China transforma montañas en batería de 3,6 GW con agua bombeada para almacenar energía renovable en Fengning.
A finales de 2024, China puso en plena operación una de las mayores estructuras de almacenamiento de energía jamás construidas en el planeta: la Fengning Pumped Storage Power Station, en la provincia de Hebei, una central hidroeléctrica reversible de 3,6 GW operada por la State Grid Corporation of China. Según la International Hydropower Association, el 16 de agosto de 2024, Fengning se convirtió en la mayor central de almacenamiento por bombeo del mundo en capacidad instalada, con 12 turbinas reversibles de 300 MW distribuidas en dos fases.
El proyecto funciona como una batería gigantesca construida en las montañas, pero sin depender de litio o productos químicos. Cuando hay un excedente de electricidad en la red, especialmente en períodos de fuerte generación solar y eólica, la central bombea agua a un embalse elevado; cuando la demanda crece, esa agua desciende nuevamente y acciona turbinas para devolver energía al sistema.
La pv magazine informó el 9 de enero de 2025 que la planta entró en plena operación tras la puesta en marcha de la unidad final el 31 de diciembre de 2024, con conexión a la red del norte de China mediante cuatro líneas de transmisión de 500 kV.
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Fengning se convirtió en la mayor batería hidráulica del planeta con 3,6 GW de capacidad
La escala del proyecto impresiona incluso para los estándares chinos. Según la International Hydropower Association, Fengning tiene una capacidad instalada total de 3,6 GW distribuida en 12 turbinas reversibles de 300 MW cada una.
Esto sitúa la estructura por encima de cualquier otro sistema hidroeléctrico reversible actualmente en operación en el planeta. A modo de comparación, esta potencia es suficiente para abastecer a millones de hogares simultáneamente, dependiendo del patrón de consumo adoptado.
Pero lo más importante no es solo generar energía. El papel central de Fengning es almacenar electricidad.
El agua sube la montaña cuando sobra energía y baja cuando la red la necesita
El funcionamiento de la central parece simple, pero implica una ingeniería extremadamente sofisticada. Durante períodos de baja demanda o exceso de generación renovable, especialmente de parques solares y eólicos, la electricidad disponible acciona bombas gigantescas.

Estas bombas envían enormes volúmenes de agua a un embalse superior ubicado a mayor altitud. Cuando el sistema eléctrico necesita refuerzo, el agua regresa al embalse inferior pasando por turbinas reversibles que generan electricidad nuevamente.
En la práctica, la montaña entera funciona como una batería gravitacional gigante, almacenando energía potencial en forma de agua elevada.
China está utilizando hidroeléctricas reversibles para resolver el problema de la energía renovable
El crecimiento acelerado de la energía solar y eólica ha creado un desafío importante para los sistemas eléctricos modernos. Estas fuentes generan energía de forma variable. Los paneles solares producen más durante el día, mientras que los parques eólicos dependen de la intensidad del viento.
Esto significa que con frecuencia existe un exceso de generación en determinados horarios y una falta en otros. El almacenamiento energético se ha convertido en una pieza central para resolver este desequilibrio.
En el caso de China, la apuesta por centrales reversibles gigantes como Fengning ha ganado prioridad nacional porque el país posee enormes volúmenes de generación renovable distribuidos por diferentes regiones.
El proyecto ayuda a estabilizar una de las mayores redes eléctricas del planeta
China opera el sistema eléctrico más grande del mundo. Gestionar esta red exige mecanismos capaces de responder rápidamente a las oscilaciones de demanda y generación.
Según especialistas del sector energético, las centrales hidroeléctricas reversibles tienen una gran ventaja porque pueden activar la generación en pocos minutos cuando es necesario.
Esto ayuda a estabilizar la frecuencia, compensar las caídas de producción renovable y evitar apagones. Fengning se volvió estratégica precisamente porque funciona como una reserva instantánea de energía a escala gigantesca.
El sistema utiliza 12 turbinas reversibles de 300 MW cada una
Uno de los detalles técnicos más impresionantes del proyecto es el conjunto de máquinas instalado en la central. Fengning utiliza 12 unidades reversibles de 300 MW.
Estas máquinas funcionan tanto como turbinas generadoras como bombas de impulsión de agua. Es decir, los equipos pueden alternar entre “modo generación” y “modo almacenamiento”.
Este tipo de ingeniería se considera una de las soluciones más eficientes para el almacenamiento energético de larga duración actualmente disponibles.
El proyecto forma parte de la estrategia china para dominar la energía limpia
La construcción de Fengning está ligada a la estrategia china de ampliar la participación de fuentes renovables sin comprometer la estabilidad eléctrica.
En los últimos años, China se ha convertido en líder mundial en la instalación de energía solar y eólica. Pero esto también ha aumentado la necesidad de grandes sistemas de almacenamiento capaces de absorber los excedentes de generación.
Las centrales reversibles pasaron entonces a ocupar un papel estratégico dentro de la planificación energética nacional. Además de Fengning, el país cuenta con varios otros proyectos similares en construcción o expansión.
La estructura utiliza la gravedad como forma de almacenamiento energético
Aunque muchos titulares comparan Fengning con una “batería gigante”, el sistema funciona de forma muy diferente a las baterías químicas tradicionales. La energía se almacena físicamente por la gravedad.
Cuando el agua sube al embalse superior, acumula energía potencial gravitacional. Cuando baja de nuevo, esa energía se convierte en electricidad por las turbinas.

El principio es relativamente antiguo, pero la escala moderna ha transformado estas estructuras en una de las formas más importantes de almacenamiento energético del planeta.
Las centrales hidroeléctricas reversibles ya representan la mayoría del almacenamiento mundial
Según organismos internacionales de energía, los sistemas hidroeléctricos reversibles todavía representan la mayor parte de la capacidad global de almacenamiento energético a gran escala.
Esto sucede porque las baterías de litio, a pesar de crecer rápidamente, siguen enfrentando limitaciones de costo, duración y escala para aplicaciones gigantescas de red eléctrica.
Mientras que centrales como Fengning logran almacenar energía por períodos largos utilizando embalses naturales e infraestructura hidráulica. El caso de Fengning muestra un cambio importante en la ingeniería energética moderna.
En lugar de depender solo de combustibles fósiles o baterías químicas, los países comienzan a transformar montañas, embalses y relieve en componentes activos del sistema eléctrico.
En el caso chino, el propio paisaje se ha convertido en parte de la infraestructura energética nacional. La montaña no es solo el lugar de la central: es la batería.
Megaproyecto ayuda a reducir el desperdicio de energía solar y eólica
Un problema recurrente de la generación renovable es el llamado “curtailment”, situación en la que parte de la energía producida debe ser desperdiciada porque la red no logra absorber toda la generación en ese momento.
Sistemas de almacenamiento como Fengning ayudan a reducir ese desperdicio. En lugar de apagar turbinas eólicas o desperdiciar producción solar, la electricidad excedente puede usarse para bombear agua montaña arriba.
Luego, esa energía regresa al sistema cuando la demanda aumenta.
Fengning muestra cómo el futuro de la energía puede depender menos de combustibles y más de infraestructura colosal
Durante décadas, la expansión energética mundial estuvo ligada principalmente a la exploración de petróleo, carbón y gas natural.
Ahora, proyectos como Fengning indican otra dirección: construir infraestructura gigantesca capaz de almacenar electricidad limpia a gran escala. En el caso de China, esto significa transformar embalses, túneles, turbinas y montañas enteras en componentes activos de la transición energética.
La principal cuestión ahora es cuántos países lograrán construir estructuras de este tamaño para hacer frente al avance de las energías renovables antes de que las limitaciones de almacenamiento se conviertan en uno de los mayores cuellos de botella de la electricidad global.

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