En cuatro años de operación continua, buzos profesionales retiraron cerca de 2,4 toneladas de basura sumergida entre los acantilados rocosos de Balneário Camboriú, Litoral Norte de Santa Catarina. El trabajo es fruto de una asociación entre la alcaldía, la empresa Ambiental y el Laboratorio de Buceo Submarino de la Univali, que cataloga y analiza los residuos.
La imagen turística de Balneário Camboriú suele concentrarse en los rascacielos frente al mar, en la concurrida franja de arena y en la vida nocturna. Sin embargo, bajo la superficie del agua, buzos profesionales han estado dibujando una rutina muy diferente, retirando del fondo del mar un volumen de basura que sorprende incluso a quienes siguen el área ambiental en el municipio.
La operación realizada en los acantilados rocosos del Litoral Norte de Santa Catarina ya ha recogido cerca de 6 toneladas de residuos entre 2022 y 2026. De ese total, aproximadamente el 40% salió directamente de áreas sumergidas, lo que equivale a cerca de 2,4 toneladas de material escondido entre rocas, el fondo del mar y puntos de difícil acceso.
Cómo funciona la operación en 25 puntos de la costa
El trabajo no ocurre de forma aleatoria. Los equipos actúan en 25 puntos distribuidos por la costa y los acantilados de la ciudad, en lugares como Laranjeiras, Estaleirinho, Praia do Pinho, Taquaras, Praia do Buraco, Praia dos Amores e Ilha das Cabras.
Estas áreas tienen una característica en común. Acumulan residuos desde hace años debido a la actividad humana ligada al turismo, la pesca deportiva y la maricultura, tres sectores que mueven la economía de la región y dejan rastros que se van acumulando dentro del agua.
En las últimas semanas, la operación se concentró en la Praia de Laranjeiras, un punto turístico muy concurrido durante gran parte del año. Solo en los alrededores del muelle y del acantilado de la playa, los equipos retiraron 294,31 kilos de residuos.
El número impresiona cuando se divide en ítems. Se recogieron 1.255 objetos, sumando basura de la parte terrestre y de la sumergida, un balance que muestra cómo incluso tramos de circulación intensa concentran grandes volúmenes de detritos invisibles para el bañista común.
Qué tipo de basura está escondida bajo el agua
La composición del material recogido cuenta una historia clara sobre la relación entre humanos y mar. Bajo el agua, predominan los residuos directamente ligados a la pesca y la maricultura, actividades tradicionales de la región.
Aparecen con frecuencia redes, cables, hilos de nylon, plomos y dispositivos de luz química usados en cebos. Este tipo de descarte suele crear trampas para la fauna marina y dificultar el desarrollo de especies que dependen de los acantilados para reproducirse, según especialistas que acompañan el trabajo.
En las áreas terrestres cercanas a los acantilados, el perfil de la basura encontrada es diferente. Predominan las botellas PET, bolsas de plástico, envases, tapas, espumas y latas, materiales que suelen llegar arrastrados por la marea o descartados directamente por quienes frecuentan la costa.
La combinación de ambos escenarios ayuda a construir un retrato amplio del problema. El mar no solo recibe basura de los turistas que circulan por la playa, sino también de la propia actividad económica desarrollada sobre las aguas, y cualquier estrategia a largo plazo necesita abordar ambos frentes al mismo tiempo.
La asociación que sustenta la iniciativa pionera
La continuidad del trabajo depende de una estructura que involucra a tres actores principales. La Alcaldía de Balneário Camboriú, la empresa Ambiental Limpeza Urbana e Saneamento y la Universidad del Valle del Itajaí, Univali, mantienen el convenio que viabiliza la operación.
Cada parte cumple una función específica en este arreglo. La universidad contribuye con el Laboratorio de Buceo Submarino, que organiza, cataloga y analiza científicamente todo el material retirado, transformando la recolección en fuente de investigación y datos ambientales.
El coordinador del laboratorio, el profesor Ewerton Wegner, destaca el carácter técnico del trabajo. Para él, los datos generados a partir de las acciones son fundamentales para el monitoreo ambiental y para la planificación de políticas de preservación a largo plazo.
La propia escala de la costa local explica la complejidad de la iniciativa. Wegner señala que Balneário Camboriú tiene cerca de 10 kilómetros de acantilados rocosos distribuidos por la orilla, con gran parte de esas áreas en puntos de difícil acceso, factor que históricamente ha dificultado acciones constantes de limpieza y monitoreo.
La tecnología utilizada en las misiones subacuáticas
El día a día de los equipos no tiene nada de improvisado. La operación utiliza protocolos técnicos basados en el Reglamento de Buceo Científico de Univali y sigue estándares alineados con normas internacionales para este tipo de actividad.
Los buzos trabajan con sistemas de buceo autónomo, conocido por la sigla SCUBA, y cuentan con embarcaciones equipadas con GPS e instrumentos de monitoreo ambiental. Esta estructura permite mapear cada punto de recolección con precisión y cruzar los datos a lo largo del tiempo, formando un historial que crece con cada nueva misión.
Cuando aparecen residuos demasiado grandes para ser retirados inmediatamente, entra en escena una estrategia complementaria. Los objetos son señalizados con boyas y quedan marcados para su posterior remoción con apoyo de embarcaciones más grandes y equipos más robustos.
Este tipo de cuidado evita riesgos para los profesionales. Intentar arrancar manualmente una red enredada en roca puede causar accidentes serios, por lo que el protocolo prevé paciencia y planificación, valores no siempre asociados al sentido común sobre lo que es una simple limpieza de playa.
Por qué la iniciativa es considerada inédita en Brasil
Operaciones puntuales de limpieza submarina suelen aparecer en diferentes ciudades del litoral brasileño, normalmente conducidas por ONGs o voluntarios. El caso de Balneário Camboriú se destaca por otro motivo, según el gerente de Ambiental, André Renato Kannenberg.
La diferencia radica en la estructura permanente. La ciudad mantiene un convenio formal con buzos profesionales enfocado en la limpieza sistemática de los acantilados rocosos, modelo que, según Kannenberg, no es conocido en otras ciudades del país.
Este carácter continuo cambia completamente los efectos de la operación. En lugar de jornadas puntuales que limpian un tramo y regresan meses después, el trabajo mantiene un ritmo regular de monitoreo, retirada y análisis de datos a lo largo de los años.
La elección por la permanencia también responde a una realidad local. Áreas como los acantilados rocosos exigen un equipo entrenado y tienden a acumular basura de forma constante, precisamente por concentrar fauna, infraestructura turística y actividad pesquera al mismo tiempo, en un radio relativamente pequeño.
Los datos generados ayudan a moldear políticas públicas
La retirada física de la basura es solo una parte de lo que la operación entrega a la ciudad. Los números, fotos y clasificaciones producidos por los equipos alimentan un banco de información que orienta el trabajo del poder público a una escala más amplia.
A lo largo de los cuatro años, los residuos más encontrados fueron plásticos y materiales ligados a la actividad pesquera. También aparecen con frecuencia vidrio, cerámica, metales, tejidos y gomas, mezcla que ayuda a entender el ciclo de descarte de los diferentes sectores que ocupan el entorno del mar local.
Para el secretario de Medio Ambiente de Balneário Camboriú, Nelson Oliveira, este tipo de información es lo que permite avanzar con acciones concretas. La combinación de tecnología, profesionales especializados y la asociación con Univali, según él, viabiliza la intervención en áreas que antes no recibían este tipo de atención sistemática.
La continuidad del trabajo aún depende de factores naturales. Las condiciones climáticas y marítimas deben ser favorables para que las operaciones subacuáticas se realicen con seguridad, por lo que el calendario de las misiones se ajusta según la previsión del tiempo y el estado del mar en cada semana.
Y tú, ¿alguna vez te has parado a imaginar cuánta basura puede estar escondida bajo el agua de la playa que frecuentas en verano? ¿Te pareció exagerado o tiene sentido mantener un convenio permanente con buzos profesionales para este tipo de operación?
Cuéntanos en los comentarios si crees que otras ciudades del litoral catarinense y brasileño deberían adoptar un modelo similar, si ya has presenciado acciones de limpieza en el mar donde vives y qué tipo de residuo te molesta más cuando aparece flotando cerca de la arena. La discusión ayuda a entender cómo el brasileño está viendo la relación entre turismo, pesca y preservación ambiental en el litoral.

¡Sé la primera persona en reaccionar!