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China criou até graduação em terras raras para formar especialistas nos minerais que movem carros elétricos, turbinas, aviões e radares militares, enquanto o Ocidente tenta correr atrás.

Escrito por Noel Budeguer
Publicado el 03/06/2026 a las 14:12
Actualizado el 03/06/2026 a las 14:13
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La disputa global por tierras raras ganó un nuevo capítulo con la estrategia china de formar especialistas desde la universidad, conectando enseñanza, laboratorios e industria para mantener ventaja en una cadena esencial para la tecnología moderna.

Mientras Estados Unidos, Europa y otros países corren para encontrar nuevas minas de tierras raras, China avanzó en una etapa aún más estratégica: formar especialistas para dominar el procesamiento, el refinado y la fabricación de los componentes que mueven la industria moderna.

La disputa global por las tierras raras dejó de ser solo una carrera por minas escondidas en el subsuelo. En China, también ocurre dentro de las universidades, laboratorios y centros técnicos que preparan una nueva generación de ingenieros para trabajar con los minerales usados en coches eléctricos, turbinas eólicas, aviones, radares militares, smartphones y equipos de alta tecnología.

Según información publicada por Reuters, el país asiático construyó una estructura educativa enfocada específicamente en tierras raras, con universidades, laboratorios y programas dedicados a la formación de especialistas en estos elementos considerados críticos para la economía y para la seguridad nacional.

China forma cientos de estudiantes por año en tierras raras y transforma universidades en parte de la estrategia industrial

China no se limitó a controlar minas o refinerías. El país creó un ecosistema que une aulas, laboratorios, centros de investigación, empresas y plantas industriales.

De acuerdo con un estudio citado por Reuters, existen al menos 11 universidades y colegios técnicos chinos formando estudiantes en áreas relacionadas con las tierras raras. Juntas, estas instituciones matriculan a más de 500 estudiantes por año en programas relacionados con el sector.

Además, se identificaron 41 laboratorios e institutos dedicados al estudio de estos minerales en el país, muchos de ellos ubicados cerca de regiones de minería y polos industriales.

Este detalle ayuda a explicar por qué China logró transformar las tierras raras en una ventaja estratégica. Mientras otros países intentan recuperar capacidad productiva, Pekín forma profesionales que entienden toda la cadena: desde la extracción al refinado, de la separación química a la fabricación de imanes permanentes.

Fábrica da JL MAG Rare Earth em Baotou, na Mongólia Interior, muestra la etapa industrial que ayuda a explicar la ventaja china en las tierras raras: además de formar especialistas en universidades y laboratorios, el país concentra el procesamiento avanzado de los minerales usados en imanes, coches eléctricos, turbinas y equipos de alta tecnología.
Fábrica da JL MAG Rare Earth em Baotou, na Mongólia Interior, muestra la etapa industrial que ayuda a explicar la ventaja china en las tierras raras: además de formar especialistas en universidades y laboratorios, el país concentra el procesamiento avanzado de los minerales usados en imanes, coches eléctricos, turbinas y equipos de alta tecnología.

El dominio chino no está solo en las minas, sino en el conocimiento acumulado para transformar mineral en tecnología

Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos usados en tecnologías esenciales para la economía moderna. A pesar del nombre, no son necesariamente raras en la naturaleza. El problema es otro: separar, refinar y transformar estos elementos en materiales útiles requiere conocimiento técnico, infraestructura industrial y procesos químicos complejos.

Elementos como neodimio y praseodimio se utilizan en la fabricación de imanes de alto rendimiento, fundamentales para motores de coches eléctricos, turbinas eólicas, equipos electrónicos y aplicaciones militares.

La gran dificultad está en el procesamiento. Las tierras raras suelen aparecer mezcladas en el mineral, y sus elementos tienen propiedades químicas muy similares. Separar cada uno de ellos requiere etapas con ácidos, bases, solventes y equipos especializados.

Por eso, simplemente tener un yacimiento no garantiza dominio de la cadena. El poder real está en saber transformar el mineral bruto en componentes de alto valor tecnológico.

Y es exactamente en este punto donde China ha construido su mayor ventaja.

En Baotou, los estudiantes aprenden cerca de las fábricas que refinan los minerales usados en coches eléctricos y turbinas

Uno de los símbolos de esta estrategia está en Baotou, en Mongolia Interior, región conocida como uno de los principales centros chinos de tierras raras.

Allí, los jóvenes estudian en instituciones como la Inner Mongolia University of Science and Technology y tienen contacto directo con disciplinas relacionadas con la química, materiales, minería y procesamiento de tierras raras. A pocos kilómetros de allí, refinerías y empresas del sector transforman minerales en materiales usados por la industria global.

Esta proximidad entre universidad y fábrica permite que los estudiantes aprendan no solo la teoría, sino también la realidad industrial de la cadena.

En algunos programas, los estudiantes tienen acceso a clases, laboratorios y proyectos conectados a empresas. El objetivo es formar profesionales capaces de actuar directamente en las etapas más sensibles del sector.

Mientras tanto, los países occidentales intentan reconstruir una base técnica que se perdió a lo largo de décadas de dependencia de China.

Jiangxi creó curso de ingeniería de tierras raras y refuerza formación para un área tratada como estratégica

Otro ejemplo viene de la Jiangxi University of Science and Technology, que posee una formación específica en ingeniería de tierras raras.

La universidad trata el tema como parte de la estrategia nacional china para fortalecer la cadena de estos minerales. La propuesta es formar talentos para actuar en recursos considerados estratégicos, conectando investigación, industria y desarrollo tecnológico.

Según Reuters, se creó un nuevo grupo con 70 estudiantes para estudiar áreas como procesamiento, metalurgia, materiales magnéticos y aplicaciones industriales.

Este modelo muestra cómo China ve el sector: no solo como minería, sino como una cadena completa de conocimiento, tecnología y producción.

China produce más del 90% de las tierras raras procesadas y de los imanes usados por la industria global

Imágenes de satélite revelan la expansión de la mina de tierras raras Bayan Obo, localizada a solo unos 150 km del polo de investigación y procesamiento de Baotou, en Mongolia Interior, China.
Imágenes de satélite revelan la expansión de la mina de tierras raras Bayan Obo, localizada a solo unos 150 km del polo de investigación y procesamiento de Baotou, en Mongolia Interior, China.

El dominio chino impresiona por los números. El país responde por más del 90% de las tierras raras procesadas y de los imanes de tierras raras producidos en el mundo.

Estos imanes son piezas pequeñas, pero esenciales para tecnologías gigantes. Aparecen en motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, equipos médicos, drones, cazas, radares militares, smartphones y sistemas industriales.

Es decir, una interrupción en el suministro de estos componentes puede afectar desde fabricantes de automóviles eléctricos hasta fabricantes de equipos militares.

Esta dependencia se ha convertido en una preocupación estratégica para Estados Unidos, Europa y Japón, que intentan reducir la exposición a la cadena china.

Pero el desafío es mayor que abrir nuevas minas. Sin especialistas, laboratorios y capacidad de procesamiento, el mineral puede continuar sin valor industrial.

Mientras Occidente busca minas, Pekín forma personas para controlar toda la cadena

La principal diferencia entre China y Occidente está en el tiempo de preparación.

Durante años, empresas y gobiernos occidentales tercerizaron una parte importante de la cadena de tierras raras a China, principalmente debido al costo ambiental e industrial del procesamiento. El resultado fue la pérdida de fábricas, conocimiento técnico y mano de obra especializada.

Ahora, cuando la demanda por autos eléctricos, turbinas y tecnologías militares crece, estos países intentan reconstruir una cadena que no se monta de un día para otro.

China, por otro lado, invirtió en universidades, programas técnicos, laboratorios y empresas conectadas al sector. Esto creó una base de especialistas difícil de copiar rápidamente.

La disputa, por lo tanto, no es solo por reservas minerales. Es también por ingenieros, químicos, metalurgistas, técnicos e investigadores capaces de transformar tierras raras en productos estratégicos.

Brasil entra en la disputa con reservas y proyectos, pero aún necesita avanzar en refinación y tecnología

Brasil también aparece en este escenario. El país tiene reservas de tierras raras y proyectos en desarrollo, especialmente en Minas Gerais.

Empresas extranjeras y nacionales estudian formas de explorar minerales críticos en el territorio brasileño, apuntando a compradores de Estados Unidos y Europa. Pero el gran desafío sigue siendo el mismo: avanzar más allá de la minería.

Para competir de verdad, Brasil necesitaría desarrollar capacidad de separación, refinación, investigación aplicada y formación de especialistas.

En otras palabras, no basta con tener el mineral. Es necesario dominar la etapa que transforma ese mineral en tecnología.

Ese es exactamente el punto en el que China construyó su liderazgo.

La nueva carrera de las tierras raras será ganada por quien forme especialistas, no solo por quien encuentre minas

La carrera global por las tierras raras muestra un cambio importante en la disputa económica mundial. Países que antes miraban solo al petróleo, gas y metales tradicionales ahora tratan minerales críticos como cuestión de seguridad nacional.

Autos eléctricos, turbinas eólicas, satélites, radares, drones, aviones y armas modernas dependen de estos elementos.

Pero la lección china es clara: el control de la cadena no comienza solo en la mina. Comienza también en la universidad.

Mientras parte del mundo intenta garantizar acceso al mineral, China forma una generación de especialistas para controlar el procesamiento, el refinado y la fabricación de los componentes más estratégicos.

Al final, la pregunta dejó de ser solo quién tiene tierras raras en el subsuelo.

La verdadera disputa ahora es quién sabe transformarlas en tecnología.

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Noel Budeguer

Soy periodista argentino radicado en Río de Janeiro, con foco en energía y geopolítica, además de tecnología y asuntos militares. Produzco análisis y reportajes con lenguaje accesible, datos, contexto y visión estratégica sobre los movimientos que impactan a Brasil y al mundo. 📩 Contacto: noelbudeguer@gmail.com

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