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Brasileña trabaja a 5.200 metros de altitud en el desierto de Atacama, donde telescopios enfrentan -45°C y vientos de 100 km/h para buscar la luz más antigua del Universo e investigar el inicio de todo hace casi 14 mil millones de años.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 02/06/2026 a las 23:04
Actualizado el 02/06/2026 a las 23:05
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En Atacama, telescopios de microondas operan en altitud extrema para captar señales antiguas del cosmos, mientras una astrofísica brasileña coordina parte de la rutina científica entre datos, ingeniería y condiciones climáticas severas.

La astrofísica brasileña Jullianna Denes Couto actúa en el CLASS, proyecto instalado en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, que usa telescopios de microondas para investigar señales relacionadas con las fases iniciales del Universo.

La estructura opera a cerca de 5.200 metros de altitud, en un área utilizada por programas internacionales de observación astronómica debido a las condiciones atmosféricas favorables para la captación de este tipo de señal.

El CLASS, sigla en inglés para Cosmology Large Angular Scale Surveyor, observa la llamada Radiación Cósmica de Fondo, radiación remanente del período en que el Universo se volvió transparente a la luz.

Según la NASA, este proceso ocurrió cerca de 380 mil años después del Big Bang, cuando los núcleos atómicos comenzaron a capturar electrones y la luz pudo viajar por grandes distancias.

El proyecto tiene como foco medir pequeñas variaciones de temperatura y polarización de esa radiación.

En una entrevista con CNN Brasil, Jullianna afirmó: “Observamos aproximadamente el 75% de todo el cielo visible de la Tierra todos los días, midiendo pequeñas variaciones de temperatura y polarización de la radiación de fondo del Universo”.

Proyecto CLASS en el desierto de Atacama • Julliana Denes/CNN Brasil
Proyecto CLASS en el desierto de Atacama • Julliana Denes/CNN Brasil

CLASS observa señales del Universo en el cielo de Atacama

La investigación es liderada por la Johns Hopkins University, en los Estados Unidos, y recibe apoyo de la National Science Foundation, según información publicada en el sitio oficial del CLASS.

Los telescopios están en el Parque Astronómico Atacama, en Chile, bajo la responsabilidad de la agencia chilena de investigación y desarrollo.

La propuesta del proyecto es usar la luz polarizada asociada al Big Bang para estudiar cuándo las primeras estrellas comenzaron a iluminar el Universo, etapa conocida como amanecer cósmico o reionización.

El CLASS también informa que sus datos pueden contribuir a investigaciones sobre la galaxia, el Sistema Solar, neutrinos y energía oscura.

Entre los temas investigados está la inflación cósmica, nombre dado a una expansión acelerada que, de acuerdo con la NASA, habría ocurrido en los primeros instantes de la historia del Universo.

La agencia afirma que los científicos aún no saben qué vino antes de ese período ni qué mecanismo habría impulsado la expansión.

En 2025, el CLASS anunció una nueva medición de la llamada profundidad óptica de la reionización, parámetro usado para estimar la probabilidad de que un fotón de la Radiación Cósmica de Fondo interactúe con electrones liberados por el gas intergaláctico tras el surgimiento de las primeras estrellas.

El resultado combina datos del CLASS con información de las misiones Planck y WMAP.

Radiación Cósmica de Fondo ayuda a estudiar el inicio del Universo

La Radiación Cósmica de Fondo es tratada por cosmólogos como la luz más antigua observable.

No aparece como una imagen común, sino como una señal débil de microondas distribuida por todo el cielo.

La NASA describe este brillo como el registro de una fase en la que el Universo dejó de ser opaco y pasó a permitir la propagación de la luz.

Antes de ese período, la materia estaba en un estado caliente y denso, con electrones libres dispersando la radiación.

A medida que el Universo se expandió y enfrió, se formaron átomos neutros de hidrógeno.

Con menos partículas libres para dispersar los fotones, la luz comenzó a atravesar el espacio.

La lectura de esta señal requiere instrumentos capaces de separar emisiones de origen cósmico de interferencias producidas por la atmósfera, por fuentes terrestres y por la propia Vía Láctea.

Según la Johns Hopkins, señales de microondas asociadas al amanecer cósmico son difíciles de medir desde la Tierra debido a factores como radio, radar, satélites, clima y variaciones de temperatura.

Por este motivo, los telescopios del CLASS fueron diseñados para mapear grandes áreas del cielo y medir la polarización de la Radiación Cósmica de Fondo en frecuencias de microondas.

Estudios publicados por investigadores del proyecto indican que el levantamiento cubre cerca de 75% del cielo desde el Atacama.

Trabajo en Atacama incluye ingeniería y mantenimiento

La operación del CLASS también involucra tareas de ingeniería, mantenimiento, logística y gestión de equipos.

En el relato publicado por CNN Brasil, Jullianna afirma que la astronomía hecha en observatorios de este tipo no se resume a la observación nocturna por telescopio.

“Gran parte de mi trabajo involucra ingeniería, mantenimiento, logística, gestión de proyectos y resolución de problemas en equipos extremadamente complejos”, dijo la astrofísica.

La descripción apunta a una rutina en la que la recolección de datos depende de la estabilidad de los instrumentos y de la capacidad de responder a fallas técnicas en un entorno de difícil acceso.

Las condiciones del Atacama también imponen restricciones físicas y operacionales.

Según Jullianna, en el lugar donde los telescopios funcionan, la presión atmosférica equivale a cerca de la mitad de la registrada al nivel del mar.

La investigadora afirmó además que la menor temperatura ya registrada en el observatorio fue de aproximadamente -45°C y que, en invierno, los vientos pueden superar los 100 km/h.

En altitud elevada, la disponibilidad de oxígeno es menor, lo que puede hacer que tareas simples sean más exigentes.

Para los equipos, la combinación de frío, viento y variaciones climáticas demanda mantenimiento constante, protección de componentes sensibles y planificación de acceso al observatorio.

Desierto de Atacama reúne condiciones para observación astronómica

El desierto de Atacama es utilizado por observatorios internacionales porque reúne altitud, baja humedad y cielo con condiciones favorables para mediciones astronómicas en diferentes bandas del espectro electromagnético.

En el caso del CLASS, el sitio oficial informa que el proyecto se encuentra en el norte de Chile y utiliza tecnología orientada a la detección de señales débiles de la Radiación Cósmica de Fondo.

La presencia de investigadores brasileños en el proyecto fue registrada por el IFMG Campus Formiga en mayo de 2026.

La institución informó que Jullianna Dénes Couto y Deniz Augusto Nunes Valle, ambos vinculados a la Johns Hopkins University, participaron en una actividad de divulgación científica sobre astronomía y cartografía.

En la publicación, el IFMG presentó a los dos como gerentes operacionales del telescopio CLASS y afirmó que ellos actúan en el centro de investigación instalado en Atacama.

La actividad tuvo como tema “Del Atacama al Big Bang: El Universo como un fósil Observable” e integró el proyecto “Bajo el Cielo del Valle del Río Formiga”.

Astrofísica brasileña actúa entre datos e instrumentación científica

La trayectoria de Jullianna en Atacama también ilustra la intersección entre astrofísica e instrumentación científica.

En entrevista con CNN Brasil, relató que no tenía experiencia directa con instrumentación cuando aceptó el puesto y comparó el cambio al experimento del gato de Schrödinger, en referencia a la incertidumbre sobre el resultado de la decisión.

“Hasta que acepté el puesto, existían dos resultados posibles: la mejor decisión de mi vida o un desastre completo. Nueve años después, creo que podemos concluir que el gato sobrevivió”, dijo.

La declaración se mantuvo por registrar, en primera persona, el contexto profesional de la investigadora sin añadir evaluación externa al relato.

En la parte científica, el CLASS busca reducir incertidumbres sobre períodos antiguos del Universo mediante la comparación entre sus datos y mediciones de misiones espaciales como Planck y WMAP.

Según la Johns Hopkins, los investigadores lograron usar telescopios terrestres para observar efectos de las primeras estrellas en la luz emitida después del Big Bang.

El análisis de estas señales permite investigar cómo el gas primordial fue transformado por la radiación de las primeras fuentes luminosas.

De acuerdo con la NASA, la reionización avanzó a medida que la luz ultravioleta de las primeras estrellas separó electrones y protones en átomos de hidrógeno, haciendo el Universo progresivamente más transparente a la luz.

En este escenario, los telescopios instalados en el Atacama funcionan como instrumentos para medir vestigios de procesos ocurridos hace miles de millones de años.

La combinación entre altitud, tecnología de detección, análisis de datos y operación continua permite al CLASS seguir señales débiles que ayudan a reconstruir etapas iniciales de la historia cósmica.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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