Emgepron y Imbel, tres empresas estatales vinculadas al ministerio y a las Fuerzas Armadas.
Según el comunicado oficial, los instrumentos tienen como objetivo ampliar la seguridad jurídica y fomentar operaciones de exportación de productos de defensa brasileños en el modelo gobierno a gobierno.
En la ocasión, el secretario de Productos de Defensa, Heraldo Luiz Rodrigues, afirmó que los acuerdos garantizan seguridad jurídica para que las empresas estatales vinculadas puedan viabilizar ventas de empresas privadas a gobiernos socios.
También dijo que estas operaciones son fundamentales para fortalecer la exportación de productos de defensa fabricados en Brasil y dar credibilidad institucional a las negociaciones.
Las exportaciones crecen y amplían presencia global
Este movimiento ocurre en un momento de expansión de las ventas externas del sector.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa, la industria brasileña comercializa productos de defensa para 148 países y reúne actualmente cerca de 93 empresas exportadoras.
En 2026, solo en el primer trimestre, el país sumó US$ 1,02 mil millones en exportaciones autorizadas, por encima de los US$ 457 millones del mismo período de 2025.
La cartera también informó que los volúmenes anuales autorizados llegaron a US$ 1,45 mil millones en 2023, US$ 1,78 mil millones en 2024 y US$ 3,4 mil millones en 2025.
Los datos oficiales indican además que los cinco mayores importadores de productos de defensa brasileños son Alemania, Bulgaria, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y Portugal.
En este escenario, el G2G es tratado por el gobierno como una herramienta para escalar contratos de mayor complejidad, reducir incertidumbres para compradores extranjeros y elevar el peso diplomático de Brasil en negociaciones a largo plazo.
Con la normativa en vigor y los memorandos ya firmados, el modelo pasa a tener base normativa, canal institucional definido y estatales aptas para participar de la estructura diseñada por el ministerio.
El efecto práctico esperado es ampliar la capacidad de Brasil para competir por pedidos internacionales en condiciones más cercanas a las utilizadas por potencias exportadoras de defensa, con el gobierno actuando como articulador político y garante institucional de negocios cerrados por su base industrial.

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