Infraestructura científica inédita amplía el monitoreo del clima espacial y refuerza la protección de sistemas críticos dependientes de satélites, comunicación y energía, con observación continua entre el Sol y la Tierra y capacidad avanzada de prever eventos extremos.
China anunció la conclusión de la segunda fase del Proyecto Meridiano Chino, una infraestructura científica que, según la Academia China de Ciencias y la agencia estatal Xinhua, se ha convertido en la primera red terrestre integral capaz de monitorear de forma continua el entorno espacial entre el Sol y la Tierra, desde la atmósfera solar hasta el espacio cercano al planeta.
La estructura fue aceptada a nivel nacional el 21 de marzo de 2025 y comenzó a ser presentada por las autoridades del país como base estratégica para la previsión del clima espacial y alerta de eventos extremos.
El monitoreo del clima espacial gana estatus estratégico
El alcance de esta red ayuda a explicar por qué el tema ha salido del ámbito estrictamente académico y ha entrado en el debate sobre infraestructura crítica.
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Las tormentas solares severas pueden comprometer satélites, interrumpir comunicaciones, desviar señales de navegación y afectar redes eléctricas, razón por la cual los sistemas de observación y aviso previo son tratados como instrumentos de protección tecnológica y operativa.
Cómo funciona la vigilancia entre el Sol y la Tierra

En la práctica, el proyecto fue diseñado para seguir toda la cadena de un evento de clima espacial, comenzando en las erupciones solares, pasando por la propagación de estas perturbaciones en el espacio interplanetario y llegando a la respuesta de la atmósfera superior y de la ionosfera terrestre.
La propuesta oficial sostiene que esta arquitectura permite observación continua, con alta resolución temporal y espacial, sobre los procesos físicos que conectan el Sol con el entorno de la Tierra.
Expansión del Proyecto Meridiano a lo largo de décadas
La espina dorsal de la infraestructura comenzó a ser formulada décadas antes de la entrega de la fase más reciente.
El Proyecto Meridiano fue propuesto por científicos chinos en 1993 y recibió aprobación oficial en 2006, dentro de un plan de implementación en etapas que buscaba ampliar gradualmente la cobertura de observación del espacio cercano a la Tierra.
En la primera etapa, iniciada en 2008 y concluida en 2012, se instalaron 15 estaciones a lo largo del meridiano de 120° este y de la latitud de 30° norte.
La segunda fase, iniciada en 2019, añadió 16 nuevas unidades y llevó la red a 31 estaciones distribuidas en una malla descrita como “dos verticales y dos horizontales”, equivalente a un arreglo en forma de pozo.
Tecnologías e instrumentos de observación destacados
Este diseño ampliado incorporó un conjunto de equipos que concentra gran parte del interés internacional en torno a la iniciativa.
Entre ellos se encuentra el Telescopio de Radio Solar Daocheng, un radiotelescopio en anillo que, según la Academia China de Ciencias, puede producir tomografía tridimensional de la corona solar con un campo de visión de hasta 10 radios solares.
La tecnología permite seguir con más detalle el origen y la evolución de los disturbios provenientes del Sol.

La misma fase incluyó la primera instalación china dedicada a la reconstrucción tridimensional de la estructura del viento solar, recurso utilizado para mejorar la lectura del entorno interplanetario antes de que una perturbación alcance la vecindad terrestre.
Además, la red pasó a contar con un sistema de lidar orientado a la detección continua de helio metaestable entre 200 y 1,000 kilómetros de altitud, rango considerado relevante para el estudio de la alta atmósfera.
Radares y observación de la ionosfera a gran escala
Más cerca de la Tierra, el proyecto incorporó la primera red triestática de radares de dispersión incoherente descrita por las fuentes oficiales como capaz de realizar tomografía ionosférica e imágenes tridimensionales a distancias de miles de kilómetros.
Se suma a esto la Red de Radar Auroral Dual China, una malla de radares de alta frecuencia que mantiene observación continua de la dinámica ionosférica en Asia.
La cobertura supera los 4,000 kilómetros en el eje norte-sur y llega a 10,000 kilómetros en el sentido este-oeste.
Centro de control integra datos y previsiones
El centro operativo que integra este sistema fue instalado en Huairou, en Pekín, donde se concentran las funciones de recepción, procesamiento y distribución de los datos generados por las estaciones.
De acuerdo con la presentación institucional del propio proyecto, la unidad también coordina operaciones científicas, servicios de previsión del entorno espacial y la producción de más de 50 productos integrados orientados a la investigación y al monitoreo en tiempo real.
Supertormenta solar de 2024 sirvió como prueba real
Incluso antes de la conclusión formal de la segunda fase, la red ya había sido puesta a prueba en un episodio de gran repercusión para la comunidad científica.

Durante la supertormenta geomagnética de mayo de 2024, el sistema registró en tiempo real la respuesta del entorno espacial al aumento de la actividad solar.
El evento fue clasificado como nivel G5, la categoría más alta de la escala operativa utilizada por centros internacionales de monitoreo.
El episodio sirvió, en la narrativa oficial china, como demostración de la confiabilidad de la infraestructura aún en operación experimental.
Impacto global y autonomía científica china
La dimensión del emprendimiento también apareció en publicaciones científicas fuera de la comunicación oficial del gobierno.
La revista National Science Review clasificó el proyecto como la mayor y más integral red terrestre jamás completada para monitorear el entorno solar-terrestre.
Esta ampliación de escala refuerza un cambio importante en la posición china en este sector.
Al consolidar una base propia de observación, el país pasa a depender menos de redes internacionales para alimentar sus modelos y servicios de previsión espacial.
Al mismo tiempo, fortalece aplicaciones orientadas a lanzamientos, operaciones en órbita, telecomunicaciones, navegación y protección de sistemas energéticos.
Aplicaciones prácticas y protección de servicios esenciales
El sitio oficial del Proyecto Meridiano afirma que los datos de la red fueron estructurados para apoyar tanto la investigación de procesos físicos fundamentales como aplicaciones prácticas relacionadas con servicios esenciales.
En este diseño, la meta no se limita a observar fenómenos solares.
El objetivo central es transformar estas observaciones en información operacional útil, capaz de anticipar riesgos y reducir vulnerabilidades en áreas cada vez más dependientes de satélites, señales de posicionamiento y comunicaciones de alta disponibilidad.

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