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Con casi 1,6 km y capacidad para 80 mil personas, una ciudad flotante quiere navegar el planeta con 30 cubiertas, hospitales, escuelas, estadio y energía nuclear, pero aún lucha desde hace 30 años para salir del papel y convertirse en realidad en el océano como una megaciudad móvil nunca antes construida.

Escrito por Carla Teles
Publicado el 09/06/2026 a las 23:37
Actualizado el 09/06/2026 a las 23:38
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Pocas ideas en la historia de la ingeniería moderna combinan ambición y persistencia de la forma que el Freedom Ship logra. Se trata de una ciudad flotante diseñada no para cruceros de vacaciones, sino para la vida permanente en el océano, una estructura con casi 1,6 kilómetros de longitud, aproximadamente 240 metros de ancho y 30 cubiertas de altura, pensada para recibir cerca de 80 mil personas entre residentes fijos, visitantes y tripulantes. El proyecto fue concebido por el ingeniero estadounidense Norman Nixon aún en la década de 1990 y, según un reportaje publicado por el portal Xataka, continúa siendo desarrollado bajo la gestión de Freedom Cruise Line International, que afirma haber demanda suficiente para justificar incluso la construcción de más de una unidad.

Clasificado como la mayor estructura móvil jamás imaginada, el Freedom Ship es presentado por sus idealizadores como algo entre una embarcación y un municipio, con hospitales, escuelas desde la educación básica hasta la superior, bancos, oficinas, museos, centros de convenciones, salas de conciertos e instalaciones deportivas, además de un estadio con capacidad para 15 mil espectadores, un parque acuático y diversas áreas de ocio. Xataka, medio español de tecnología e innovación, divulgó la información sobre el estado actual del proyecto, destacando que el principal obstáculo sigue siendo el mismo de siempre: reunir el capital inicial necesario para transformar los proyectos ilustrados en acero y concreto flotante.

La distinción fundamental entre el Freedom Ship y los mayores barcos de crucero en operación hoy va más allá del tamaño. Un transatlántico de lujo fue construido para el turismo itinerante: los pasajeros embarcan por días o semanas y desembarcan. El Freedom Ship fue concebido como residencia permanente, un lugar donde aproximadamente 50 mil residentes podrían establecer domicilio de forma definitiva mientras la estructura navega lentamente alrededor del mundo, completando una circunnavegación cada dos años y medio, según los datos publicados por Xataka.

Dada su extensión, el barco no sería capaz de atracar en puertos convencionales, su operación en aguas internacionales requeriría el uso de balsas y embarcaciones auxiliares para la conexión con el continente. Internamente, los residentes tendrían acceso a barrios distintos, sistemas de transporte por tranvías, kilómetros de aceras para peatones y extensas áreas verdes. La lógica es la de replicar el funcionamiento de una ciudad convencional dentro de una plataforma flotante capaz de operar de forma autónoma por largos períodos.

Treinta años de proyecto y el problema que nunca cambió

La historia del Freedom Ship comenzó en los años 1990, cuando Norman Nixon, ingeniero estadounidense, presentó públicamente el concepto por primera vez. En tres décadas, el proyecto fue relanzado en diferentes ocasiones, atrajo atención internacional y llegó a generar ilustraciones detalladas de cómo sería la vida a bordo. Pero ninguna de estas presentaciones resultó en el financiamiento necesario para dar inicio efectivo a las obras. Actualmente, la Freedom Cruise Line International lidera los esfuerzos para viabilizar la construcción y afirma que el interés existente justificaría hasta múltiples unidades, aunque la cuestión del capital inicial sigue siendo el mayor obstáculo, según reportó Xataka.

El costo estimado de 12 mil millones de libras coloca al Freedom Ship en una escala de inversión que supera con creces la de cualquier barco de crucero ya construido. Esto explica, en parte, por qué el escepticismo en torno al proyecto nunca desapareció: nunca se ha construido una ciudad flotante con estas dimensiones y ningún precedente de financiamiento privado para un proyecto de esta naturaleza ha sido establecido hasta el momento. Los responsables del proyecto, por su parte, apuestan por el modelo económico híbrido, combinando vivienda permanente, comercio, turismo y servicios especializados, como argumento de viabilidad financiera a largo plazo.

Cómo sería construido y quién administraría la megaestructura

Freedom Ship quiere convertirse en ciudad flotante en el océano con energía nuclear y tamaño mayor que un barco de crucero.
Imagen: Fondo del Puerto

Si se garantiza la financiación, el plan prevé que el casco del Freedom Ship sea fabricado por secciones en Indonesia y montado posteriormente en el mar. Según la información publicada por Xataka, los responsables del proyecto estiman que la construcción podría completarse en tres a cuatro años, y añaden que los primeros residentes podrían comenzar a instalarse incluso antes de la finalización completa de las obras, en una especie de ocupación progresiva.

El modelo de gestión propuesto es deliberadamente diferente al de los cruceros, en los que todos los servicios suelen ser operados por una sola empresa. En el Freedom Ship, el espacio comercial sería alquilado o vendido a empresas y emprendedores independientes, replicando la dinámica de una ciudad real, donde múltiples agentes económicos coexisten. El mantenimiento de la estructura se realizaría de forma continua mientras la plataforma permanece en operación en las aguas, otra diferencia en relación a las embarcaciones convencionales, que pasan por períodos programados fuera de servicio para reparaciones.

Energía nuclear y ambiciones ecológicas en el océano

Video de YouTube

Uno de los aspectos más inusuales del Freedom Ship es la propuesta de utilizarlo con energía nuclear como fuente principal de propulsión y abastecimiento. Los idealizadores argumentan que esta solución reduciría drásticamente las emisiones asociadas al transporte marítimo de una estructura de este tamaño, haciendo viable mantener una megaciudad móvil operando continuamente en los océanos. No hay, en la información disponible hasta el momento, detalles técnicos sobre el tipo específico de reactor que se utilizaría o cómo esta tecnología sería regulada en diferentes jurisdicciones internacionales.

Además de la propulsión nuclear, los promotores del proyecto afirman que el Freedom Ship podría participar en iniciativas de limpieza oceánica durante sus travesías y funcionar como un laboratorio para nuevas formas de convivencia sostenible en el mar. También está el argumento de que, al operar permanentemente en aguas internacionales y lejos de puertos, la megaestructura evitaría contribuir a los problemas de saturación turística que afectan a destinos muy visitados, una justificación que intenta transformar el aislamiento geográfico obligatorio del proyecto en una ventaja ambiental y social.

Entre utopía e ingeniería: lo que aún separa el proyecto de la realidad

Freedom Ship quer virar cidade flutuante no oceano com energia nuclear e porte maior que navio de cruzeiro.
Imagen: Fondo del Puerto

El Freedom Ship ocupa un territorio singular en el mapa de las grandes ambiciones tecnológicas contemporáneas: es lo suficientemente detallado como para ser tomado en serio, pero aún no se ha construido ni un centímetro de su estructura física. Treinta años después de su concepción, el proyecto sigue existiendo principalmente en ilustraciones y declaraciones de intención. La ausencia de precedentes en una escala comparable dificulta evaluar con precisión si los plazos y costos estimados son realistas, y esta incertidumbre es uno de los factores que mantiene a los inversores a distancia.

Por otro lado, la persistencia del proyecto a lo largo de tres décadas indica que la idea resuena en un público dispuesto a imaginar formas alternativas de habitar el planeta. Si la Freedom Cruise Line International logra reunir el capital inicial necesario, lo que, hasta la publicación del reportaje de Xataka, aún no había ocurrido, el Freedom Ship podría convertirse no solo en la mayor estructura móvil jamás construida, sino también en la primera ciudad genuinamente flotante de la historia humana. Por ahora, sigue siendo una de las utopías tecnológicas más persistentes del mundo contemporáneo.

¿La idea de vivir permanentemente en una ciudad flotante navegando por el planeta te parece viable, atractiva o completamente fuera de la realidad? ¿Vivirías en el Freedom Ship si se construyera?

Deja tu opinión en los comentarios, esta es una de esas discusiones que merece un debate de verdad.

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Carla Teles

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