El motor es un pulsojet, primo del que equipaba el V-1, y el dueño lo montó en casa para mover la moto. Pero la velocidad es solo una estimación suya, y este tipo de motor es tan ruidoso, caliente y contaminante que no puede circular en la calle.
Una moto montada en el garaje ganó un motor más que inusual, el mismo tipo que hacía las bombas voladoras V-1 cruzar el cielo en la Segunda Guerra Mundial. Conocido como pulsojet, este motor a chorro sin partes móviles fue adaptado por un constructor aficionado para empujar una moto ligera, en un proyecto que él mismo filmó y dividió en etapas. La idea de poner un motor de bomba de guerra debajo de una bicicleta motorizada no es nueva y fue popularizada por el estadounidense Robert Maddox.
El conjunto de la moto usa dos pulsojets, cada uno con cerca de 45 libras de empuje, que sumados pueden llegar cerca de 100 libras, el equivalente a cerca de 45 kilos de fuerza. El motor es alimentado por diésel, con propano para el arranque, y el dueño estima que la moto pueda superar los 110 kilómetros por hora, aunque sea solo una suposición, y no una medición. Hay, sin embargo, un detalle que el propio autor se asegura de advertir, ya que modifica un tanque de propano bajo presión y dice, él mismo, que eso es peligroso y no debe ser copiado.
La moto a chorro que nació en el garaje

La estrella del proyecto es una moto pensada para ser ligera y rápida, montada sobre una estructura de tubos de acero de alta resistencia. Según el relato de Robert Maddox, el montaje rinde dos vehículos en uno, porque basta con cambiar un eje para transformar el triciclo de tres ruedas en una moto de dos, en cerca de 20 minutos. El motor elegido es el pulsojet, que el autor describe como poco más que un conjunto de tubos huecos, sin nada por dentro.
-
Un tanque brasileño casi se convirtió en estrella en el Medio Oriente, superó pruebas durísimas contra blindados legendarios y desapareció del mercado cuando Engesa más necesitaba ganar.
-
Los mejores estados para vivir en Brasil acaban de ser revelados: Distrito Federal, São Paulo y Santa Catarina dominan el ranking nacional de calidad de vida en 2026.
-
Pescadores filipinos sacan del mar un dron submarino chino de 3,6 metros con marcas en mandarín cerca de Palawan, y la Guardia Costera ve en el objeto otra pieza de la carrera silenciosa para mapear rutas de submarinos en el Mar del Sur de China.
-
Con casi 1,6 km y capacidad para 80 mil personas, una ciudad flotante quiere navegar el planeta con 30 cubiertas, hospitales, escuelas, estadio y energía nuclear, pero aún lucha desde hace 30 años para salir del papel y convertirse en realidad en el océano como una megaciudad móvil nunca antes construida.

El abastecimiento combina diésel para el funcionamiento y propano para el arranque, accionado por un botón y un solenoide. Robert Maddox compara la nueva moto con su carrito más grande, diciendo que pesa alrededor de un cuarto del peso y tiene aproximadamente un tercio menos de potencia. Evita, en el material, enseñar el paso a paso de la parte más arriesgada y llega a advertir que manipular un tanque de propano presurizado es peligroso.
El motor que vino de las bombas V-1

El pulsojet es un tipo de motor a reacción en el que la combustión ocurre en pulsos, con pocas o ninguna pieza móvil. Su fama proviene de la Segunda Guerra Mundial, cuando el modelo Argus As 014 equipó la bomba voladora alemana V-1, utilizada contra Londres en 1944. Fue el primer pulsojet fabricado en masa, con más de 30 mil unidades, y se hizo conocido por el zumbido característico que le valió a la arma el apodo de bomba zumbido.
Existe, sin embargo, una diferencia técnica importante entre el motor del V-1 y el de la moto. El motor del V-1 tenía válvulas, pequeñas compuertas que se abrían y cerraban decenas de veces por segundo, mientras que el del garaje es del tipo sin válvulas, que funciona solo por la forma de los tubos. Son, por lo tanto, de la misma familia, pero con diseños diferentes, y cabe recordar que los misiles modernos ya no usan este tipo de motor, prefiriendo turbinas o cohetes.
Cuánta fuerza tiene y qué significan las libras de empuje
El número que más impresiona, el empuje, suele ser mal interpretado, y vale aclarar. El empuje es la fuerza que el motor empuja hacia atrás, medida en libras de fuerza o en kilos de fuerza, y no la masa que sería capaz de cargar. Así, cada pulsojet de la moto genera alrededor de 45 libras, cerca de 20 kilos de fuerza, y los dos juntos llegan a algo en torno a 100 libras, cerca de 45 kilos de fuerza.
Para efectos de comparación, Robert Maddox llega a construir pulsojets de hasta 1.000 libras de empuje, los más grandes del mundo. La velocidad de 110 kilómetros por hora citada para la moto es una estimación del dueño, no un dato medido, y bicicletas a reacción documentadas ya han superado los 97 kilómetros por hora en pruebas. Es decir, el potencial existe, pero el número exacto queda en el campo de la promesa.
Ruido, calor y por qué no puede andar en la calle
Por más divertida que parezca, la moto a chorro es una máquina genuinamente peligrosa. El pulsojet es ensordecedor, con más de 130 decibelios, nivel comparable al de un avión despegando, hasta el punto de que Robert Maddox se rompió un tímpano al encender un motor y comenzó a usar protectores auditivos. Además del sonido, los tubos se ponen incandescentes y el escape alcanza temperaturas altísimas.
Este conjunto de características explica por qué vehículos así no pueden circular en las calles. El motor es muy ineficiente, gasta la mayor parte del combustible en ruido, tiene una autonomía inferior a un kilómetro por tanque y libera gases sucios, lo que choca con las normas de ruido y emisiones. Por eso, estas máquinas suelen rodar solo en lechos de lagos secos, con casco, y funcionan más como atracción que como transporte de verdad.
De atracción de feria a fenómeno de internet
La figura detrás de la popularización de estas máquinas es Robert Maddox, apodado «Crazy Rocketman». Residente de Phoenix, en Oregón, y adepto de los lechos de lagos secos de Cedarville, en California, construye vehículos a pulsojet desde los años 1990, desde bicicletas y karts hasta coches e incluso patinetas. Maddox ya ha aparecido en programas de televisión de ingeniería y mecánica y ha acumulado cientos de miles de seguidores con videos de sus máquinas.
La fascinación es puro espectáculo, hecho de fuego, velocidad y un estruendo que para cualquier audiencia. Maddox vende kits a partir de cerca de US$ 1.000, cerca de R$ 5,4 mil, y modelos listos ya han sido negociados por más de US$ 25 mil, algo como R$ 135 mil. Al final, la moto a chorro es menos un medio de transporte y más una pieza de ingeniería de la Segunda Guerra transformada en adrenalina de garaje.
La moto movida a pulsojet muestra cómo una tecnología creada para la guerra puede reaparecer, décadas después, debajo de un vehículo de garaje. Entre la admiración por la ingeniería casera y el susto con los riesgos, queda claro que se trata de una máquina de exhibición, ruidosa y peligrosa, y no de un transporte para el día a día. El mérito está en la creatividad, siempre que vaya acompañada de mucho cuidado y de la noción exacta del peligro involucrado.
¿Y tú, crees que estas máquinas a chorro son una genialidad o una locura demasiado peligrosa? Comparte tu opinión en los comentarios, con respeto a las diferentes visiones sobre el tema.


¡Sé la primera persona en reaccionar!