Un logro científico impresionante fue registrado: investigadores lograron despertar un organismo microscópico que había estado dormido durante 7.000 años.
Un experimento científico inusual devolvió a la vida a microalgas que habían estado dormidas durante casi 7 mil años. El descubrimiento fue publicado en The ISME Journal por un equipo internacional liderado por el Instituto Leibniz.
Las algas estaban preservadas en sedimentos profundos del Mar Báltico, sin luz y sin oxígeno.
Aun así, lograron sobrevivir durante milenios en un estado dormido.
-
Generador de videos con IA crea subtítulos y animaciones automáticamente.
-
São Paulo Unveils Massive Underground Reservoir in ABC Region, Holding 900 Million Liters, Equivalent to 360 Olympic Pools
-
Adolescente chino de 14 años gana oro en Alemania con sistema sin energía que convierte humedad del aire en agua subterránea para riego en zonas áridas.
-
La desertificación avanza en el noreste de Brasil, amenazando la Caatinga: 85% del semiárido sufre desertificación moderada, 30 millones de personas en riesgo y Brasil busca recuperar 10 millones de hectáreas para 2045.
El logro abre una nueva ventana para el estudio de la evolución marina y la adaptación a los cambios climáticos.
Dormancia: una pausa larga y resistente
El organismo reactivado pertenece a la especie Skeletonema marinoi, un tipo común de diatomea. Estas microalgas pueden entrar en dormancia — un tipo de pausa profunda en el metabolismo — para resistir condiciones ambientales extremas.
En los sedimentos, crean células especiales, con paredes gruesas y reservas de energía. Esta estructura les permite sobrevivir sin luz, oxígeno y incluso a temperaturas muy bajas.
Con el tiempo, estas células forman verdaderos archivos naturales, conservando información de ecosistemas pasados.
Por eso, los científicos consideran este tipo de estudio como una forma de ecología de la resurrección.

Las algas despiertan con fuerza total
Al retirar las muestras de los sedimentos, los investigadores lograron reactivar las microalgas de hasta 6.871 años.
Tras este “despertar”, los organismos volvieron a realizar la fotosíntesis normalmente. El crecimiento también fue estable, con producción de oxígeno comparable a la de sus versiones modernas.
Además, análisis genéticos mostraron diferencias entre los organismos antiguos y los actuales. Esto indica que ha habido adaptación a lo largo del tiempo.
De este modo, los científicos pueden observar la evolución directamente, comparando linajes antiguos y modernos.
El método evita depender solamente de fósiles o simulaciones.
Los sedimentos funcionan como cápsulas del tiempo, y el estudio de estas microalgas puede revelar cómo los ecosistemas marinos han cambiado a lo largo de los siglos.
Herramienta para prever el futuro de los océanos
El siguiente paso de los investigadores será someter las algas resucitadas a diferentes escenarios climáticos. La idea es entender cómo estas especies reaccionaron a los cambios ambientales en el pasado.
Esto puede ayudar a prever cómo el fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina, se comportará ante el actual calentamiento global.
El estudio también muestra cómo los sedimentos marinos son útiles para rastrear la historia genética de las especies. La expectativa es que más capas de sedimentos revelen nuevos organismos antiguos con información valiosa.
El despertar de un misterio
La dormancia de microalgas como la Skeletonema marinoi no es simple. Involucra la producción de proteínas protectoras y otras adaptaciones celulares complejas.
A diferencia de la hibernación, este proceso está ligado a ciclos estacionales. Algunas células se hunden en invierno y regresan a la superficie en primavera. Otras, como se ha descubierto ahora, pueden esperar miles de años.
Este logro aún plantea una pregunta que sigue sin respuesta: ¿cómo logran estos organismos mantener su estructura durante tanto tiempo?
El misterio permanece, pero la ciencia ha ganado una herramienta poderosa para investigar los límites de la vida.
Estudio publicado en The ISME Journal.
