Estudio Anatómico Revela Que Canguros Prehistóricos del Pleistoceno Poseían Huesos, Tendones y Articulaciones Compatibles con el Salto, Contrariando la Idea de Que Solo Caminaban de Forma Lenta y Erguida
La imagen de los canguros saltando por el interior árido de Australia es una de las más icónicas de la fauna del país. Sin embargo, nuevos descubrimientos científicos indican que esta escena podría haber sido aún más impresionante durante el Pleistoceno, periodo marcado por animales de proporciones mucho mayores que las actuales. Canguros gigantes, con más de dos metros de altura y un peso superior a 250 kilos, podrían haber sido capaces de saltar — algo que durante décadas se consideró improbable.
La información fue divulgada por investigadores de las universidades de Manchester y Bristol, en el Reino Unido, en colaboración con la Universidad de Melbourne, en Australia, según un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports. Según los científicos, el análisis detallado de la anatomía de estos animales prehistóricos revela que sus estructuras corporales eran más versátiles de lo que se imaginaba.
Durante mucho tiempo, se creyó que el tamaño extremo de estos canguros hacía que el salto biomecánicamente fuera inviable. La hipótesis dominante defendía que animales tan pesados romperían fácilmente los tendones de Aquiles al intentar saltar, lo que los obligaría a adoptar una locomoción lenta y casi humana, caminando erguidos sobre las patas traseras. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a un escenario muy diferente.
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Huesos, Tendones y Pies Indican Capacidad Real de Salto en Cortas Distancias

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los huesos de los miembros posteriores de 63 especies de canguros y wallabies, incluyendo animales vivos y extintos. En total, fueron examinados 94 especímenes modernos y 40 fósiles, lo que permitió una comparación detallada entre especies actuales y gigantes prehistóricos.
A partir de las especies modernas, el equipo estimó el tamaño y el grosor de los tendones necesarios para soportar las fuerzas generadas durante el salto. A continuación, los científicos observaron los huesos del talón de los canguros gigantes para verificar si existían puntos de fijación compatibles con tendones de ese tamaño. Además, se midieron el ancho y la longitud del cuarto metatarso — el hueso del pie más susceptible a la fractura durante el impacto del salto.
Los resultados fueron consistentes: todas las especies extintas analizadas presentaban huesos robustos, articulaciones reforzadas y áreas de anclaje adecuadas para grandes tendones. Estos factores indican que, desde el punto de vista anatómico, los canguros gigantes poseían la “ingeniería” necesaria para saltar sin comprometer su integridad física.
El Salto No Era el Patrón, Pero Formaba Parte del Repertorio Locomotor
A pesar del descubrimiento, los científicos destacan que esto no significa que estos animales se desplazaran saltando constantemente como los canguros modernos. Al contrario, el comportamiento más probable era una locomoción predominantemente caminante, con postura erguida, recordando de forma curiosa a un gran dinosaurio bípedo cubierto de pelos.
Aun así, los datos indican que el salto formaba parte del repertorio locomotor de estos gigantes. Habría sido utilizado principalmente en situaciones específicas, como la travesía de terrenos irregulares, obstáculos naturales o fugas rápidas de depredadores. “Aunque el salto probablemente no era el principal modo de locomoción, nuestros hallazgos sugieren que podría ser utilizado en ráfagas cortas de velocidad”, afirman los autores del estudio.
De esta forma, el descubrimiento no solo desafía conceptos antiguos sobre la biomecánica de estos animales, sino que también amplía la comprensión sobre la diversidad de estrategias de supervivencia adoptadas por la megafauna australiana. Una vez más, los fósiles muestran que el pasado de la vida en la Tierra era mucho más complejo — y sorprendente — de lo que se imaginaba.
Fuente: Sciencealert


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