Astrofísico de la Universidad Fudan sugiere envío de nanonave movida a láser para estudiar agujero negro posiblemente a 25 años luz de la Tierra.
Un nuevo estudio publicado en la revista iScience presenta una propuesta ambiciosa: enviar una nanonave hasta un agujero negro situado a 20 o 25 años luz de la Tierra. El autor es el profesor Cosimo Bambi, astrofísico de la Universidad Fudan y especialista en agujeros negros.
Él cree que, a pesar de la limitación tecnológica actual, el escenario puede cambiar en las próximas décadas. “No tenemos la tecnología ahora. Pero en 20 o 30 años, tal vez tengamos”, afirmó.
Lo más importante es que la misión enfrenta dos grandes desafíos: encontrar un agujero negro lo suficientemente cercano y desarrollar sondas capaces de realizar el viaje.
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Dónde encontrar el objetivo
Actualmente, el agujero negro más cercano conocido es Gaia BH1, descubierto en septiembre de 2022, a 1.560 años luz. Sin embargo, Bambi señala que esta distancia no significa que no haya otros, más cercanos, aún ocultos.
Con base en estimaciones, él sugiere que puede haber un agujero negro a solo 20 o 25 años luz. Esta previsión, sin embargo, tiene grandes incertidumbres. “Encontrarlo no será fácil, porque los agujeros negros no emiten ni reflejan luz. Son prácticamente invisibles”, explicó.
La detección, por lo tanto, depende de observar cómo afectan a las estrellas vecinas o distorsionan la luz. “Nuevas técnicas han surgido. Creo que es razonable esperar que podamos encontrar uno próximo en la próxima década”, añadió.
Tecnología para llegar allí
Aun si se identifica un objetivo, surge otro problema: el viaje. Naves movidas a combustible químico serían demasiado lentas para la misión.
El profesor aboga por el uso de nanonaves, sondas del tamaño de gramos, compuestas por un microchip y una vela de luz. La propulsión vendría de láseres basados en la Tierra, que dispararían fotones contra la vela, acelerando la nave a un tercio de la velocidad de la luz.
A este ritmo, el viaje hasta un agujero negro a 20 o 25 años luz tomaría alrededor de 70 años. Los datos obtenidos tardarían otras dos décadas en regresar, resultando en una misión con una duración total de 80 a 100 años.
Lo que la ciencia quiere descubrir
Cuando la nave llegara a su destino, los científicos podrían investigar cuestiones fundamentales de la física. Entre ellas, si un agujero negro realmente posee un horizonte de eventos —el punto sin retorno donde ni la luz escapa.
Otra pregunta es si las leyes de la física se alteran en campos gravitacionales extremos. Y, además, si la teoría de la relatividad general de Einstein sigue siendo válida en las condiciones más severas del universo.
Costos y futuro de la misión
Actualmente, solo el sistema de láseres costaría aproximadamente un billón de euros. La tecnología para fabricar la nanonave también aún no existe. Pero Bambi cree que, en tres décadas, los costos disminuirán y la ciencia podrá alcanzar estas ideas.
“Puede parecer ciencia ficción. Pero ya dijeron que nunca detectaríamos ondas gravitacionales o veríamos la sombra de un agujero negro. Y logramos las dos cosas”, concluyó.
Estudio publicado en la revista science

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