Científicos recolectaron bacterias del fondo del océano y descubrieron que el 80% de ellas son completamente invisibles para el sistema inmunológico humano — y esto podría revolucionar el tratamiento del cáncer
En el fondo del océano, a miles de metros de profundidad, existen bacterias del fondo marino que han evolucionado en aislamiento total durante millones de años.
Cuando investigadores del Schmidt Ocean Institute recolectaron estas bacterias y las expusieron al sistema inmunológico de mamíferos, descubrieron algo extraordinario: más del 80% de ellas eran completamente invisibles para el sistema de defensa del cuerpo.
En otras palabras, estas bacterias del fondo marino poseen propiedades “inmuno-silenciosas” — no atacan el cuerpo, no lo benefician, y simplemente no son detectadas por el sistema inmune.
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En consecuencia, esta característica única abre una puerta revolucionaria para la medicina: usar componentes de estas bacterias como vehículos para entregar fármacos anticáncer directamente a los tumores — sin que el sistema inmunológico los intercepte.

Cómo las bacterias del fondo marino engañan al sistema inmunológico
El sistema inmunológico humano ha evolucionado a lo largo de millones de años para reconocer y atacar cualquier organismo invasor — virus, bacterias, hongos, parásitos.
Sin embargo, las bacterias del fondo marino nunca tuvieron contacto con mamíferos. De esta forma, sus componentes moleculares son tan diferentes de todo lo que el sistema inmune conoce que simplemente pasan desapercibidos.
Según el Schmidt Ocean Institute, los investigadores probaron decenas de microorganismos recolectados en profundidades abisales y descubrieron que más del 80% poseen propiedades inmuno-silenciosas.
En la práctica, es como si estas bacterias usaran un camuflaje natural que las hace invisibles para las defensas del cuerpo humano.
Qué tienen que ver las bacterias del fondo marino con el cáncer
La aplicación más prometedora del descubrimiento está en el tratamiento oncológico.
Además, uno de los mayores desafíos de la quimioterapia es que los fármacos atacan tanto a las células cancerosas como a las sanas — causando efectos secundarios devastadores como la pérdida de cabello, náuseas e inmunosupresión.
De esta forma, si los científicos logran empaquetar fármacos anticáncer dentro de componentes de estas bacterias del fondo marino, podrían crear un sistema de entrega que pase por el cuerpo sin ser detectado — y libere el fármaco solo cuando llegue al tumor.
En consecuencia, el tratamiento sería más preciso, con menos efectos secundarios y potencialmente más eficaz.
Esta línea de investigación se conecta con avances recientes en la comprensión de cómo funciona el cuerpo humano de formas que la medicina aún no exploraba, como el descubrimiento de que los médicos cortaron durante siglos un tejido sin saber que era un órgano.

Vacunas e inmunoterapia: la otra aplicación de las bacterias del fondo marino
Además de la entrega de fármacos, las propiedades inmuno-silenciosas abren camino a otro campo: el desarrollo de vacunas e inmunoterapias.
En primer lugar, los componentes bacterianos que no provocan una reacción inmune pueden usarse como adyuvantes — sustancias que potencian la respuesta a una vacuna sin causar una inflamación excesiva.
Además, la capacidad de “pasar invisible” por el sistema inmune puede usarse para reprogramar células inmunológicas contra tumores — un enfoque ya probado en laboratorio con bacterias de otros orígenes.
La diferencia es que las bacterias del fondo marino ofrecen un repertorio molecular completamente nuevo, nunca antes accedido por la medicina.
De la misma forma que el tiburón de Groenlandia pasó 400 años sin desarrollar cáncer y está ayudando a los científicos a entender la resistencia al cáncer, las bacterias abisales pueden contener respuestas que la superficie de la Tierra nunca ofreció.
La escala de lo que esconde el fondo marino — y a lo que la medicina nunca accedió
Para tener una idea de la dimensión de este descubrimiento, considere que los océanos cubren el 71% de la superficie de la Tierra. Además, más del 80% del fondo oceánico nunca ha sido explorado — ni fotografiado.
En consecuencia, las bacterias del fondo marino probadas por el Schmidt Ocean Institute representan solo una fracción microscópica de lo que existe en las profundidades.
En la práctica, si el 80% de los microorganismos de una única expedición poseen propiedades inmuno-silenciosas, la cantidad total de compuestos potencialmente útiles para la medicina es incalculable.
De hecho, las estimaciones sugieren que existen más de 10 millones de especies microbianas en el océano — la mayoría jamás cultivada en laboratorio. De esta forma, cada expedición al fondo marino puede revelar moléculas que la industria farmacéutica nunca imaginó.
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