Estudio realizado en Leipzig identificó microplásticos transportados por el aire en concentraciones relevantes, con cerca del 65% del total asociado al desgaste de los neumáticos, ampliando el debate sobre calidad del aire, movilidad urbana, coches eléctricos y riesgos aún poco regulados para la salud pública.
La contaminación del aire urbano ganó un componente invisible en Leipzig, Alemania: investigadores detectaron que partículas plásticas liberadas por el desgaste de los neumáticos pueden representar hasta el 4% del material particulado respirado en las calles.
Neumáticos aparecen como fuente central de la contaminación del aire
La investigación fue conducida por el Instituto Leibniz de Investigación Troposférica, TROPOS, bajo la dirección del químico atmosférico Hartmut Herrmann. El trabajo analizó el aire de una de las principales arterias urbanas de Leipzig durante dos semanas.
Coleccionadores de gran volumen captaron material particulado en diferentes tamaños. Luego, técnicas de pirólisis, cromatografía de gases y espectrometría de masas permitieron separar partículas plásticas de hollín, polen y polvo mineral.
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El resultado mostró una concentración media de 0,6 microgramos por metro cúbico de partículas plásticas con menos de 10 micrómetros. Las fracciones finas y gruesas tuvieron una participación similar en el total observado.
Entre los plásticos identificados, partículas de desgaste de los neumáticos dominaron la composición. Representaron cerca del 65% del total de plásticos transportados por el aire, por encima de polímeros como PVC, polietileno y PET.
Cómo el desgaste de los neumáticos llega al aire respirado
La emisión ocurre en el contacto diario entre rueda y pavimento. Aceleraciones, frenadas y curvas provocan abrasión continua, soltando fragmentos de caucho y compuestos sintéticos que pueden quedar suspendidos en el ambiente urbano.
Las partículas analizadas tenían un tamaño inferior a 10 micrómetros. Las más pequeñas, por debajo de 2,5 micrómetros, preocupan porque permanecen suspendidas por más tiempo y pueden alcanzar regiones profundas del pulmón.
La exposición estimada en áreas urbanas al aire libre, como Leipzig, llegó a aproximadamente 2,1 microgramos de partículas plásticas inhaladas por día. El estudio asocia este cuadro a riesgos cardiopulmonares y de cáncer de pulmón.
Coches eléctricos reducen gases, pero aún usan neumáticos
El descubrimiento amplía el debate sobre movilidad limpia. Los vehículos eléctricos eliminan gases de escape y reducen emisiones de CO₂, pero continúan produciendo partículas no relacionadas con el motor, porque también dependen de neumáticos.
El peso adicional de las baterías puede elevar el roce entre ruedas y asfalto. En tráfico urbano, marcado por paradas, reinicios y frenadas frecuentes, esta dinámica tiende a aumentar el desgaste y la liberación de partículas.
Esto no coloca a los eléctricos como peores que los vehículos de combustión en términos globales. El punto central es que cambiar el motor no resuelve toda la contaminación urbana cuando millones de desplazamientos motorizados siguen concentrados en las ciudades.
La Unión Europea trabaja en reglas para emisiones no relacionadas con el escape en las futuras normas Euro 7. Frenos y neumáticos entran en este debate, que ganó importancia a medida que la medición de los microplásticos avanzó.
El riesgo ambiental va más allá de los pulmones
El problema no termina cuando las partículas dejan el aire. Parte del material se deposita en el suelo, se mezcla con el polvo urbano o es arrastrado por la lluvia hacia alcantarillas, ríos y áreas costeras.
Aún hay incertidumbres científicas sobre la interacción de estos micro y nanoplásticos con el cuerpo humano. Investigaciones citadas relacionan partículas inhalables con estrés oxidativo, citotoxicidad, inflamación crónica y posibles enfermedades respiratorias.
El estudio señala desigualdad ambiental. Quienes viven cerca de avenidas concurridas, rutas logísticas y áreas de tráfico intenso tienden a respirar una mezcla más cargada de partículas plásticas y contaminantes asociados.
Las ciudades necesitan medir lo que antes pasaba desapercibido
Leipzig se suma a registros de microplásticos atmosféricos en ciudades como Shanghái, Kioto y Graz, con resultados variables según tráfico, clima y metodología. El estudio refuerza la necesidad de mediciones regionales estandarizadas.
Las respuestas pasan por neumáticos con menor liberación de partículas, pavimentos menos abrasivos, mantenimiento de las vías, transporte público, ciclovías seguras y reducción de la dependencia del coche particular. Menos tráfico significa menos roce y menos partículas en el aire.
Estudio disponible en la Revista Nature.

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