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Científicos de la NOAA descubren misteriosos agujeros alineados en el fondo del Atlántico a 2.540 metros de profundidad en la Dorsal Mesoatlántica, aún sin explicación.

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Escrito por Valdemar Medeiros Publicado el 24/06/2026 a las 14:43
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NOAA registró filas de agujeros a 2.540 metros en el Atlántico, cerca de las Azores, y el origen de las marcas en el fondo del mar sigue sin explicación.

Científicos de la NOAA encontraron filas de agujeros casi rectos en el sedimento del fondo del océano Atlántico a 2.540 metros de profundidad durante la expedición Voyage to the Ridge 2022. Las marcas llamaron la atención porque aparecían en series lineales, con pequeños montículos de sedimento alrededor, como si algo hubiera excavado el lecho marino. El origen, sin embargo, sigue indefinido.

El caso volvió a atraer interés porque el registro de 2022 no fue el primero. Un estudio publicado en la revista Frontiers in Marine Science mostró que formaciones muy parecidas ya habían sido observadas en 2004, al norte de las Azores, también en la Dorsal Mesoatlántica. Incluso con imágenes, análisis morfológico y discusión de hipótesis, los investigadores no lograron señalar con certeza qué organismo o proceso produjo los agujeros.

Agujeros en el fondo del mar fueron vistos en área remota de la Dorsal Mesoatlántica

El descubrimiento más conocido ocurrió durante el Dive 04 de la segunda etapa de la expedición Voyage to the Ridge 2022, de NOAA Ocean Exploration. En esa inmersión, el equipo registró varios conjuntos sublineales de agujeros en el sedimento a cerca de 2.540 metros, en un área profunda del Atlántico asociada a la Dorsal Mesoatlántica.

La propia NOAA informó que los agujeros volvieron a ser vistos en el Dive 09, en cuatro ocurrencias entre aproximadamente 1.440 y 1.500 metros de profundidad. Esta reaparición reforzó la percepción de que no se trataba de una marca aislada o de un detalle casual del relieve submarino.

A 2.540 metros de profundidad en la Dorsal Mesoatlántica, científicos de la NOAA encontraron filas de agujeros perfectamente alineados en el fondo del océano, cada uno rodeado por pequeños montículos de sedimento, el patrón es tan preciso que parece artificial, pero hasta hoy nadie sabe qué los creó
Imagen: NOAA Ocean Exploration/Voyage to the Ridge 2022

El estudio científico de Michael Vecchione y Odd Aksel Bergstad ayuda a ampliar el contexto. Los autores relataron observaciones similares en 2004, al norte de las Azores, en profundidades entre 2.074 y 2.097 metros, mostrando que el fenómeno ya venía siendo registrado en la región mucho antes de la expedición de 2022.

El patrón de los agujeros en el Atlántico intrigó al equipo por su regularidad

Lo que más llamó la atención de los investigadores fue el diseño de las marcas en el sedimento. En lugar de aparecer esparcidos de forma aleatoria, los agujeros surgían en series sublineales, con un alineamiento visual fuerte y un espaciado relativamente repetido, lo que los hacía inusuales para un fondo marino de apariencia homogénea.

En el artículo científico, los autores describen estos agujeros como estructuras alargadas, de aproximadamente 6 por 1,5 centímetros, y observan que la distancia entre un orificio y otro era similar a la longitud de cada marca.

Los ejemplares aparentemente más recientes tenían sedimento elevado alrededor, mientras que los más antiguos parecían parcialmente llenos.

A 2.540 metros de profundidad en la Dorsal Mesoatlántica, científicos de la NOAA encontraron filas de agujeros perfectamente alineados en el fondo del océano, cada uno rodeado por pequeños montículos de sedimento, el patrón es tan preciso que parece artificial, pero hasta hoy nadie sabe qué los creó
Imagen: NOAA Ocean Exploration/Voyage to the Ridge 2022

Las imágenes divulgadas por la NOAA también muestran dos puntos de láser separados por 10 centímetros, usados como escala en el fondo del mar. Este detalle ayudó al equipo a estimar el tamaño y la repetición del patrón con más precisión.

Robots submarinos de la NOAA intentaron investigar los agujeros de cerca

El análisis se realizó con vehículos operados remotamente, los llamados ROVs, que permiten observar y muestrear áreas profundas sin inmersión humana directa.

Según la NOAA, los operadores intentaron examinar las cavidades con los instrumentos del robot, pero no lograron ver si los agujeros estaban conectados bajo la superficie del sedimento.

A 2.540 metros de profundidad en la Dorsal Mesoatlántica, científicos de la NOAA encontraron filas de agujeros perfectamente alineados en el fondo del océano, cada uno rodeado por pequeños montículos de sedimento, el patrón es tan preciso que parece artificial, pero hasta hoy nadie sabe qué los creó
Imagen: NOAA Ocean Exploration/Voyage to the Ridge 2022

En la segunda observación del fenómeno, durante el Dive 09, los pilotos del ROV usaron un sistema de succión para recolectar sedimento de marcas consideradas más frescas.

El equipo también recolectó una muestra de agua para análisis posterior de ADN ambiental, en un intento de descubrir qué organismos podrían estar viviendo dentro o alrededor de las perforaciones.

Aun así, la recuperación del material no trajo una respuesta concluyente. La NOAA registró que la inspección del sedimento colectado no reveló pistas claras sobre lo que formó los agujeros, manteniendo el caso abierto.

Hipótesis científicas apuntan actividad biológica, pero nada fue confirmado

La NOAA y el artículo de Vecchione y Bergstad tratan el origen de los agujeros como desconocido. Entre las hipótesis consideradas, la más citada es la de excavación por algún organismo asociado al sedimento, ya sea viviendo dentro de él, o removiendo material con alguna estructura corporal usada para alimentación.

Los autores usan el término lebensspuren, expresión aplicada a “rastros de vida” producidos en la superficie del sedimento por actividad biológica.

En este contexto, los agujeros podrían representar marcas de bioturbación, es decir, alteraciones físicas del fondo marino causadas por seres vivos que cavan, revuelven o desplazan partículas en busca de alimento o refugio.

Al mismo tiempo, el estudio resalta que ningún acercamiento obtenido mostró claramente un animal dentro de los orificios, y la conexión entre las cavidades bajo el sedimento tampoco pudo ser observada. Por eso, los científicos no cerraron diagnóstico y mantuvieron el origen de las marcas como misterio científico.

Agujeros misteriosos ya habían sido vistos antes al norte de los Azores

Uno de los puntos más relevantes de la historia es que el episodio de 2022 no surgió de la nada. El artículo publicado en 2022 en Frontiers in Marine Science describe registros obtenidos el 13 de julio de 2004, cuando un ROV filmó diversas series sublineares de agujeros en sedimentos de la Dorsal Mesoatlántica, al norte de los Azores.

En aquel levantamiento, los autores observaron que algunas series tenían menos de un metro, mientras que otras se extendían por muchos metros. Había conjuntos rectos, suavemente curvos e incluso filas que se cruzaban, mostrando que el patrón no estaba restringido a una única traza simple en el fondo del mar.

Este historial hace que el caso sea aún más importante. En lugar de un evento puntual, las evidencias sugieren un tipo de marca recurrente en una parte del Atlántico profundo, aún poco comprendida por la ciencia.

Fondo del océano sigue poco conocido incluso con tecnología moderna

El episodio también ayuda a explicar por qué el océano profundo aún produce descubrimientos inesperados. La NOAA informa que, en abril de 2026, solo 28,7% del fondo marino global había sido mapeado con tecnología moderna de alta resolución.

Esto significa que la mayor parte del lecho oceánico aún no ha sido registrada en detalle suficiente para revelar características menores con regularidad.

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La misma página destaca que los mapas hechos con datos de satélite ofrecen solo una visión general del relieve submarino. Son útiles para orientar expediciones, pero no sustituyen observaciones directas con robots, sonar de alta resolución y recolección de muestras en el lugar.

La NOAA también afirma que los exploradores han visto menos del 0,001% del fondo del océano profundo, una fracción minúscula frente a la escala real de ese entorno. Es precisamente en esta frontera poco observada donde anomalías como estas filas de agujeros continúan apareciendo.

NOAA pidió ayuda al público tras divulgar las imágenes del fenómeno

Ante la falta de respuesta inmediata, la NOAA decidió compartir el caso en redes sociales y pedir hipótesis al público. El organismo informó que recibió sugerencias de todo tipo, desde organismos aún no identificados hasta procesos naturales en el interior del sedimento.

Este movimiento de consulta abierta no significó el abandono del método científico. En la práctica, fue una forma de ampliar el debate en torno a un registro inusual, especialmente porque investigadores de áreas diferentes pueden reconocer patrones que el equipo original aún no había asociado a un proceso específico.

Hasta ahora, sin embargo, ninguna hipótesis presentada ha sido confirmada de forma definitiva. El caso sigue siendo un ejemplo claro de cuánto el océano profundo aún desafía la observación, la clasificación y la interpretación científica.

Misterio en el Atlántico profundo continúa sin explicación definitiva

El descubrimiento de las filas de agujeros en el fondo del Atlántico ganó repercusión porque reúne tres elementos raros al mismo tiempo: profundidad extrema, patrón visual inusual y ausencia de explicación concluyente. Esto transforma el caso en una de esas ocurrencias que parecen simples a primera vista, pero exponen grandes lagunas en el conocimiento sobre ecosistemas de mar profundo.

Lo más importante es que el fenómeno no fue tratado por la NOAA como una curiosidad vacía. Las imágenes fueron contextualizadas por muestreo, intento de inspección directa y comparación con registros científicos anteriores, lo que muestra que el misterio ya ha entrado en el radar formal de la investigación oceanográfica.

Nuevas misiones, recolecciones más precisas y análisis futuros pueden esclarecer si estas marcas son producidas por un animal aún no asociado al patrón, por algún comportamiento alimentario raro o por otro proceso del sedimento profundo. Por ahora, la respuesta más honesta sigue siendo la misma: no hay confirmación sobre lo que creó los agujeros.

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Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

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