Programa chileno de aeronave turbohélice reúne defensa, industria y tecnología nacional para ampliar autonomía militar, reducir dependencia externa y aprovechar la experiencia acumulada por ENAER con el T-40 Newen y el T-35 Pillán.
La Armada de Chile, la Fuerza Aérea de Chile y la Empresa Nacional de Aeronáutica firmaron, en El Bosque, el 11 de junio de 2026, el acuerdo que abre el Estudio Básico de Inversión e Ingeniería del Proyecto Sistema Turbohélice Multipropósito.
Conocida por la sigla STM, la iniciativa prevé una evaluación técnica y económica de una futura aeronave turbohélice nacional, con subsistemas complementarios y capacidad para atender demandas de instrucción, apoyo y misiones operacionales de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea chilena.
Aún en fase inicial, el proyecto no tuvo especificaciones finales divulgadas, pero integra una estrategia institucional de reducir dependencia externa en un sector de alto costo, en el cual adquisición, integración y mantenimiento suelen involucrar proveedores internacionales.
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Chile evalúa nueva etapa para la aviación militar
Firmado en las instalaciones de ENAER, el acuerdo reunió representantes de las tres instituciones involucradas, entre ellos el vicealmirante César Delgado, el contraalmirante Luis Felipe Díaz, el general de aviación Miguel Stange y el director ejecutivo de la estatal aeronáutica, Henry Cleveland.
Según el diseño anunciado por las instituciones, el estudio deberá evaluar condiciones técnicas, industriales y financieras para desarrollar una plataforma común, capaz de cumplir diferentes misiones sin que cada fuerza necesite buscar soluciones separadas en el mercado internacional.
La Armada chilena informó que el convenio permitirá analizar el diseño, el desarrollo y la fabricación de un sistema de armas formado por una nueva aeronave turbohélice y sus sistemas asociados, orientados a la formación de personal y a múltiples tareas militares.
En este formato, la estandarización puede reducir costos a lo largo del ciclo de vida del avión, especialmente en entrenamiento, mantenimiento, logística y componentes, en caso de que el proyecto avance hacia las etapas de ingeniería detallada, prototipado y eventual producción.
STM apunta a entrenamiento, patrulla y apoyo aéreo ligero
Aunque aún no hay datos públicos sobre motor, autonomía, carga útil, aviónica o armamentos, el concepto de aeronave multipropósito indica una plataforma flexible, orientada a entrenamiento avanzado, patrullaje, vigilancia, enlace, observación y apoyo a operaciones de menor costo.
Por este perfil, el futuro STM aparece en el mismo segmento de turbohélices militares usados por diversos países, como el A-29 Super Tucano brasileño y el T-6 Texan II estadounidense, ambos asociados a entrenamiento y misiones operacionales ligeras.
La comparación, sin embargo, requiere cautela, porque el proyecto chileno aún no ha presentado rendimiento, configuración final ni cronograma público de producción, lo que impide afirmar equivalencia operacional con modelos extranjeros ya en servicio.
En la etapa actual, el enfoque está en el diseño de una solución nacional para necesidades comunes de la Marina y la Fuerza Aérea, con uso de infraestructura, mano de obra especializada y conocimiento acumulado por ENAER en programas anteriores.
T-40 Newen entra en el contexto del nuevo programa
El STM surge tras la presentación del T-40 Newen, aeronave de entrenamiento desarrollada por ENAER y exhibida oficialmente durante la FIDAE 2026, feria aeroespacial realizada en Chile y orientada a los sectores de aviación civil, defensa y tecnología.
De acuerdo con la organización de la FIDAE, el Newen fue presentado el 8 de abril de 2026 como un sistema integrado de formación, reuniendo avión, aviónica digital, simulación avanzada y capacidades industriales nacionales.
La aeronave fue concebida para sustituir la flota del T-35 Pillán, entrenador usado por más de cuatro décadas en la formación de pilotos de Chile y de países asociados, según información divulgada durante la feria.
También según la FIDAE, el T-40 Newen cuenta con glass cockpit, sistema integrado de gestión de vuelo, navegación táctica avanzada y certificación para acrobacia militar, además de configuración orientada a entrenamiento, vigilancia y reconocimiento de mayor duración.
Este desarrollo ayuda a contextualizar la creación del STM, ya que Chile pasa a estudiar una aeronave turbohélice multipropósito de mayor alcance institucional, pero aún dependiente de etapas técnicas y decisiones de inversión.
ENAER busca aplicar experiencia en nuevo proyecto
ENAER llega al STM con actuación en fabricación, mantenimiento y modernización de aeronaves, además de la experiencia acumulada con el T-35 Pillán, modelo frecuentemente citado como referencia de la industria aeronáutica chilena.
El número de más de 140 aeronaves producidas aparece asociado a la trayectoria del Pillán, pero no consta de forma detallada en las fuentes públicas utilizadas para sustentar la información verificada en esta edición.
Aun con esta salvedad, el papel de la estatal en el nuevo programa es relevante dentro de la estructura anunciada, porque el estudio del STM involucra la capacidad de transformar ingeniería nacional en producto militar viable, con mantenimiento local y dominio sobre sistemas críticos.
Durante la presentación del T-40 Newen, Henry Cleveland afirmó que Chile decidió desarrollar un avión con tecnología moderna, diseñado y fabricado en el propio país, además de mencionar un estudio para una aeronave turbohélice de mayores prestaciones que el Newen.
La declaración vincula el avance del entrenador al nuevo programa multipropósito, aunque los dos proyectos tienen objetivos propios y dependen de etapas distintas antes de cualquier decisión sobre producción en serie o incorporación operacional.
Defensa, industria y formación técnica en el mismo programa
El interés de Chile en el STM va más allá de la sustitución o ampliación de aeronaves militares, pues el programa también involucra cadenas locales de ingeniería, manufactura avanzada, integración de sistemas, software embarcado, simulación y mantenimiento especializado.
En la firma del acuerdo, el vicealmirante César Delgado relacionó el proyecto al fortalecimiento de la industria nacional, mientras que Cleveland afirmó que la industria estratégica de defensa tiene un papel relevante en el desarrollo tecnológico del país.
Si avanza hacia el desarrollo y producción, la fabricación de una aeronave militar moderna en Chile ampliaría la presencia del país entre las naciones latinoamericanas con capacidad de diseñar plataformas propias, pero este escenario depende del estudio recién iniciado.
En este momento, el STM reúne autonomía tecnológica, estandarización operacional y aprovechamiento del conocimiento creado por el T-40 Newen, sin confirmación pública sobre pedidos, exportaciones, costos totales, calendario de producción o entrada en servicio.

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