El X-68A LongShot de DARPA es un dron experimental lanzado por aeronaves mayores que pretende ampliar el alcance de las misiones aéreas sin exponer a los pilotos a las áreas más peligrosas.
En febrero de 2026, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA) anunció que el proyecto LongShot recibió oficialmente la designación X-68A, entrando en el selecto grupo de aeronaves experimentales conocidas como «X-planes». La novedad llamó la atención porque el vehículo no fue concebido como un caza convencional ni como un misil tradicional. Su propuesta es diferente: ser lanzado por otra aeronave, volar al frente de la formación y ampliar significativamente el alcance de las operaciones aéreas.
El concepto es considerado uno de los más inusuales de la aviación militar moderna. En lugar de acercar a los pilotos a las áreas más peligrosas, la idea es enviar primero un vehículo no tripulado capaz de operar delante de la fuerza principal. Según la DARPA, el programa busca demostrar un vehículo aéreo no tripulado lanzado desde el aire capaz de emplear armamentos aire-aire existentes y aumentar el alcance de compromiso de las aeronaves que lo transportan.
El X-68A LongShot no es un caza convencional ni un misil tradicional
A primera vista, el LongShot recuerda a un misil de crucero. Su forma alargada, alas compactas y configuración aerodinámica hacen que mucha gente lo confunda con un arma convencional. Sin embargo, la propuesta es completamente diferente.
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El X-68A fue diseñado para ser un vehículo aéreo no tripulado reutilizable o recuperable en versiones de prueba, capaz de ser transportado por aeronaves mayores y liberado en vuelo para operar de forma independiente. Tras el lanzamiento, continúa la misión solo, funcionando como una extensión avanzada de la aeronave madre.
Según la DARPA, el objetivo central del programa es cambiar la forma en que se construye el alcance de las operaciones aéreas, permitiendo que las plataformas tripuladas permanezcan más alejadas de las regiones de mayor riesgo.
El proyecto nació para resolver un problema que se volvió cada vez más difícil para los cazas modernos
En las últimas décadas, radares, sensores y sistemas de defensa aérea se han vuelto cada vez más sofisticados.
Esto significa que acercar aeronaves tripuladas a las áreas más disputadas ha comenzado a representar riesgos crecientes. El LongShot surge como un intento de aumentar la distancia entre los pilotos y las zonas más peligrosas.

En lugar de enviar primero el caza, la propuesta es lanzar un vehículo no tripulado al frente de la formación. Este concepto puede ampliar el alcance de las operaciones sin exigir que la aeronave tripulada avance tanto hacia las amenazas.
Por esta razón, muchos analistas consideran el LongShot un intento de crear una nueva capa entre el piloto y el entorno de combate.
La DARPA ya ha completado pruebas importantes antes del primer vuelo
Aunque el público aún no ha visto al X-68A volar, el programa ha avanzado significativamente. En febrero de 2026, la DARPA informó que el LongShot completó una serie de hitos técnicos importantes, incluyendo pruebas en túnel de viento a escala real y evaluaciones de los sistemas de recuperación y liberación embarcados.
Estas pruebas son fundamentales porque el vehículo necesita realizar una transición extremadamente compleja: salir adherido a otra aeronave, separarse de manera segura e iniciar vuelo autónomo sin comprometer la estabilidad del conjunto.
Según la agencia, estos resultados acercaron el programa a la fase de pruebas en vuelo.
Las primeras pruebas en vuelo deben utilizar uno de los aviones más conocidos de la historia militar
Los planes divulgados por la DARPA y General Atomics indican que las pruebas iniciales deberán involucrar el lanzamiento del X-68A a partir de un caza F-15.
La campaña de pruebas pretende demostrar la separación segura del vehículo, su estabilidad tras el lanzamiento y su capacidad para cumplir los objetivos definidos para el programa. El uso del F-15 no es casual.
La aeronave posee capacidad de carga elevada y una larga historia como plataforma de pruebas para tecnologías experimentales de la aviación estadounidense.
El LongShot fue diseñado para operar con varios tipos de aeronaves
Uno de los aspectos más interesantes del programa es su flexibilidad. General Atomics afirma que el concepto fue pensado para ser independiente de una única plataforma, permitiendo integración futura con diferentes tipos de aeronaves. Esto incluye cazas, bombarderos e incluso aeronaves de transporte.
Esta característica amplía enormemente las posibilidades de empleo del sistema.
En teoría, diferentes aeronaves podrían transportar el LongShot y utilizarlo como una extensión de alcance, sin necesidad de desarrollar una versión específica para cada plataforma.
El proyecto entró en la historia al recibir la designación X-68A
La nomenclatura «X» tiene un significado especial en la aviación de los Estados Unidos. Está reservada para aeronaves experimentales que prueban conceptos considerados innovadores o disruptivos. Modelos históricos como el X-1, que rompió la barrera del sonido, y el X-15, que alcanzó velocidades hipersónicas, forman parte de esta tradición.
Al recibir oficialmente la designación X-68A, el LongShot pasó a integrar esta línea de programas experimentales de alta relevancia tecnológica.
Para General Atomics, se trata solo del segundo X-plane en la historia de la empresa.
El X-68A muestra cómo los drones están asumiendo funciones que antes pertenecían solo a los cazas tripulados
El LongShot aún no ha entrado en operación y sigue siendo un programa experimental. Aun así, el proyecto ya revela una tendencia importante de la aviación moderna: la transferencia gradual de tareas más arriesgadas a vehículos no tripulados.

En lugar de sustituir completamente a los pilotos, el X-68A fue concebido para trabajar junto a ellos, funcionando como una extensión avanzada de las aeronaves tripuladas.
Si las pruebas previstas para los próximos años confirman el rendimiento esperado, el LongShot podría convertirse en uno de los experimentos más influyentes de la nueva generación de aeronaves no tripuladas, ayudando a redefinir cómo aviones y drones cooperan en misiones futuras.


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