El experimento fue conducido por la Universidad de Minnesota en el verano de 2019, con solo 24 vacas, y publicado en 2021, lo que limita conclusiones a largo plazo, pero mostró que los paneles solares redujeron la respiración jadeante y la temperatura corporal de los animales en las horas más calientes del día.
Instalar paneles solares en un pastizal puede ayudar a refrescar a las vacas lecheras en los días de calor, indica un estudio conducido en los Estados Unidos. En el verano de 2019, investigadores de la Universidad de Minnesota acompañaron vacas que pastaban a la sombra de un sistema fotovoltaico en una granja lechera en Morris, en el estado de Minnesota, para medir los efectos de la sombra sobre los animales. La conclusión fue que los paneles solares redujeron señales de estrés térmico, aunque sin aumentar la producción de leche.
El experimento, publicado en 2021 y presentado como un punto de partida, duró solo un verano e involucró 24 vacas mestizas, la mitad con acceso a la sombra y la mitad a pleno sol. Según los autores, los animales buscaron la sombra de los paneles en solo 28 de los 175 días de pasto, tiempo demasiado corto para revelar efectos a largo plazo. Aun así, en las horas más calientes, las vacas sombreadas respiraron más despacio y mantuvieron la temperatura corporal más baja.
Qué investigó el estudio

La investigación nació de una laguna, ya que ningún trabajo anterior había instalado un sistema solar en el suelo para sombrear vacas lecheras y medir los efectos. El estudio fue conducido en la granja lechera de la Universidad de Minnesota en Morris, que ordeña cerca de 275 vacas dos veces al día y representa una propiedad de tamaño medio del estado. La motivación era probar la agrivoltaica, la idea de usar la misma tierra para generar energía limpia y producir alimentos, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.
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En el verano de 2018, se instaló un sistema fotovoltaico de 30 kilovatios, con paneles solares posicionados entre 2,4 y 3 metros de altura, inclinados a 35 grados y orientados al sur, a un costo aproximado de US$ 90 mil, cerca de R$ 490 mil. Entre junio y septiembre de 2019, 24 vacas mestizas fueron divididas entre un grupo con sombra y otro a pleno sol. Cada animal usó un sensor de oreja CowManager y un dispositivo SmaXtec en el estómago, que medían temperatura interna, actividad e ingesta de agua, mientras las temperaturas máximas variaron de 27 a 34 grados Celsius. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Dairy Science, en 2021, por un equipo liderado por el profesor Brad Heins.
Lo que cambió, vacas más frescas y menos jadeantes
Donde el sol pegaba fuerte, la sombra de los paneles solares hizo una diferencia mensurable. Por la tarde, las vacas sombreadas respiraron más despacio, alrededor de 66 veces por minuto, contra 78 de las que estaban expuestas, una señal clara de menor estrés térmico. La temperatura corporal interna confirmó el cuadro, con las vacas a pleno sol registrando valores hasta cerca de medio grado Celsius más altos entre el medio de la tarde y la madrugada.
Para los investigadores, incluso una pequeña diferencia de temperatura es relevante desde el punto de vista del animal. El profesor Brad Heins resumió que, para la vaca, esa variación «es bastante», y planteó la hipótesis de que cuerpos más frescos podrían, en el futuro, sostener una mayor producción de leche. En las horas más calurosas, entre un ordeño y otro, las vacas con acceso a la sombra permanecieron más cómodas.
Lo que no cambió, la leche no aumentó
A pesar del alivio del estrés térmico, los paneles solares no elevaron la producción de leche, al contrario de lo que se esperaba. El estudio no encontró diferencias entre los dos grupos en producción, contenido de grasa y proteína, peso, condición corporal, ingesta de agua, lesiones, marcha o número de moscas. En términos prácticos, la sombra mejoró el confort, pero no se tradujo en más leche en el balde.
La explicación de los propios autores es simple, pues las vacas usaron la sombra en solo 28 de los 175 días de pasto en el verano. Esta exposición fue demasiado corta para medir efectos a largo plazo, y el equipo sugiere que, si los animales hubieran estado a la sombra todo el verano, podrían aparecer cambios en la producción. Por eso, el trabajo se trata como preliminar, un punto de partida, y no como prueba de que los paneles aumentan la producción lechera.
La desventaja, barriga y cascos más sucios
El sombreado también trajo un efecto no deseado, ya que las vacas terminaron con la barriga y las pezuñas más sucias. Esto sucedió porque usaban el área sombreada para descansar y acostarse, y defecaban y orinaban allí mismo, dejando el suelo sucio bajo los paneles. El terreno bajo las placas era más frío y húmedo, y los animales tendían a concentrarse en un espacio menor.
Los investigadores notaron además que las vacas sombreadas tuvieron menos períodos de alta actividad, ya que pasaban las horas más calurosas paradas bajo los paneles solares. Hay, por lo tanto, un posible costo implícito, pues es plausible que los animales hayan cambiado tiempo de pastoreo por el refugio en la sombra. El equilibrio entre confort y comportamiento alimentario aparece como un punto a observar en estudios mayores.
La energía generada y lo que viene después
Antes que nada, el sistema de agrivoltaica continuaba siendo una central de energía, y no solo un techo para el ganado. A lo largo de 2019, los 30 kilovatios de paneles solares generaron cerca de 35.535 kWh, equivalentes a aproximadamente 35,5 MWh, volumen que, según los cálculos de beneficios ambientales del estudio, evitaría cerca de 37 toneladas de CO2, lo mismo que plantar alrededor de 2.066 árboles. Estos números son estimaciones del propio trabajo, y en 2020 una planta mayor, de 240 kilovatios, fue añadida al pastizal.
El estudio fue explícitamente un punto de partida, y el equipo ya anunció un nuevo proyecto en 2021. La idea es diseñar estructuras solares que sirvan como sombra en verano y como barrera contra viento y nieve en invierno, además de probar paneles con seguimiento en tierras de bajo valor agrícola. En pruebas siguientes, los investigadores vieron que forraje de buena calidad crece bajo los paneles, pero que, en áreas totalmente sombreadas, la producción de pasto cayó de forma acentuada, lo que refuerza la necesidad de equilibrar sombra y cultivo.
El estudio de la Universidad de Minnesota sugiere que los paneles solares pueden ser una forma aceptable de aliviar el calor de vacas lecheras a pasto, al mismo tiempo que generan energía limpia. Las ganancias de confort térmico conviven con límites claros, como la falta de aumento en la producción de leche en este experimento corto y la suciedad acumulada bajo las placas. Más que una solución lista, la agrivoltaica aplicada a la ganadería aparece como un camino prometedor que aún necesita estudios mayores y más largos.
¿Y tú, plantarías paneles solares en tu propiedad para generar energía y dar sombra al ganado, o crees que la tierra rinde más sin las placas? Comenta tu opinión, con respeto a las diferentes visiones sobre el tema

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