Estudio publicado en Nature Communications analizó el hipocampo de roedores y señaló cómo redes neuronales muy conectadas pueden dificultar recuerdos duraderos
Un estudio publicado en la revista Nature Communications trajo una nueva explicación para una pregunta común: ¿por qué no tenemos memorias de la primera infancia?
La investigación, realizada con pequeños roedores, indica que el cerebro no comienza como una página en blanco. Por el contrario, el hipocampo, región esencial para formar recuerdos, ya nace con redes muy conectadas.
Según el estudio, esta hiperconectividad puede dificultar la permanencia de recuerdos duraderos. Así, experiencias vividas en los primeros años pueden perder estructura conforme el cerebro madura.
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El descubrimiento fue asociado al trabajo de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria, con participación del neurocientífico Peter Jonas, coautor del estudio.
Estudio analizó el centro de la memoria en el cerebro
La investigación se concentró en el hipocampo, una estructura localizada en el interior del cerebro. Esta región recibió ese nombre por tener forma similar a la de un caballito de mar.
Más específicamente, los investigadores observaron el cuerno de Amón 3, conocido como CA3.
Esta área tiene un papel central en el almacenamiento y la recuperación de recuerdos. Además, presenta alta plasticidad neural.
Las neuronas pueden fortalecer, debilitar y reorganizar sus conexiones a lo largo del tiempo.
Lo que los científicos observaron en los roedores
Para entender este proceso, los investigadores analizaron tejidos cerebrales de roedores en tres fases de la vida:
- justo después del nacimiento;
- durante la adolescencia;
- en la fase adulta.
Inicialmente, las redes del hipocampo eran muy densas e interconectadas. Por lo tanto, muchas conexiones funcionaban al mismo tiempo.
Con el crecimiento, este patrón cambió. Las redes antes desordenadas pasaron a dividirse en conexiones más dispersas, específicas y organizadas.
Durante la adolescencia, hubo una caída importante en la conectividad. Así, el cerebro comenzó a refinar sus conexiones de forma más selectiva.
Por qué los recuerdos de la infancia desaparecen
Justamente esta transformación puede explicar la ausencia de recuerdos de la primera infancia.
Al comienzo de la vida, los recuerdos serían registrados en redes neuronales muy amplias. Luego, con la reorganización del hipocampo, estas redes pierden parte de la estructura original.
Consecuentemente, muchas experiencias antiguas se disipan. De este modo, el cerebro adulto no puede recuperar esos recuerdos con claridad.
El cerebro no nace como una tabula rasa
Según Peter Jonas, el sistema de memoria no funciona como una tabula rasa.
En lugar de eso, comienza como un gran enredo de conexiones. Luego, gradualmente, se vuelve más disperso y conectado de manera específica.
Por lo tanto, la investigación cambia la forma en que los científicos interpretan el inicio de la memoria.
El cerebro no solo recibe información del mundo. Ya posee una organización inicial que influye en cómo se absorberá esa información.
Descubrimiento ayuda a entender la maduración de la memoria
La investigación no afirma que el mismo proceso ocurre exactamente de la misma manera en humanos. Al fin y al cabo, el estudio se realizó con roedores.
Aun así, los resultados ayudan a explicar cómo el desarrollo del hipocampo puede influir en el olvido de los primeros años.
El estudio refuerza que la falta de recuerdos de la infancia no ocurre por simple ausencia de experiencias.
En realidad, puede estar ligada a la manera en que el cerebro infantil organiza, modifica y refina sus conexiones.
Por último, el descubrimiento muestra que la memoria comienza de forma intensa, amplia y altamente conectada. Con el tiempo, se vuelve más selectiva.
¿Recuerdas alguna escena muy antigua de la infancia o todo parece haber desaparecido con el tiempo? ¡Deja tu opinión!
