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La mayor cooperativa de carnes de Brasil calcula que necesitaría contratar a 11 mil trabajadores más, además de los 51 mil actuales, solo para producir un poco menos que hoy, en caso de que el Congreso apruebe el fin de la escala 6×1 y la jornada de 40 horas semanales.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 27/05/2026 a las 15:46
Actualizado el 27/05/2026 a las 15:47
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El problema, según el presidente de la cooperativa catarinense, va más allá del costo de la nómina: el mercado ya no ofrece mano de obra suficiente ni para los cuadros actuales. Sin poder contratar, él dice que el camino será reducir la producción, con riesgo de cerrar granjas integradas y recortar puestos en el campo y en la industria.

A Aurora Coop, considerada la mayor cooperativa de carnes de Brasil, calcula que necesitaría contratar a 11 mil trabajadores más sobre los 51 mil actuales solo para producir un poco menos que hoy, en caso de que el Congreso apruebe el fin de la escala 6×1 y la reducción de la jornada a 40 horas semanales. La cuenta es del presidente de la cooperativa, Neivor Canton, en una entrevista publicada el día 26 de mayo de 2026 por la columnista Estela Benetti, del NSC Total.

La alerta llega en un momento decisivo del debate. La víspera, el 25 de mayo de 2026, la Comisión Especial de la Cámara de Diputados comenzó a analizar el informe de la propuesta que altera la jornada laboral en el país, en medio de un acuerdo entre el gobierno de Lula y la presidencia de la Cámara para destrabar la votación. La discusión es considerada una de las más sensibles para el sector productivo, especialmente para agroindustrias con cadenas de producción encadenadas, como el ramo de carnes.

La cuenta de la cooperativa catarinense

A Aurora Coop, mayor cooperativa de carnes de Brasil, calcula que necesitaría contratar a 11 mil trabajadores más si el Congreso aprueba el fin de la escala 6x1.
Aurora Coop

Con sede en Chapecó, en el oeste de Santa Catarina, y fundada en 1969, la Aurora Coop es una central que reúne 14 cooperativas afiliadas y decenas de unidades industriales en varios estados. Según el presidente Neivor Canton, simulaciones internas indican que, para mantener un nivel de producción poco por debajo del actual bajo la nueva jornada, la cooperativa tendría que ampliar su cuadro de los actuales 51 mil a cerca de 62 mil trabajadores.

El dirigente afirma que este aumento representaría un costo adicional difícil de absorber, en un momento en que el mercado no ha aceptado ajustes de precios. Ante esto, según él, la alternativa sería trasladar este aumento de costos al consumidor, en un cálculo incierto que depende de la disposición del mercado a pagar más por los productos, especialmente los artículos de proteína animal, que pesan directamente en la canasta básica de las familias.

El cuello de botella de la mano de obra

El punto más delicado, según el presidente de Aurora, no es solo el costo, sino la viabilidad de la contratación. Él afirma que la cooperativa ya enfrenta hoy dificultades para llenar las vacantes disponibles, lo que haría prácticamente inviable la meta de contratar más de 11 mil trabajadores en poco tiempo, especialmente en regiones del interior catarinense donde la oferta de mano de obra es históricamente limitada.

Ante esta restricción, Canton afirma que el camino más probable sería reducir el volumen de producción, lo que provocaría efectos en cadena. Esto porque la agroindustria de carnes opera con una cadena viva e integrada, en la que productores rurales cooperados crían aves y cerdos para abastecer las plantas industriales. Si la industria sacrifica menos, las granjas pierden destino para sus animales, algunos productores pueden quedarse sin actividad y, dentro de las fábricas, surge el riesgo de ociosidad y despidos.

«Casi un recomenzar»

El presidente de Aurora describió el escenario como «casi un recomenzar». Según él, la cooperativa necesitaría rehacer el cálculo de la capacidad de compra del consumidor, redimensionar cuánto producto puede ofrecer a nuevos precios y ajustar toda la operación para una estructura de costos diferente a la actual, en un proceso que demandaría tiempo, planificación y capital de trabajo.

Este tipo de impacto, en la evaluación de Canton, afectaría de forma más intensa al sector de carnes que a otros segmentos de la economía. Sectores con procesos menos encadenados tendrían, según él, más flexibilidad para adaptaciones. Ya la agroindustria, que involucra animales vivos, plazos de sacrificio y cadenas de suministro estrictas, tendría menos margen de maniobra para ajustarse rápidamente a un cambio brusco de jornada, lo que aumentaría el efecto a corto plazo de la transición.

Lo que está en juego en la Cámara

Del otro lado de la discusión está el proyecto que tramita en el Congreso. El gobierno federal envió el 14 de abril de 2026, en régimen de urgencia, el Proyecto de Ley 1838/2026, que reduce la jornada semanal de 44 a 40 horas, garantiza dos días consecutivos de descanso y prohíbe la reducción salarial, lo que, en la práctica, extingue la escala 6×1. La Cámara también trabaja en una propuesta de enmienda a la Constitución con efecto similar.

Según el acuerdo entre el gobierno y el presidente de la Cámara, Hugo Motta, el cambio sería escalonado. En 60 días después de la promulgación, el trabajador ya pasaría a descansar dos días por semana y cumpliría 42 horas en hasta cinco días. En 12 meses, la jornada llegaría a las 40 horas semanales, configurando la escala 5×2. El relator de la propuesta es el diputado Leo Prates, del Republicanos de Bahía.

El otro lado del debate

A pesar de las preocupaciones de la industria, la reducción de la jornada cuenta con fuerte apoyo popular. Encuestas citadas por entidades sindicales, como la Central Única de los Trabajadores, indican que más del 70% de los brasileños son favorables al fin de la escala 6×1. Para los defensores, el avance tecnológico, la automatización y el histórico aumento de productividad ya han abierto espacio para reducir la carga horaria sin pérdida de eficiencia, como ocurrió en otros países.

Otro argumento recurrente es el de la salud del trabajador. Brasil es señalado como uno de los países con mayor incidencia de burnout en el mundo, y los defensores de la propuesta sostienen que un ambiente de trabajo más equilibrado traería beneficios sociales, con una disminución de ausencias y una mejora en la calidad de vida. La discusión, por lo tanto, opone el argumento económico del sector productivo al argumento social de los trabajadores y parte del gobierno, en un impasse típico de cambios estructurales en la legislación laboral.

Por qué la industria catarinense de carnes pesa en este debate

La advertencia de Aurora Coop gana peso debido a la importancia del sector de carnes para Santa Catarina y para el Sur del país. El estado es uno de los principales polos brasileños de producción de aves y cerdos, con una fuerte concentración en el oeste catarinense, y alberga gigantes del sector y una densa red de cooperativas y productores integrados, que sostienen la economía de decenas de municipios.

Por eso, las decisiones nacionales sobre la jornada de trabajo tienen un efecto particularmente sentido en esta región, donde una buena parte de los empleos formales está justamente en la agroindustria. Los impactos potenciales sobre granjas, frigoríficos y cadenas logísticas refuerzan por qué entidades empresariales vienen pidiendo períodos de transición más largos y discusiones sectoriales, mientras sindicatos y el gobierno defienden la urgencia del cambio en nombre de los derechos de los trabajadores.

El cálculo presentado por Aurora Coop arroja luz sobre uno de los puntos más sensibles del debate en torno al fin de la escala 6×1: el desafío de adaptar grandes cadenas productivas, especialmente las agroindustriales, a una jornada de 40 horas semanales. Si, por un lado, la mayor cooperativa de carnes de Brasil señala riesgos de reducción de producción, cierre de granjas y pérdida de puestos, por otro, defensores de la propuesta recuerdan el apoyo popular y la necesidad histórica de aliviar la carga horaria de los trabajadores brasileños. La decisión final corresponderá al Congreso, pero sus impactos pesarán directamente sobre millones de empleos en el país.

¿Y tú, qué piensas sobre el impacto del fin de la escala 6×1 y de la jornada de 40 horas en sectores como el de carnes, que emplean a miles de trabajadores? ¿Crees que la advertencia de Aurora se confirma en la práctica o ves el cambio como una conquista que necesita avanzar? Deja tu comentario, comparte tu opinión sobre el tema y comparte el artículo con quienes trabajan en la industria, en el campo o siguen de cerca el debate laboral en Brasil.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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