En Jinan, en China, ciudades chinas han instalado un tramo de 1.080 metros con paneles solares en el suelo para generar energía y preparar recargas en movimiento, provocando nuevas avenidas verdes y llamando la atención del sector de movilidad eléctrica.
China ha estado llevando a cabo un cambio que altera el aspecto de las ciudades y también la planificación de energía y movilidad. En lugar de postes y cables aéreos dominando el cielo urbano, proyectos recientes están enterrando líneas de alta tensión y reorganizando la red eléctrica.
De este modo, el espacio sobre las vías queda libre para un nuevo diseño urbano, con corredores verdes, árboles, ciclovías y estructuras preparadas para recibir soluciones relacionadas con energía renovable y coches eléctricos.
La información fue divulgada por Bloomberg, agencia de noticias y servicio de información financiera.
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Al mismo tiempo, pruebas ya indican un próximo paso aún más llamativo: calles y carreteras que pueden recargar vehículos eléctricos mientras avanzan, con tecnología instalada bajo el asfalto.
Lo que sucedió en las ciudades chinas y por qué esto se convirtió en tema en las avenidas

La propuesta central es simple de entender y difícil de ignorar. Enterrar cables de alta tensión cambia el paisaje, reduce la presencia de estructuras aéreas y abre espacio para avenidas más amplias y verdes.
El detalle que más llamó la atención es que estas avenidas dejan de ser solo corredores de tráfico. Pasan a ser planeadas como ejes de energía, conectividad y movilidad eléctrica, con áreas arboladas, aceras más amplias, ciclovías e infraestructura preparada para nuevas tecnologías.
Esta reconfiguración aparece ligada a una agenda de sostenibilidad proyectada para 2026, cuando los proyectos urbanos tienden a ser evaluados también por impacto climático, calidad del aire y capacidad de atraer inversiones asociadas a criterios ESG.
Cómo funcionan las avenidas verdes con infraestructura enterrada y espacio para tecnología
Cuando las líneas de alta tensión dejan de estar expuestas, los ayuntamientos ganan más margen para reorganizar el espacio urbano. La liberación del cielo urbano facilita la instalación de iluminación más eficiente, sensores y mobiliario urbano inteligente, además de crear condiciones para integrar energía renovable al diseño de las vías.
En la práctica, la avenida verde se convierte en un corredor multifuncional. Combina movilidad, paisajismo e infraestructura eléctrica más protegida, creando un ambiente que puede recibir, de forma más organizada, elementos que antes competían por espacio con postes, cables y estructuras antiguas.
La idea se alinea con la expansión de finanzas verdes y con la presión por proyectos que entreguen, al mismo tiempo, obra urbana y ganancias ambientales cuantificables.
La carretera inteligente en Jinan con 1.080 metros y lo que la carretera solar entrega

Un ejemplo citado es un tramo piloto en la ciudad de Jinan, en el este de China. Allí se construyó una carretera inteligente de aproximadamente 1.080 metros, utilizando paneles solares incrustados bajo una capa de concreto transparente.
El objetivo es transformar el asfalto en una matriz de generación de energía. Este tipo de carretera puede proporcionar electricidad para la propia iluminación de la vía y para cientos de hogares, según la descripción del proyecto.
Además de la generación, se integran sensores al pavimento para monitorear el tráfico, el clima y las condiciones de la pista. El resultado es una vía que intenta operar como carretera, planta solar lineal y plataforma de datos para vehículos conectados e incluso autónomos.
La recarga inalámbrica en movimiento, qué es DwPT y por qué reduce la ansiedad de autonomía
La tecnología detrás de la recarga en movimiento se conoce como Dynamic Wireless Power Transfer, DwPT. Utiliza sistemas de transmisión de energía inalámbrica instalados bajo el asfalto.
El principio es directo: bobinas enterradas en la pista crean un campo electromagnético que transfiere energía a receptores en la parte inferior del automóvil, recargando la batería mientras el vehículo pasa por el carril preparado.
Pruebas y descripciones del concepto indican que el carril puede operar como un corredor eléctrico, permitiendo que vehículos equipados con receptores avancen a velocidad normal con menor consumo de su propia batería. También se menciona que la eficiencia de la transferencia, del asfalto al vehículo, ya se aproxima a la eficiencia de estaciones de recarga rápida convencionales.
Además, hay integración con Internet de las Cosas, IoT, con envío de datos en tiempo real sobre tráfico y consumo de energía, además del potencial de apoyar funciones de conducción autónoma en escenarios conectados.
Por qué enterrar cables cambia la capacidad de la red y qué puede suceder ahora

Enterrar líneas de alta tensión no aparece solo como estética. El punto es preparar la infraestructura para una demanda mayor asociada a millones de coches eléctricos, además de facilitar nuevas conexiones de generación distribuida, como carreteras solares, techos fotovoltaicos y estacionamientos con paneles.
También entra en la discusión la recarga bidireccional, V2G. En esta lógica, los coches pueden inyectar energía de vuelta a la red en horas pico, con pruebas citadas en nueve ciudades chinas, involucrando 30 estaciones y una meta de 5.000 hasta 2027.
A pesar del entusiasmo, el avance hacia la escala enfrenta desafíos. El costo por kilómetro tiende a ser mayor que el de una vía convencional al requerir pavimento especial, paneles, bobinas y electrónica integrada. La durabilidad también es un punto sensible, ya que el tráfico pesado, las variaciones de temperatura y el mantenimiento pueden afectar el rendimiento.
Y para generar un impacto real en la autonomía, es necesario equipar tramos más largos y ampliar la compatibilidad de receptores en los vehículos, lo que requiere coordinación entre fabricantes, gobierno y operadores.
Al final, el mensaje que queda para otras ciudades es que la transición a vehículos eléctricos puede exigir más que sustituir motores. Puede significar rediseñar calles, energía y datos al mismo tiempo, transformando el suelo en fuente de electricidad y conectividad.
La combinación de cables enterrados, avenidas verdes, carreteras solares y recarga en movimiento llama la atención porque reúne obra urbana, generación de energía y movilidad eléctrica en un mismo tramo de asfalto, con metas y pruebas que ya apuntan hacia 2026 y 2027.

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