Estudio de la Universidad Heriot-Watt, con datos reales de DHL, indica que los camiones eléctricos pueden reducir la productividad individual en el transporte de cargas debido al peso de las baterías y al tiempo de recarga, lo que exige flotas más grandes para mantener el mismo volumen logístico.
La transición a camiones eléctricos en el transporte de cargas puede requerir más vehículos en las flotas para transportar el mismo volumen de mercancías, según una investigación de la Universidad Heriot-Watt realizada con datos reales de DHL. El estudio analizó la ruta entre Londres y el Aeropuerto de East Midlands y mostró que el peso de las baterías y el tiempo de recarga pueden reducir la productividad de cada camión en comparación con los modelos diésel.
Los camiones eléctricos pueden requerir flotas más grandes
La electrificación de los vehículos pesados suele tratarse como una solución directa para reducir las emisiones en el transporte por carretera. Sin embargo, la investigación indica que el cambio de camiones y furgonetas de combustión por versiones eléctricas implica desafíos operativos más complejos.
El punto central radica en la capacidad de transportar carga y en el tiempo necesario para mantener los vehículos en operación. Dado que las baterías aumentan el peso del camión, queda menos masa disponible para las mercancías dentro del límite máximo autorizado.
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Esta diferencia puede obligar a las empresas de transporte a ampliar sus flotas para cumplir las mismas rutas y mover el mismo volumen de productos. La consecuencia inesperada es que la electrificación, por sí sola, no garantiza el mantenimiento de la productividad actual.
El peso de las baterías reduce el espacio de carga
El análisis destaca que los camiones eléctricos transportan menos peso útil porque parte de la masa permitida ya está ocupada por las baterías. En la práctica, el vehículo tiene menor capacidad para transportar mercancías en comparación con los modelos diésel tradicionales.
Además, las paradas para recarga llevan más tiempo que el repostaje convencional. La combinación de menor carga útil y mayor tiempo de inactividad puede disminuir la eficiencia individual de cada camión en las operaciones de larga distancia.
El estudio se llevó a cabo dentro del proyecto Transit de la Universidad Heriot-Watt, liderado por el investigador Dr. Alex Foote. Afirmó que busca demostrar que los camiones eléctricos para cargas de larga distancia pueden ser viables antes de lo esperado, con viajes rápidos y fiables.
Las simulaciones miden los impactos hasta 2050
Para entender cómo puede avanzar el cambio, los investigadores crearon diferentes cronogramas de electrificación. La primera etapa simula un escenario en el que el 10% de los camiones de la ruta analizada serán eléctricos para 2030.
Luego, el modelo avanza al 50% de camiones eléctricos para 2040 y llega al 100% para 2050. La simulación incluye la entrada gradual de nuevos vehículos y la infraestructura de recarga necesaria para sustentar la operación.
La técnica utilizada es la modelización basada en agentes, conocida como ABM. Este método permite simular cómo interactúan los conductores y los vehículos entre sí, con la ruta y con el sistema de transporte en su conjunto.
La planificación será decisiva en la electrificación
A pesar de los obstáculos, los autores no tratan los resultados como una objeción a la viabilidad de los camiones eléctricos. El objetivo es comprender mejor cómo deben adoptarse estos vehículos en operaciones reales.
La investigación busca medir cómo la infraestructura, la planificación y la organización de las flotas pueden influir en el rendimiento del transporte electrificado. Con datos de DHL, los investigadores comenzaron a insertar camiones eléctricos en la flota simulada para observar los impactos según la frecuencia y el volumen de cargas transportadas.
Incluso partiendo de un corredor específico en el Reino Unido, las conclusiones pueden aplicarse a otros mercados. El estudio muestra que la electrificación del transporte pesado dependerá no solo de la sustitución de los vehículos, sino también de ajustes en la logística, las rutas, las paradas de recarga y el tamaño de las flotas.
Al final, los camiones eléctricos aparecen como parte de un cambio más amplio en el transporte de cargas. Para mantener el mismo nivel de actividad, las empresas deberán calcular con precisión el efecto de las baterías, los tiempos de recarga y la infraestructura disponible.
