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Portaaviones de China entran en alerta ante el avance militar japonés: ejercicios con 64 misiles antibuque, cazas F-35 y nuevos misiles Tipo-12 exponen la carrera para proteger flotas gigantes en el Pacífico Occidental.

Escrito por Carla Teles
Publicado el 09/06/2026 a las 21:55
Actualizado el 09/06/2026 a las 21:57
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Portaaviones de China se convirtieron en foco de alerta tras ejercicios japoneses con 64 misiles antibuque, avance de los cazas F-35 y modernización de los misiles Tipo-12. Publicado el 7 de junio de 2026, el análisis muestra presión sobre Liaoning, Shandong y Fujian en el Pacífico Occidental, cerca de Taiwán.

Los portaaviones de China pasaron al centro de nuevas evaluaciones militares después de que expertos defendieran acelerar la modernización de la flota ante el refuerzo japonés en el Pacífico Occidental. El análisis fue publicado por el South China Morning Post el 7 de junio de 2026, en medio de las tensiones entre Pekín y Tokio.

Según información publicada por el South China Morning Post, el escenario involucra a la Armada del Ejército Popular de Liberación, las fuerzas japonesas, el portaaviones Liaoning, el Shandong y el Fujian, además de cazas F-2, F-35A, misiles antibuque ASM-2 y sistemas Tipo-12. El punto sensible es la capacidad de proteger grupos navales chinos contra ataques de saturación cerca de Japón y de Taiwán.

Portaaviones chinos enfrentan nuevo ambiente de riesgo

Portaaviones de China enfrentan misiles antibuque, F-35 y presión en el Pacífico Occidental.
Imagen: Handout vía South China Morning Post

La modernización de los portaaviones chinos ganó urgencia porque Japón viene ampliando su capacidad de ataque marítimo. Según el análisis, Tokio refuerza misiles antibuque de largo alcance y posicionamientos en islas cercanas a Taiwán, lo que aumenta la presión sobre la flota china.

El problema no está solo en el tamaño de los barcos, sino en la capacidad de protegerlos contra ataques coordinados. En una operación real, un grupo de ataque de portaaviones necesita lidiar con aeronaves, misiles, sensores, escoltas, defensa aérea y guerra electrónica al mismo tiempo.

La flota china cuenta con tres portaaviones en servicio activo: Liaoning, Shandong y Fujian. El más nuevo, Fujian, es el más avanzado, por usar catapultas electromagnéticas capaces de lanzar aeronaves más modernas y pesadas.

Ya Liaoning y Shandong usan rampa de despegue, lo que limita la forma en que sus aeronaves embarcadas operan. Esta diferencia técnica ayuda a explicar por qué la modernización de los barcos más antiguos entró en el debate.

Ejercicio japonés con 64 misiles llamó la atención

El episodio más citado ocurrió en diciembre, cuando el grupo de ataque del Liaoning navegó por una ruta considerada inusual en aguas al este de Japón. En respuesta, Japón envió doce cazas F-2 armados con 64 misiles antibuque ASM-2.

La escala de la movilización fue interpretada como un ejercicio de ataque de saturación, usando la flota del Liaoning como adversario hipotético. Este tipo de escenario preocupa porque intenta sobrecargar las defensas de un grupo naval con muchos misiles al mismo tiempo.

Fu Qianshao, especialista militar y ex-oficial de la Marina del Ejército Popular de Liberación, afirmó que una acción con tantos cazas y misiles practicando penetración contra un portaaviones representa una amenaza seria.

La evaluación no significa que un ataque de este tipo sea inminente, pero muestra cómo los planificadores militares observan la capacidad japonesa. Para China, el ejercicio expuso la necesidad de reforzar capas defensivas y ampliar la integración entre barcos y aeronaves.

Misiles Tipo-12 amplían preocupación de Pekín

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Otro punto de atención es la modernización de los misiles tierra-mar Tipo-12 de Japón. Según el análisis, estos sistemas de largo alcance pueden ampliar la cobertura japonesa sobre áreas cercanas al Mar de China Oriental.

Este cambio es sensible porque afecta el espacio de maniobra de los portaaviones chinos. Cuanto mayor sea el alcance de los misiles, mayor será la presión sobre las rutas, distancias de seguridad y operaciones de escolta de la flota.

Song Zhongping, comentarista militar basado en Hong Kong, afirmó que una versión lanzada desde el aire del misil Tipo-12 representaría una amenaza adicional por combinar velocidad y orientación superiores a las de misiles antibuque japoneses actuales.

La discusión muestra que el desafío no proviene de un solo arma. Resulta de la combinación entre cazas, misiles lanzados desde el aire, sistemas en tierra, sensores y capacidad de ataque en diferentes ejes.

Cazas F-35 pueden presionar defensas chinas

Porta-aviões da China enfrentam mísseis antinavio, F-35 e pressão no Pacífico Ocidental.
Imagen: wikipedia

La presencia de cazas F-35A en el inventario japonés también entra en la evaluación. Según artículo citado en el análisis, formaciones de F-35A pueden operar con combinación de misiles aire-aire y antibuque, incluyendo Joint Strike Missiles.

La preocupación es que aeronaves furtivas consigan penetrar el perímetro defensivo de la flota china. Si un F-35A rompe la primera capa de defensa, otros cazas, como el F-2, podrían seguir con ataques concentrados usando misiles antibuque.

Esta posibilidad refuerza la necesidad de defensa en capas. Un grupo de portaaviones necesita detectar amenazas a larga distancia, coordinar interceptaciones, proteger barcos de escolta y mantener capacidad de respuesta incluso bajo múltiples vectores de ataque.

El punto central es la furtividad. Aeronaves con menor firma de radar obligan a la flota a depender de sensores más avanzados, alerta anticipada e integración rápida entre plataformas aéreas y navales.

China intenta ampliar presencia de cazas furtivos embarcados

La principal brecha señalada por Fu Qianshao es el número limitado de cazas furtivos en los grupos de ataque chinos. Según él, los números actuales aún no satisfacen la demanda ante una posible penetración por muchas aeronaves furtivas enemigas.

El Fujian ya aparece como el barco más preparado para operar el J-35, caza furtivo embarcado de quinta generación, debido al sistema de catapulta electromagnética. Esto le da al nuevo portaaviones un papel central en la próxima fase de la aviación naval china.

Liaoning y Shandong aún operan cazas J-15 lanzados por rampa, pero hay indicios de modernización para recibir el J-35 en el futuro, según el análisis. Imágenes de satélite del Shandong fueron citadas como señal de modificaciones para acomodar la aeronave.

Si esta modernización avanza, la flota china podría aumentar el número de cazas furtivos embarcados. Esto reforzaría tanto la defensa aérea como la capacidad ofensiva en operaciones de mayor alcance.

Fujian puede coordinar operaciones entre portaaviones

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Además del J-35, el Fujian puede ganar un papel relevante por operar aeronaves de alerta temprana KJ-600. Fu afirmó que, en el futuro, el Ejército de Liberación Popular podría usar el Fujian con más KJ-600 para coordinar aeronaves basadas en otros portaaviones.

Esta función es importante porque las aeronaves de alerta temprana actúan como nodos de detección y comando. Ayudan a detectar amenazas antes, distribuir información y coordinar respuestas en operaciones con varios barcos y aviones.

La falta de aeronaves de alerta temprana de ala fija se señala como una limitación para la defensa de la flota. El Fujian, al usar catapultas, puede ayudar a compensar esta carencia.

Esta coordinación entre portaaviones será crucial si China busca operaciones interactivas con Liaoning, Shandong y Fujian actuando en conjunto. El desafío deja de ser solo tener barcos grandes y pasa a ser integrarlos en una red operativa eficiente.

Japón refuerza postura en medio de la disputa por Taiwán

La tensión entre China y Japón también tiene un trasfondo político y estratégico. Según el análisis, declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi en noviembre, relacionando una contingencia en Taiwán con la supervivencia de Japón, agravaron la relación con Pekín.

China considera Taiwán parte de su territorio y no renuncia al uso de la fuerza para la reunificación. La mayoría de los países, incluido Japón, no reconocen a Taiwán como un estado independiente, pero la seguridad de la isla sigue siendo un punto de tensión regional.

Es en este contexto que el avance militar japonés adquiere una lectura sensible para Pekín. Misiles en islas cercanas, cazas furtivos y ejercicios antibuque son vistos por China como elementos que pueden afectar su espacio de actuación en el Pacífico Occidental.

Para Japón, el fortalecimiento militar se presenta dentro de su postura defensiva y de vigilancia regional. Para China, funciona como presión adicional sobre flotas y operaciones cercanas a áreas estratégicas.

La carrera naval en el Pacífico Occidental debe continuar

La disputa no debe limitarse a un único ejercicio o a una única clase de misil. El Pacífico Occidental concentra rutas marítimas, bases militares, disputas territoriales e intereses ligados a Taiwán, Japón, China y Estados Unidos.

En este entorno, los portaaviones funcionan como símbolos e instrumentos de proyección de poder. Llevan aviones, amplían el alcance militar y demuestran presencia, pero también se convierten en objetivos prioritarios en caso de confrontación.

China intenta transformar su flota en una fuerza más moderna, con cazas furtivos, catapultas, aeronaves de alerta temprana y defensa en capas. Japón, por su parte, avanza en misiles de mayor alcance, cazas furtivos y capacidad de ataque marítimo.

El resultado es una carrera tecnológica y estratégica. Cada nuevo sistema introducido por un lado obliga al otro a revisar doctrina, entrenamiento, sensores, escoltas y capacidad de supervivencia naval.

Portaaviones muestran la nueva presión militar en Asia

La discusión sobre los portaaviones de China muestra cómo la seguridad en el Pacífico Occidental ha entrado en una fase de mayor complejidad. El tema no solo involucra barcos gigantes, sino redes de misiles, cazas furtivos, sensores y decisiones políticas en torno a Taiwán.

La modernización de Liaoning, Shandong y Fujian puede aumentar la capacidad china de operar lejos de la costa. Pero la respuesta japonesa muestra que los portaaviones también necesitan sobrevivir en un entorno cada vez más saturado por misiles de largo alcance.

La advertencia de los expertos es clara: el tamaño de la flota no basta. China necesitará ampliar cazas furtivos embarcados, mejorar alerta anticipada, integrar sus grupos de ataque y entrenar respuestas contra ataques de múltiples vectores.

Y tú, ¿crees que los portaaviones todavía son decisivos en una era de misiles antibuque, cazas furtivos y ataques de saturación, o se están volviendo más vulnerables en el Pacífico Occidental? Deja tu opinión en los comentarios.

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Carla Teles

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