Un avance sorprendente en el campo de las comunicaciones fue alcanzado por investigadores que lograron interceptar y decodificar mensajes submarinos directamente desde el aire.
Científicos de Princeton y del MIT lograron decodificar mensajes submarinos utilizando radar, sin tocar el agua. La técnica permite decodificar señales acústicas emitidas desde debajo de la superficie a partir de las vibraciones generadas en el agua.
Estas señales, antes consideradas protegidas, ahora se han mostrado vulnerables. Las pruebas se realizaron en el lago Carnegie y funcionaron incluso con vientos y olas.
Los equipos utilizados eran comunes, lo que aumenta la preocupación por la facilidad de aplicación.
-
Plástico reciclado de playas y comunidades desfavorecidas en Kenia se convierte en pupitres escolares, reemplaza la madera en aulas y transforma desechos marinos en mesas duraderas para estudiantes.
-
Google introduce nueva función que podría cambiar cómo usas tu antigua cuenta de Gmail.
-
Fósil de 240 millones de años hallado en Brasil reescribe la historia de los ancestros de cocodrilos y dinosaurios, destacando al sur del país como clave en su estudio.
-
China perforará 15 kilómetros en la Tierra y superará a Rusia con el pozo más profundo excavado por el ser humano.
Método discreto y difícil de detectar
La innovación se basa en la lectura de las vibraciones microscópicas causadas por las ondas sonoras submarinas. Un radar envía señales que rebotan en estas vibraciones. Luego, algoritmos interpretan los datos para reconstruir el mensaje.
La técnica no depende de contacto directo con el agua. Esto hace que el proceso sea casi invisible, ideal para vigilancia o interceptación sin ser notado.
Aún sin conocer los parámetros de transmisión, los investigadores lograron leer los mensajes. Es una evolución respecto a estudios anteriores, como los del propio MIT en 2018. Antes, era necesario que la comunicación fuera cooperativa. Ahora, esto ya no es necesario.
Implicaciones para defensa, petróleo y clima
Las aplicaciones del descubrimiento son amplias. Puede impactar la defensa, como en comunicaciones de submarinos, y también el sector energético, en plataformas de petróleo. Incluso áreas civiles, como el monitoreo del clima y operaciones de rescate, pueden verse afectadas.
El principal riesgo está en la espionaje. La vulnerabilidad de las comunicaciones submarinas exige una respuesta rápida.
El equipo ya ha propuesto soluciones. Entre ellas, cambios en el diseño de los emisores acústicos para dificultar la lectura externa. Esto puede reforzar la seguridad de estas transmisiones.
Los investigadores afirman que continúan las pruebas. El objetivo ahora es mejorar aún más la precisión del sistema y pensar en aplicaciones que puedan ser positivas.
El descubrimiento, a pesar de los riesgos, muestra el avance de la tecnología y cómo puede cambiar las reglas antes consideradas seguras. Incluso la barrera entre agua y aire, antes confiable, ya no es tan segura.
