La investigación de Enbang Li, de la Universidad de Wollongong, muestra cómo un dispositivo compacto con bobinas de fibra óptica puede curvar la luz, medir retrasos mínimos en haces de láser y abrir nuevas posibilidades para el monitoreo de agua subterránea, magma, túneles y cambios ocultos en el ambiente.
El físico australiano Enbang Li, profesor sénior de la Escuela de Física de la Universidad de Wollongong, ha desarrollado una técnica simple y eficaz para curvar la luz usando la gravedad. El experimento involucra un dispositivo de apenas 1 metro de longitud y puede abrir camino a nuevas aplicaciones en mapeo, monitoreo y navegación.
La investigación también pone en debate una suposición formulada por Albert Einstein en 1905, de que la velocidad de la luz es constante en el vacío e independiente del movimiento del observador. Los resultados experimentales indican que los fotones pueden interactuar con el campo gravitacional de la Tierra de maneras capaces de influir en la propagación de la luz.
Dispositivo compacto logra curvar la luz
El equipo creado por Enbang Li tiene dimensiones reducidas y no supera 1 metro de altura. A pesar de su tamaño compacto, reúne dos bobinas de cable de fibra óptica que, si se desenrollaran, superarían los 10 kilómetros de extensión.
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El sistema funciona comparando el retraso temporal entre dos haces de luz que recorren el cable de fibra óptica en las bobinas espirales y luego regresan. Estos retrasos son extremadamente pequeños, generalmente de solo unos pocos picosegundos, pero los datos obtenidos pueden ampliarse y usarse para registrar perturbaciones en la luz láser causadas por la gravedad.
La propuesta permite curvar la luz en condiciones controladas de laboratorio, algo que durante mucho tiempo fue difícil de realizar en la Tierra. El experimento se relaciona con el fenómeno conocido como lente gravitacional, utilizado por astrofísicos para explicar la curvatura de la luz de estrellas distantes por la gravedad de cuerpos celestes densos.
La gravedad puede revelar cambios ocultos
La posibilidad de medir pequeñas variaciones gravitacionales es una de las principales vías abiertas por el dispositivo. Cambios sutiles en la gravedad pueden indicar alteraciones debajo de la superficie o en el entorno, incluyendo niveles de agua subterránea y acumulación de magma bajo volcanes.
Li afirmó que estas variaciones pueden revelar cambios críticos alrededor o debajo de la superficie, incluyendo señales asociadas a futuras erupciones. La investigación sugiere que las tecnologías de detección basadas en luz pueden, en el futuro, detectar y monitorear estas transformaciones con altísima precisión.
La detección por gravedad ya se utiliza en áreas como minería, defensa y geociencias. Estas aplicaciones ayudan a «ver» debajo de la superficie al identificar diferencias en la densidad de rocas, minerales, agua y túneles subterráneos.
Sensores basados en luz pueden superar limitaciones
La mayoría de los sensores actuales dependen de sistemas mecánicos capaces de detectar vibraciones y movimientos. Esta característica limita el uso en plataformas móviles, como submarinos y aviones, donde la estabilidad y la sensibilidad son factores esenciales.
Los detectores basados en luz pueden superar parte de esas limitaciones. Además de ofrecer mayor sensibilidad y estabilidad, estos sistemas pueden ocupar un espacio reducido, lo que amplía las posibilidades de uso en equipos compactos y plataformas en movimiento.
El dispositivo de Li aún funciona en condiciones controladas de laboratorio, lo que ayudó en el proceso de calibración. El trabajo permanece en fase inicial, pero ya ofrece una base para explorar mejor las interacciones entre la luz y los campos gravitacionales.
La investigación desafía una antigua suposición de Einstein
Al demostrar una forma de curvar la luz con un dispositivo de laboratorio, la investigación también reaviva discusiones sobre los fundamentos de la física. En 1905, Einstein postuló que la velocidad de la luz es constante en el vacío e independiente del movimiento del observador.
Li afirmó que los resultados experimentales sugieren que los fotones pueden interactuar con el campo gravitacional de la Tierra de maneras que influyen en cómo se propaga la luz. Esta observación ofrece una nueva perspectiva sobre una suposición antigua de la física moderna.
El investigador reconoce que aún será necesario avanzar para identificar las fuentes de las fluctuaciones en las señales de retraso temporal detectadas por el equipo. Mientras esta etapa continúa, el dispositivo mantiene abiertas nuevas posibilidades para tecnologías de detección y para el estudio de la relación entre luz y gravedad.
Las aplicaciones pueden llegar al mapeo y la navegación
Las posibles aplicaciones del dispositivo incluyen sistemas de mapeo, monitoreo y navegación. La capacidad de curvar la luz y medir alteraciones mínimas puede contribuir a instrumentos capaces de detectar cambios que no son visibles directamente.
En áreas como la minería y las geociencias, la lectura de diferencias de densidad puede ayudar en la identificación de rocas, minerales, agua y estructuras subterráneas. En defensa y navegación, sensores más estables y compactos pueden ser útiles en entornos móviles y de difícil operación.
Incluso en fase inicial, el trabajo de Enbang Li presenta una alternativa basada en luz para mediciones gravitacionales. El avance muestra cómo un dispositivo pequeño, apoyado en más de 10 kilómetros de fibra óptica, puede curvar la luz y ampliar el alcance de sensores dirigidos a cambios ocultos debajo o alrededor de la superficie.
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