Dos marsupiales que la ciencia daba por extintos hace 6.000 años fueron encontrados vivos en Papúa Occidental — uno de ellos pesa 200 gramos, tiene un dedo dos veces más grande que los otros y no existe en ningún otro animal del planeta
Un marsupial extinto en Nueva Guinea acaba de demostrar que la ciencia se equivocó durante seis milenios. Una expedición liderada por el científico australiano Tim Flannery, del Museo Australiano, encontró dos ejemplares vivos de especies que nadie había visto desde la Era de Hielo. El equipo localizó a los animales en selvas tropicales remotas de Papúa Occidental, provincia de Indonesia, y confirmó el descubrimiento en marzo de 2026.
Las dos especies son el zarigüeya-pigmea-de-dedos-largos (Dactylonax kambuayai) y el planeador-de-cola-anillada (Tous ayamaruensis). Hasta entonces, la ciencia conocía a ambos solo por dientes fosilizados excavados en la década de 1990 en cuevas de Nueva Guinea.
«Aunque solo los conocíamos anteriormente por el registro fósil, siempre pensé que tal vez aún existieran como animales vivos. Ahora sabemos que existen», declaró Helgen, especialista en mamíferos del Museo Australiano.
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El dedo que hace que el marsupial extinto en Nueva Guinea sea único en el planeta
La zarigüeya-pigmea-de-dedos-largos pesa solo 200 gramos. Esto la convierte en la zarigüeya rayada viva más pequeña del mundo. Sin embargo, lo que realmente impresiona a los investigadores está en las patas del animal.
El cuarto dedo de cada pata mide el doble de la longitud de los demás. El animal utiliza este dedo alargado para meterlo debajo de las cortezas de los árboles y extraer larvas de insectos y pequeños invertebrados escondidos en la madera. Ningún otro marsupial vivo posee esta adaptación.
La especie pertenece a la familia de las zarigüeyas rayadas y mantiene parentesco con el Petauroides volans, un marsupial planeador del este de Australia. De esta manera, el redescubrimiento amplía el conocimiento sobre la diversidad de los marsupiales que sobreviven en la región.
Cómo la expedición encontró a los animales después de 6.000 años
Tim Flannery lideró la expedición junto al Dr. Ken Aplin, quien describió las especies a partir de fósiles en la década de 1990. Aplin siempre sospechó que los animales aún vivían en áreas remotas. Helgen, colaborador de Flannery en el Museo Australiano, reunió evidencias a lo largo de los años hasta convencer al equipo de organizar la búsqueda.
La identificación ocurrió por observación directa en el campo. Los investigadores combinaron análisis morfológico con comparaciones a los fósiles conocidos. Comunidades indígenas locales colaboraron con la expedición, indicando áreas donde pequeños marsupiales nocturnos aún aparecían.
El Museo Bishop, en Hawái, y el Museo Australiano anunciaron oficialmente el redescubrimiento. Hasta el momento, ningún artículo en revista indexada detalla los hallazgos — la publicación formal aún está en curso.

Especie Lázaro: cuando lo extinto vuelve de los muertos
La ciencia llama «especie Lázaro» a todo animal o planta que reaparece después de ser dado por extinto. El marsupial extinto en Nueva Guinea entra ahora en esta lista selecta. El término hace referencia al personaje bíblico que resucitó — y describe bien el impacto emocional que estos redescubrimientos causan en la comunidad científica.
Casos similares han ocurrido antes. El sapo raro dado por extinto que reapareció como «reliquia viva» de la evolución sigue el mismo patrón. Además, el descubrimiento del primer huevo fósil de un ancestro mamífero en Sudáfrica muestra cómo la paleontología y la biología de campo se complementan para recontar la historia de la vida en el planeta.
Por qué el marsupial extinto en Nueva Guinea ahora necesita protección
El redescubrimiento trae esperanza, pero también urgencia. Los hábitats forestales de Papúa Occidental enfrentan una creciente presión de deforestación y minería. Los investigadores clasifican a las dos especies como prioridad inmediata de conservación.
Helgen advirtió que estos animales viven en hábitats que «aunque están en peligro actualmente, no han enfrentado muchas amenazas hasta el pasado reciente». El riesgo es que las especies desaparezcan nuevamente — esta vez de forma permanente.

Lo que aún falta confirmar
Las fuentes divergen sobre el tiempo de extinción presumida. Algunas citan 6.000 años, otras superan los 7.000 años. La ubicación exacta permanece restringida a «selvas remotas de Papúa Occidental», sin coordenadas precisas. Los investigadores aún no han divulgado datos sobre el tamaño de la población actual o un plan formal de conservación.
Además, la publicación científica completa aún no ha salido. Todos los anuncios hasta ahora han partido de museos y medios de prensa. La confirmación definitiva dependerá de análisis genéticos y morfológicos detallados que aún están en curso.

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